domingo, 20 de abril de 2008

Jueces ¿Leyes?

Jueces ¿Leyes? no se trata de buscar culpables
hay que corregir las inequidades.

Sentimos que nuestro sistema de Justicia está haciendo agua por todos lados sea por modificaciones de organización, o de sistemas judiciales, por una aguda crisis moral o simplemente porque hay estamentos de ese poder del Estado que han perdido las capacidades necesarias para ejercer estas funciones tan delicadas.

Así, somos a diario testigos de que la policía detiene permanente y reiteradamente a los mismos delincuentes, los que por distintos “vericuetos” del sistema, Leyes especialmente permisivas, derechos desiguales para el criminal que para las víctimas o Jueces que no las aplican con el debido rigor, los malhechores simplemente quedan libres.

Eso sin contar con la arista, que cada vez aparece con más frecuencia de altos niveles de corrupción en los juzgados, que permite que los mafiosos obtengan los beneficios de una manera fraudulenta, lo que sin duda desprestigia de manera más acelerada a un sistema que ya es bastante cuestionado por la ciudadanía.

Juzgados banalizados, leyes reblandecidas, jueces atemorizados o negándose a cumplir con sus deberes, no son precisamente motivos de tranquilidad para una sociedad que está siendo acosada por pandillas que se han adueñado de los espacios públicos, mientras los honestos deben recluirse, tras las rejas, en sus propios hogares.

Es cierto, se usa mucho como defensa, que los tribunales están colapsados, básicamente porque la incapacidad de nuestros gobernantes sub-dimensionó la carga que llegaría con la aplicación de las nuevas normativas procesales, pero, claro esto no implica que sea tolerable la corrupción ni el abandono de deberes.

Tenemos un importante sector ciudadano, los uniformados y civiles que trabajaron con el Gobierno Militar que están siendo miserablemente acosados por los tribunales, que se convierten en cómplices de la vendetta roja que nunca perdonará a aquellos que tuvieron la osadía de oponerse a sus designios.

A estos “parias” de la sociedad se les inventan delitos, como el secuestro permanente, se les aplica tratados no ratificados por Chile, es decir no vigentes, se les niega la aplicación de la Ley de Amnistía, que favoreció a todos los del otro lado, no se les aplican las prescripciones y tienen serios problemas para que se les considere las atenuantes.

Nosotros creemos que esta situación de injusticia es intolerable sobre todo si consideramos que al momento en que este grupo es “perseguido” por el Estado, ese mismo Estado no se priva en felicitaciones y “regalos” a aquellos que provocaron el golpe de Estado de Septiembre de 1973.

Esta aberrante situación debe terminar de inmediato, pues la mantención de las injusticias solo nos puede asegurar que más temprano que tarde todos los demás caeremos con la aplicación sistemática de ilegalidades e irracionalidades disfrazadas con las vestimentas de la legalidad.

Este sistema no es novedoso en el mundo, ha sido utilizado por todas las dictaduras totalitarias, como la Nazista o las comunistas, que con las formalidades de un sistema legal prostituido y dominado por ellos simplemente exterminaron a sus adversarios o a aquellos que tuvieron la osadía de disentir.

sábado, 19 de abril de 2008

Situación migratoria de Douglas Tompkins

Situación migratoria de Douglas Tompkins
Antonio Horvath Kiss, Senador.

En declaraciones realizadas el domingo último, el subsecretario del Interior manifestó la necesidad de que Douglas Tompkins sincere su situación migratoria, además de aclarar el origen y destino de las millonarias donaciones que ha recibido e ingresado al país. Ante esto, la enérgica y predecible reacción de sus beneficiarios no se ha hecho esperar: sostienen que Tompkins es la inocente víctima de una persecución xenófoba y arbitraria, fundada en un rechazo a sus profundas convicciones ecológicas. Sin embargo, la realidad es que la reacción de la autoridad en esta materia no se funda en las opiniones del empresario, sino que en sus conductas.

Cabe recordar que Tompkins ha logrado ingresar al país desde hace más de una década cuantiosos recursos, los cuales le han permitido adquirir gran parte de la Provincia de Palena y del resto de nuestro sur austral, existiendo graves denuncias en esta materia sobre la compra abusiva de terrenos a colonos empobrecidos, las cuales tampoco se encuentran aclaradas al día de hoy.

A lo anterior se suma el hecho inédito de que un ciudadano con visa de turista haya negociado de igual a igual con el Gobierno acuerdos que concluyeron con la donación realizada por el Estado de Chile de miles de hectáreas de terrenos fiscales a una fundación controlada por el propio Tompkins. Además, el magnate ha incumplido en forma reiterada con los compromisos que asumió con los gobiernos de los presidentes Frei y Lagos, en cuanto a no seguir realizando compras masivas al interior de nuestro país, continuando con tales adquisiciones a través de fundaciones relacionadas con él y con su esposa.

Como si todo lo anterior fuera poco, el señor Tompkins se ha permitido obstaculizar las labores realizadas en terreno por el Cuerpo Militar del Trabajo vinculadas con el avance de la continuación terrestre y sin transbordadores del camino austral, a partir de un trazado fijado por el Estado y respecto del cual el magnate se opone fervientemente, todo esto en contra de la opinión mayoritaria de los habitantes de Aisén y Palena, quienes deben sufrir graves condiciones de aislamiento a las que el empresario no se encuentra sometido. Tompkins pretende condenar a los pobladores de la Zona Austral a una condición de isla proponiendo un camino con dos transbordos en las partes más expuestas de los fiordos Comau y Reñihué o a un paso más largo y dificultoso por la Argentina con el fin de sacar el camino existente de su parque. La experiencia de la construcción del camino austral ha demostrado la factibilidad técnica y económica de sortear sectores de acantilados y beneficiar las áreas protegidas como es el caso del Parque Nacional Queulat.

Como se puede apreciar, son estos hechos los que justifican la solicitud del subsecretario del Interior, la cual, lejos de constituir una amenaza, es otro privilegio que se le entrega al señor Tompkins, al dársele un nuevo plazo para que regularice una situación que debió estar aclarada desde hace años.

Fueron precisamente estas múltiples y reiteradas infracciones a nuestra legislación de extranjería las que en septiembre de 2006 le hice presente en una carta entregada al ex ministro de Interior Belisario Velasco, donde le solicité que aplicara derechamente la ley y cancelara la visa de turista de Tompkins, quien ha ingresado continuamente al país desde hace 14 años con la finalidad de realizar actividades que van mucho más allá de simples visitas temporales y recreativas.

De esta forma, son hechos concretos los que justifican la petición del subsecretario, y no las cuestionables opiniones del señor Tompkins en contra de la construcción de un camino que una de manera continua a Palena y a Aisén con el resto del país, ni sus amenazas de instrumentalizar los procesos de indemnización por la expropiación de terrenos de su parque a fin de impedir que se concrete la construcción de dicho camino, ni sus declaraciones en contra de cualquier actividad salmonera en el futuro cercano, ni su oposición a todo proyecto de generación hidroeléctrica que se pueda realizar en Aisén.

En todo caso, desde ya adelanto que Tompkins muy probablemente no aprovechará esta nueva oportunidad, ya que de dar a conocer de manera completa y transparente el origen y destino real de los dineros que ha ingresado a nuestro país, no sólo quedaría expuesta su red de influencias, sino que además se constataría que sus actividades e intereses van mucho más allá de la supuesta filantropía ambiental con la que pretende hacer viable su voluntad de imponer por todos los medios posibles un modelo de desarrollo que excluye a los habitantes de nuestro sur austral.


viernes, 18 de abril de 2008

Dos gladiadores de la defensa de Chile.....


Hermógenes Pérez de Arce y Sergio Melnick son dos chilenos de fuste, dos cerebros extraordinarios y dos verdaderos gladiadores en la lucha por defender a Chile y los valores tradicionales.

Debemos soportarnos mutuamente
Hermógenes Pérez de Arce.


La sempiterna discusión en Chile es entre los que respetamos las reglas y los que las transgreden.

¿Qué son las reglas? Son las leyes, el orden público, la moral y las buenas costumbres, por supuesto. Nosotros, siempre defendiéndolas; ellos, siempre urdiendo el modo de atropellarlas o atropellándolas directamente. Y así convivimos. O malvivimos.

Socialistas y comunistas atropellaron las leyes entre los años 70 y 73, así es que quienes las respetábamos, con la DC, llamamos a los militares (Acuerdo de la Cámara). Éstos arreglaron el país y lo devolvieron me-jorado. Pero entonces la DC se cambió de bando y se alió con aquéllos. Ganaron el poder y atropellaron las leyes (carta de Aylwin a la Suprema para desconocer la Ley de Amnistía). Militares ilegalmente procesados. Sus camaradas les dan la espalda. Caídos tras las líneas enemigas. Ya.

Fue peor para las leyes, el orden público, la moral y las buenas costumbres. Ahora distribuyen píldoras para que pueda haber sexo sin responsabilidad. ¿Embrión de por medio? Peor para él. Pero eso es antinatura. Dios -o la Naturaleza, para los agnósticos- ha hecho que el sexo sea con "accountability". El Tribunal Constitucional, entonces, llama al orden. Hay vidas en juego. Pero no, ellos quieren sexo sin "accountability". Les molesta el TC. De nuevo, rompen las reglas. Y, lo peor, con las encuestas a favor. La democracia puede ser atroz. Recuérdese la mayoría aplastante que eligió liberar a Barrabás y crucificar a Cristo. Por eso, unos pocos preferimos la "democracia protegida". La mayoría no puede hacer cualquier cosa. Pero aquí ya la hace.

Así, bajo sus gobiernos se extingue el matrimonio, y el 62 por ciento nace fuera de él. La familia normal ya es una rareza. La juventud sin hogar lanza piedras por todo, se droga, roba. Y quieren que el matrimonio, desaparecido de hecho, desaparezca también de derecho. Quieren cambiar la definición del Código Civil, para que no mencione "un hombre y una mujer", "procrear" ni "por toda la vida". Quieren que dos hombres o dos mujeres puedan ser matrimonio. ¿Para qué, si ya casi nadie se casa? ¿Qué sentido tiene? Van a ser casi los únicos matrimonios. Están locos.

¡Y cómo rompen las reglas tratándose de plata! En el Ministerio de Educación todavía no pueden "conciliar" el 2004. "Conciliar" quiere decir que la plata ingresada debe estar en una cuenta corriente. Pero no está. Como decía el huaso frente a un balance: "Aquí dice 'Debe - Haber', pero no hay ná". Tampoco quieren "accountability".

Y a Camilo Escalona le preguntan por qué su jefa de gabinete, Karina Talcan, que trabaja para él en Santiago, recibe del Registro Civil 625 mil pesos mensuales por estudiar las comunidades mapuches en el sur. Él contesta que su secretaria se llama Shirley Reyes y llega a las 8. Lo mismo que cuando al senador socialista Naranjo le preguntaron por una asignación que cobraba su señora, y él preguntó: "¿Mi señora, en qué sentido?". Son así.

¿Cómo hacerlos respetar las reglas? Lo malo es que dominan los poderes Ejecutivo y Judicial, pues el Legislativo parecen estarlo perdiendo. Es que en los momentos críticos la DC, o una parte de ella, se cambia de bando, para bien o para mal. Como dijo Juan de Dios Carmona, ella "echó a los comunistas con ayuda de los militares, y a los militares con la ayuda de los comunistas".

En fin, es el país que tenemos. Debemos convivir con los que rompen las reglas y con los que se cambian de bando. Y soportarnos mutuamente y por toda la vida, como dice el Código Civil. ¡Qué le vamos a hacer! No hemos nacido para ser felices.

Una gran catarsis nacional
Sergio Melnick


Lo mejor y lo peor de la sociedad chilena ha emergido en este acontecimiento histórico. El caso Provoste ha sido una enorme catarsis nacional. Por primera vez en 18 años, todos han dicho lo que realmente piensan, y ha sido muy fuerte. Algunas caretas han caído. Algunos que parecían moderados, no lo eran. Necesitábamos un buen mechoneo, para poder empezar a ser más amigos que antes. El diario “La Nación” mostró la hilacha. Ahora existen tres bloques en el Congreso. El nuevo bloque “independiente” es de 4 senadores, equivale a una fuerza del 10% y es variopinto: 2 ex PPD, un ex DC y un ex RN. Curiosamente, al Gobierno le indigna la votación en bloque, pero sólo de los otros, no la propia. Y la mayoría de las intervenciones de la Concertación fueron políticas, no legales, que es justo lo que imputaban a la oposición.

La acusación fue una seria advertencia, más que a la ministra, a la Concertación. Complaciente en exceso frente a la negligencia y mala gestión, los continuos nombramientos sin competencias claras en cargos críticos, el aumento de los casos de faltas a la probidad, y la decisión de mantener a Traverso, contra la opinión del propio comité político y la Contraloría. Detrás de esta acusación, sin duda pesan los transantiagos, EFEs, MOP GATEs, jarrones, la delincuencia, Chiledeportes, gendarmerías, registros civiles, cárceles, inflación, sobresueldos, aviones que no sirven, y sigue y suma.

Las verdades personales han re-emergido. Los llantos reprimidos y liberadores finalmente salieron. Una parte de la izquierda, al parecer, no se ha renovado. Las palabras, el tono perturbado, la vehemencia y las descalificaciones de Escalona son una película del 73. Los dichos de Girardi, con una mirada a los años 60 o antes, reivindicando un gran Estado benefactor, grasoso, lento, caldo de corrupción, fueron increíbles. Sobre todo después del anuncio de Pérez Yoma. El senador Navarro dice que votará en contra de la ley de Educación en proceso, desmarcándose una vez más de la Concertación. Curiosamente, se pregunta por qué han perdido la mayoría en el Congreso.

Las palabras cargadas sobraban. Se habló de “patriotas”. Se usó el concepto de “muerte política”. Ominami reclama la existencia de una falla estructural del sistema presidencial. Sostiene que el resultado estaba predeterminado antes del alegato. Si eso es así, vale entonces para ambos lados, ¿o no? No es muy coherente. En ese revoltijo, Flores estuvo notable, mostró gran altura, puso el dedo en la llaga, el de asumir las responsabilidades, y Vidal, odiosillo como siempre.

Creo que esta catarsis ha sido muy buena para todos. Fue un desahogo necesario, de silencios que estaban intoxicando, de cuentas y rabias guardadas. La Alianza sabía que la acusación estaba en el límite, y la Concertación, que la ministra no estaba en el cargo apropiado. Esta catarsis es un gran signo de transparencia y salud mental: muy necesario. El resultado va a ser bueno.

De alguna manera, éste fue un gran juicio, “republicano” como lo pidió la misma ministra. La Concertación hizo una defensa cerrada, y por cierto política, de un símbolo de su sobrevivencia. Un juicio doloroso porque tocó heridas no cerradas del pasado: muchos ministros de Allende fueron igualmente removidos. Doloroso también porque simboliza el inicio de la pérdida del poder, de la caída inevitable. Una izquierda herida porque no ha logrado avanzar en su agenda profunda. Una DC que no es escuchada por sus aliados. Una derecha que empieza a entender la importancia de abrir al abanico. Se acabaron, por ahora, las mayorías que bloqueaban la fiscalización. El Gobierno debe cambiar rumbos.

Este juicio marcará un hito. ¿Cambiarán los ejes del poder? ¿Es sólo circunstancial la mayoría? ¿Se habrá iniciado una nueva transición? ¿Puede la DC seguir con esos socios? ¿Se amplía la Alianza como propone Allamand? ¿Se está polarizando nuevamente el país?

No sabemos, el tiempo lo dirá.

Yo creo que lo único claro que ha ocurrido es la catarsis y el desahogo personal de todos los actores. Una buena rabieta colectiva. Todos tenían buenos argumentos, pero unos eran mejores. Todo se habrá olvidado en cuatro semanas. Lo único realmente importante ahora es la educación. Que se nombre un nuevo ministro de gran calibre, respetado por todos. Es tiempo de rectificar los errores, mirar adelante, y recuperar el tiempo perdido. El resultado final dependerá de la actitud de la Presidenta. Yo tengo total convicción de que escuchará menos a Vidal, y actuará con la grandeza que requiere su cargo.

¿A qué precio?



¿A qué precio?
Gonzalo Rojas Sánchez



Las candidaturas a cargos de elección popular suelen tragarse el largo plazo con sus urgencias de corto alcance.

Psicológicamente eso es explicable: el candidato tiene en mente una fecha fija, y por eso, toda su acción apunta al día aquél en el que los votantes decidirán su suerte. Pero políticamente su error imperdonable es olvidar que una vez electo tendrá que ejercer un cargo, que así como los días se acortan antes de la elección (y no va quedando tiempo para esto o para lo otro) se alargarán desde el momento mismo en que sea electo (y habrá que meter más y mejores acciones, que deberán ser realizadas, precisamente porque para eso se fue electo).

Para eso se fue electo. El problema es que muchos candidatos no saben para qué debieran ser electos o, en el mejor de los casos, solo atisban ideas generales sobre el bien y el mal para guiar su acción en el cargo. El "¿y para qué voy a ganar?," es una pregunta muchas veces suprimida por el propio candidato; otras veces es descalificada por quienes parecen entender depolítica, pero sólo saben de manipulaciones del poder.

Andrés Allamand le pide a la Alianza "admitir grados de diversidad mucho más amplios que los habituales" porque "históricamente la centroderecha muestra ineptitud para gestar alianzas, en parte porque maneja mal el valor político de la diversidad".

¿Qué contenido tiene ese valor? ¿Da lo mismo el polo colorín-corrector que el polo liberal-ortodoxo en Economía? Para las libertades de los chilenos, ¿conviene esa eventual diversidad? A los empresarios y trabajadores, ¿les daría lo mismo uno que otro enfoque? Incluso más, ¿sería posible que durasen un tiempo razonable gobernando juntos quienes valoran al mercado y a los agentes económicos de modos tan diversos?

Y más importante aún: ¿Da lo mismo el polo agnóstico-liberal, que la mirada tradicional-conservadora, en temas de dignidad humana? Para la vida, la familia, la libertad de enseñanza, y la salud moral en general (eso existe, no es una entelequia) ¿son aceptables el aborto, el divorcio, la eutanasia, y la manipulación de los jóvenes como signos de diversidad?

Cuando Allamand afirma que "en política hay un trade off entre afinidad y amplitud" y que "si se trata de que todos piensen igual, hay que pagar el precio de perpetuarse como minoría," suena ganador, pero ¿a qué transacciones se refiere? ¿Que estaría él dispuesto a entregar y qué pediría a cambio? Vamos concretando, porque si no, estamos en la pura manipulación semántica.

Y como no se trata solo de contenidos programáticos, sino también de personas, de candidatos de carne y hueso (con alma, vaya) más en concreto aún, ¿para qué de la Maza en Las Condes? ¿Para qué Schaulsohn en Santiago? ¿Para qué Hasbún en Estación Central?

¿No será esto lo único que corresponde preguntarse al momento de plantearse candidaturas y combinaciones electorales? ¿O es el gobierno a cualquier precio lo que interesa? ¿Y, entonces, dónde queda lo único que importa: hacer el bien?

miércoles, 16 de abril de 2008

Más consideraciones sobre un fallo que no se conoce

Más consideraciones sobre un fallo que no se conoce

El fallo del Tribunal Constitucional sobre la “píldora del día después” todavía no es conocido... pero ya despierta muchas reacciones extrañas, difíciles de entender racionalmente.

Se pierden de vista ciertos hechos simples, y de allí provienen tales irracionalidades. En efecto:

1. Hoy, en Chile, no está permitido ningún tipo de aborto provocado. Algunos, interpretando de modo absurdo la Constitución, creen que una simple ley podría autorizarlo. Es (veremos) una insensatez, pero aún aceptándola, esa ley no existe, así que volvemos a lo dicho: la actual y absoluta prohibición del aborto conforme a la Carta Fundamental.

2. Existe una controversia sobre si la píldora del día después puede o no ser abortiva. Negar la realidad de esa controversia, es negar la luz del sol. Negar que en cada una de las posturas opuestas hay científicos e instituciones respetables, que aducen hechos y razones de peso, es un extremo de apasionamiento.

3. Si existe una sospecha razonable de que la píldora pueda ser abortiva, la resolución administrativa que promueve o permite su circulación es inconstitucional.

4. La declaración de inconstitucionalidad corresponde al Tribunal Constitucional. Su composición, atribuciones y reglas de funcionamiento son las que establece la Carta Fundamental. El texto respectivo pertenece a la «Constitución de Lagos» (antes, de Pinochet). Y en este caso así es, efectivamente ¡algo de que no se pueda culpar a Mi General! Porque ese texto es completamente distinto del primitivo, y fue acordado por Gobierno y Oposición en la reforma constitucional «de Lagos», el año 2005. Una de las materias en que la reforma amplió considerablemente las facultades del Tribunal, fue la relativa a declarar la inconstitucionalidad de resoluciones administrativas.

5. Otra norma del Tribunal, ésta existente desde siempre —y es imposible concebir que pudiera ser distinta— es aquella según la cual sus resoluciones no pueden ser objeto de recurso alguno, salvo para corregir errores de hecho.

6. Todos los actuales miembros del Tribunal fueron propuestos por algún Presidente de la Concertación, y los aprobó el Senado con mayoría transversal, gobiernista/opositora.

Con estos puntos a la vista, repasemos las reacciones contrarias al fallo:

A) Ninguna de las personas que lo critica levantó su voz cuando la Corte Suprema, hace siete años, declaró lo mismo que hoy declara el Tribunal Constitucional, y el Gobierno, saltándose olímpicamente lo resuelto, siguió haciendo circular la píldora del día después, mediante el sencillo procedimiento de cambiarle de nombre, de Postinor 2 a Postinol.

Así, pues, el récord mundial de tupé lo bate la ministra de Salud cuando, a propósito del fallo del Tribunal Constitucional, dice: “Lo que no logro entender es a LOS PERSONEROS PUBLICOS QUE TRATAN DE IMPONER SU VISION EN POLITICAS PUBLICAS QUE SON PARA TODOS” (El Mercurio, 13 de abril). ¡Oír estas palabras a una integrante calificada de la “pandilla” (véase mi columna anterior), que durante decenios ha hecho y deshecho en materia de políticas reproductivas desde el Ministerio de Salud, sin preguntarle nada a nadie, sin hacerle caso ni siquiera a la Corte Suprema...! El papel lo aguanta todo.

B) Por la misma línea, un columnista de El Mercurio (7 de abril) sienta la tesis de que “la responsabilidad por la salud humana es del Ministerio de Salud”, y que el Tribunal Constitucional, “en vez de prohibir, suplantando a la autoridad sanitaria”, debería “RESPETAR LA DISTRIBUCION DE COMPETENCIAS, DEJANDO QUE ELLA DECIDA”.

Se propone, pues, la sacralización, la beatificación de la “pandilla”. Unos pocos burócratas anónimos, y no el Tribunal Constitucional, resolverán si un medicamento es o no abortivo, y las respectivas consecuencias jurídicas.

C) Otra argumentación muy repetida es la “inequidad” de que las mujeres ricas puedan comprar la píldora, y las pobres no la reciban regalada. “Indecente”, lo llama el vocero oficial del Gobierno (La Segunda, 7 de abril).

Este es un “indecente” volador de luces. Pues si el fallo declara que el Estado no debe repartir la píldora en atención a su carácter posiblemente abortivo, un gobierno sensato y respetuoso de la justicia LE RETIRARA SU CARACTER DE FARMACO DE VENTA PERMITIDA, a ricos o pobres. Con lo cual, mediante la simple y sincera obediencia a las sentencias judiciales, en letra y espíritu, cesarán las lágrimas de cocodrilo sobre inequidad.

Por otra parte, si una mujer rica comete el delito de aborto, pagando... ¿lo equitativo es que la mujer pobre pueda hacer lo mismo, gratis? ¿Qué tontera es ésta?

D) Como anticipaba, algunos interpretan la frase de la Constitución: “La ley protege la vida del que está por nacer”, en el sentido que una ley puede permitir el aborto (CUALQUIER aborto... ¿dónde y a qué título se establecería el límite?). Aducen razones de historia —¡la historia pinochetista! ¿en qué estarán pensando?— de la norma transcrita, y la circunstancia de que la garantía constitucional del derecho a la vida no haya incluido, expresamente, la del que está por nacer. Pontifican doctamente sobre esto variopintos profesores de Derecho Constitucional en las cartas a El Mercurio.

Nada más indicativo del agotamiento irreversible de nuestro positivismo jurídico, que estas elucubraciones. Recuerdan a los escolásticos de la decadencia, discutiendo cuántos ángeles cabían en la punta de un alfiler. Dan ganas de llorar.

Pues, de creerles a estos caballeros, “protegería la vida del que está por nacer” —sería conforme a la Constitución— una ley QUE AUTORIZARA DARLE MUERTE, en las circunstancias A o B. ¡Y no se hace ni amago de justificar el contrasentido... “proteger la vida” matando al “protegido”! ¿Qué estarán enseñando a sus alumnos, las Escuelas de Derecho?

E) Otro tema de innumerables y eruditas cartas a El Mercurio ha sido la posible inhabilidad de un miembro del tribunal para fallar, por haber expresado opinión anterior de una manera que, supuestamente, incidiría en la sentencia.

Dos miembros del tribunal tuvieron la duda y la plantearon. Uno de ellos estimó hallarse en efecto inhabilitado, marginándose del caso motu proprio. El otro, consideró no haber incurrido en la inhabilidad, y la entregó a la resolución del tribunal. Este, ejercitando sus facultades, la estudió y rechazó. Todo ello, ajustado a las normas que lo rigen.

Se critica al ministro que no se inhabilitó. Es difícil entender la censura, sino por el apasionamiento alrededor del tema y el fallo. Si el ministro no se juzgaba inhabilitado, ¿por qué había de declararse tal? ¿Por qué había de seguir el camino de su compañero que se marginó, si no lo creía procedente? Si el tribunal pensaba no existir la inhabilidad, ¿por qué había de acogerla? ¿Qué motivo, sino la mala voluntad e irritación, puede conducir a pensar que el ministro se consideraba inhabilitado, y también el tribunal así lo creía, pero ni aquél ni éste actuaron de buena fe al no aceptar la inhabilitación?

F) El rector-columnista de El Mercurio (13 de abril) se ha visto conmovido por el fallo. “Llega entonces la hora de las mayorías —hace resonar su clarín—. No de la mayoría del tribunal, sino la mayoría de veras: la de los ciudadanos adultos que deben deliberar (para eso existe el Congreso) acerca de cómo distribuir los riesgos e incertidumbres de la vida humana”.

No entiendo por qué la mayoría de un tribunal superior, constituida conforme a la ley y fallando según sus atribuciones, no es “mayoría de veras”. Aparte esta duda, me felicito de hallarme perfectamente de acuerdo con el rector-columnista. Pero siempre he estado en esa posición, y él no. Porque siempre he reclamado que la “pandilla” del Ministerio de Salud decida “cómo distribuir los riesgos e incertidumbres de la vida humana” sin preguntarle a nadie... ni al Congreso. Ahora tengo un aliado, un converso. Ha visto la luz con el fallo del Tribunal Constitucional: ESTAS POLITICAS PUBLICAS DEBEN DISCUTIRSE Y RESOLVERSE PUBLICAMENTE Y NO ENTRE CUATRO PAREDES POR LA INEFABLE «PANDILLA». Lástima que mi flamante aliado no se haya convertido hace siete años, cuando la “pandilla” se sentó en el fallo de la Corte Suprema, y no haya reclamado entonces “la hora de las mayorías”.

lunes, 14 de abril de 2008

El turista Tompkins

El turista Tompkins
Cristina Bitar

Si hay un rasgo que ha caracterizado a Chile durante su historia, ése es su apertura a recibir e integrar a los inmigrantes. La canción «Si vas para Chile» es un muy buen reflejo de esta cultura acogedora. Desde el extremo sur de nuestro país, encontramos colonias importantes de descendientes de croatas, alemanes, españoles, árabes, italianos, judíos y, recientemente, una numerosa colonia de peruanos se ha sumado a los miles de extranjeros que han buscado en esta tierra un horizonte mejor para sus hijos. Todas estas colonias tienen en común la forma en que han retribuido la generosidad del pueblo chileno, integrándose y enriqueciendo a la nación con su aporte cultural, su trabajo y sus tradiciones.

Somos miles y miles los descendientes de todos esos inmigrantes que hoy somos profundamente chilenos. El mérito de ello es, sin duda, de nuestros antepasados, que cortaron amarras y enfrentaron su inmigración con un espíritu positivo de entrega. La inmensa mayoría de ellos, por no decir la totalidad, no trajo riquezas: las generó aquí con su trabajo; nunca pidieron privilegios ni menos buscaron de ninguna forma eludir las obligaciones de cualquier chileno. Ninguno vino a dar lecciones; al contrario, con humildad aprendieron a ser chilenos, conociendo, entendiendo y luego queriendo nuestra cultura, que asumieron como propia.

Por todo esto es que resulta tan irritante y hasta ofensivo el saber que Douglas Tompkins —un ciudadano norteamericano que se ha permitido opinar sobre nuestro país, sobre nuestras autoridades y nuestras leyes, y que reiteradamente ha hecho esfuerzos por sacar de sus tierras a humildes compatriotas, cuya presencia molesta a su ideología ecologista— permanece en nuestro país en calidad de turista, sin pagar impuestos, a pesar de tener propiedades, casas y vivir acá hace más de una década.

Parece evidente que el señor Tompkins no tiene ningún afecto por Chile ni los chilenos, no llegó aquí para integrarse y no se siente parte de este país en forma alguna. No se trata de pedirle que se sienta chileno, pero después de los años que lleva acá, de la forma en que se ha relacionado con nuestras autoridades, al menos se le puede pedir que tramite una visa de residente y no siga como cualquier turista que viene a pescar al sur de Chile por una o dos semanas.

Los derechos hay que ganárselos. El señor Tompkins ha ido mucho más allá de lo que podemos denominar libertad de expresión para cualquier chileno o extranjero. Por eso tiene razón el subsecretario del Interior, Felipe Harboe, cuando le dice que, si quiere seguir opinando y siendo un actor público en Chile, debiera partir por sincerar su situación migratoria y obtener una visa temporal o de residente. A partir de ahí podría ejercer derechos, criticar e, incluso, después de unos años podría votar en las elecciones de nuestro país.

Pero sospecho que el señor Tompkins no pretende eso: Chile no le interesa ni le agrada. Al contrario, toda su ideología apunta a dejarnos en el subdesarrollo; todo lo que significa progreso para los chilenos molesta a su visión de una naturaleza que está por sobre los seres humanos.

El Gobierno no puede dejar que el señor Tompkins siga violando abiertamente el espíritu de nuestra ley migratoria, y si él quiere seguir siendo turista, que se comporte como tal y se le apliquen estrictamente todas las restricciones que se aplican a cualquier visitante. Empezando por transparentar las donaciones que reciben sus fundaciones y los aportes que él puede hacer a otras personas jurídicas.

Chile no se ha construido sobre la base de personas que, después de diez años, prefieren salir regularmente del país y reingresar para conservar un falso estatus de turista. Este país se construyó con la ayuda y el trabajo de inmigrantes de verdad, esos que llegaron para hacerse chilenos. Notable diferencia.



sábado, 12 de abril de 2008

Presente de hoy, futuro de ayer.

Presente de hoy, futuro de ayer
Sergio Melnick

El futuro es importante, decía un gran pensador, porque ahí pasaremos el resto de nuestras vidas. Esto es obvio pero no trivial. De hecho, estamos en el futuro que una vez construimos. Como buen presente, éste tiene de bien y de mal, porque son muchos, y de muchos, los futuros que convergen a la experiencia efectiva. Si los futuros que buscamos no respetan el límite de los demás, al converger chocarán estrepitosamente. Lamentablemente, la condición humana es muy fuerte. La generosidad no se logra por decreto, menos cuando los que los hacen también son sólo “humanos”.

Entonces, la condición esencial para la construcción colectiva de futuros es que se base en reglas sabias de convivencia, tolerancia y fundamentalmente equidad. Por curioso que parezca, lo más difícil es lidiar con esta última. Ello, porque se relaciona con las acciones y no con las intenciones. Tan poco claro tiene este tema el Gobierno, que montó una comisión para que le definiera la equidad. Mal camino.

La idea del gran pacto social, que sólo podría existir en base a la generosidad, la tolerancia y la equidad, apareció hace unos meses en el horizonte de la política, pero no era verdad. Fue sólo un voladero de luces del Gobierno, para salir de las duras coyunturas. No había generosidad. No había la voluntad de aceptar que nadie es dueño de toda la verdad. No entendía que hay que saber transar por el bien general. Un pacto social real sólo puede ser liderado desde el poder político. Eso en Chile es el Gobierno, un gobierno que debe querer serlo de todos, no sólo de sus partidarios. Eso es el desafío de la historia. Y el Gobierno le está fallando a la historia.

Volviendo a la equidad, ésta corresponde a la justicia, al reconocimiento colectivo de que cada cual reciba lo que “merece” de acuerdo con sus acciones o condición. Es fundamental premiar el esfuerzo y penalizar la desidia y la irresponsabilidad; de otro modo, la sociedad nunca podrá avanzar. Por ello es que la igualdad es sólo un criterio particular de justicia o equidad. La experiencia ya fracasada del socialismo es el testimonio más elocuente del grave error de confundirlas.

En lo que nadie discrepa, en materia de equidad, es en la importancia de la igualdad de oportunidades. Ese es, entonces, un punto común de apoyo para construir un futuro más generoso. No hay que olvidar que nuestra realidad imperfecta siempre está acotada por los recursos. Por ello, una segunda condición necesaria para construir un futuro mejor es que la gestión pública sea de máxima calidad, de modo que no se desperdicien esos recursos o medios limitados. Tampoco podemos desconocer que la riqueza material se traspasa en el tiempo a través de las personas y altera las oportunidades de inicio y el desarrollo de los talentos. Una sociedad justa nunca debe permitir la excesiva concertación de las diversas manifestaciones del poder.

Lo anterior significa dos cosas esenciales para mí. Una, que quien quiera participar del servicio público debe, inexorablemente, tener probadas competencias de gestión. Segundo, que el foco principal de la política social son las oportunidades, no los beneficios, que son ayuda inmediata; por cierto necesaria, especialmente a los focos de mayor privación en la sociedad.

En esa perspectiva, también coinciden todos, absolutamente todos, en que la madre de las oportunidades en la sociedad moderna del conocimiento radica en la educación. Es simplemente sorprendente entonces que se haga tan poco en ese sentido.

Una política educacional adecuada debe partir por arriba, no por abajo. La educación superior es la principal fábrica de ideas que impulsa una sociedad, la que mueve las fronteras del tiempo. Si ésa no funciona adecuadamente, no hay futuro posible. A esa educación es a la que todos deben aspirar. Ese es el faro que impulsa el sistema educativo y que permite ordenar la preescolar, básica, y media. Si lo hacemos al revés, estaremos plantando semillas que no pueden florecer. Justo de ahí mismo salen las ideas para mejorar la propia educación. La propuesta educativa de la “famosa” comisión no hizo un aporte relevante. Perdimos otro año más para empezar.

Los futuros posibles se abren hoy. No podemos seguir esperando.

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