sábado, 18 de octubre de 2008

Dos excelentes comentarios

Ineptitud y codicia
Agustín Squella

Nunca como en este tiempo de candidaturas presidenciales en EE.UU. había recordado con mayor nitidez la idea que Karl Popper tuvo de la democracia: un método para sustituir gobernantes ineptos sin derramamiento de sangre. Está claro cuál es el gobernante de ese tipo que los norteamericanos se aprestan a reemplazar, como evidentes son los dos mayores desastres imputables a su administración.

El primero y más grave de los desastres es Irak, donde sólo el fracaso político y militar -y no las razones jurídicas y morales que desde un primer momento desaconsejaron una acción bélica que no contaba con la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU- ha terminado por convencer a los propios partidarios de Bush -incluido McCain- de que se trató de un gravísimo error.

La economía es el otro desastre de un Presidente que se ha mostrado particularmente incompetente. Como todos los fundamentalistas del mercado -entre los cuales ya no se sabe si lo que predomina es la ingenuidad o el cinismo-, Bush creyó a pie juntillas en la desregulación de los mercados financieros y en la inconveniencia de fiscalizar las escasas regulaciones que les concernían, con los efectos que su país y el mundo sufren en este momento. Su idea del Estado bombero, recluido en el cuartel a la espera de que los codiciosos que juegan con fuego provoquen una catástrofe, es la que explica que hoy sea el más entusiasta partidario de intervenir los mercados, que es mucho más que regularlos y fiscalizarlos.

Porque si usted no regula ni fiscaliza los mercados, tendrá que hacer luego algo peor: intervenirlos. Algo parecido a lo que acontece con la salud: si usted no previene, tendrá más tarde que curar. Y curar tiene siempre un costo mayor que prevenir, como mayor lo tiene la guerra que la diplomacia.

Algo que sorprende de la actual situación es la escasa indignación que muestra la mayoría de los analistas, algunos de los cuales parecen estar más preocupados de que al gobierno norteamericano se le haya ido ahora la mano a favor de las regulaciones que del efecto que la crisis está teniendo en millones de contribuyentes, accionistas y cotizantes previsionales. Como para pensar que esos analistas no sacarán lecciones de la crisis y continuarán machacando con su discurso a favor de un Estado que observa desde lejos la voraz y desigual privatización de las ganancias, pero que corre a socializar las pérdidas cada vez que éstas se producen a gran escala.

Joseph Stiglitz afirmó que lo acontecido en Wall Street es al fundamentalismo de mercado lo que la caída del muro para el comunismo. La comparación, además de pronosticar una nueva era para los mercados financieros -Dios lo oiga (y los neoliberales lo entiendan)-, tiene esta otra lectura: así como el mundo comunista vio caer el muro de Berlín como consecuencia del mal modelo que administraba y de su total falta de autocrítica, el mundo de las finanzas y los gobiernos que le permiten actuar salvajemente en la oscuridad han visto caer ahora, por las mismas causas, el castillo de naipes que presentaron como si se tratara de una sólida fortaleza.

Washington y Wall Street: el problema fue la actitud
Karin Ebensperger

Los líderes fallaron. En EE.UU. se dio una fatal suma de malos conductores. El Presidente Bush gastó como país en guerra (artificial) en Irak y además condujo mal las políticas económicas, y el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan estimuló una política irresponsablemente expansiva. Las personas fueron inducidas a endeudarse, desde el gobierno y la Reserva Federal. Y se alteró el mercado hipotecario y la economía en general.

EE.UU. vive una peligrosa falta de líderes, no hay una conducción respetada. Bush es un Presidente fallido que tres de cuatro norteamericanos desaprueba. McCain no logró siquiera entusiasmar a los propios republicanos, que en alto porcentaje rechazaron en el Congreso el paquete de medidas de salvataje que él apoyó. Y Obama ha sido un avestruz, no ha marcado futuro, no ha demostrado liderazgo de peso en un momento crucial.

El aparato estatal estadounidense creó incentivos perversos. En una economía de libre mercado, el principal rol del Estado para favorecer la libre competencia es regular poco y bien, para evitar distorsiones, monopolios, abusos, falta de transparencia. Todo esto no ocurrió en EE.UU. por mucho tiempo. Y en esta columna dijimos varias veces lo peligrosamente endeudado que estaba EE.UU. y cómo China indirectamente le prestaba dinero comprando bonos.

La distorsión partió desde el Estado con el Presidente Bill Clinton, quien presionó para la entrega de populares créditos de alto riesgo; continuó con la administración Bush, quien siguió forzando la demanda y se distrajo en Irak, y el gran director de desaciertos fue Alan Greenspan: alteró todo al impulsar la excesiva liquidez; promovió y hasta premió un mal comportamiento de los norteamericanos, que estaban siendo seducidos hasta el extremo a endeudarse.

Se otorgaban préstamos irrisorios de instituciones garantizadas por el propio Estado como Fannie Mae y Freddie Mac, que entregaron recursos por más de ¡50 veces su patrimonio!

Se sumó la mala conducta del sector privado: no el de la economía real, sino el de Wall Street. El management no actuó en interés de los accionistas -base del sistema-, sino que con el criterio de que las ganancias eran para los banqueros, y las pérdidas para los pequeños. Todos los distorsionadores se fueron con suculentas indemnizaciones.

Por eso hay una sensación de fastidio tan grande en EE.UU. La gente percibe cómo le alteraron el sistema.

La buena noticia es, paradójicamente, esa desconfianza: es mala para la coyuntura económica, pero habla bien de los norteamericanos. Están furiosos con Bush, Greenspan, Wall Street. Los que trabajan, los que se arremangan y los que innovan y han creado los avances tecnológicos que impulsan al mundo, están reaccionando. EE.UU. nació como nación declarando la responsabilidad personal y la mínima injerencia del Estado, el cual debía generar el marco para el desarrollo individual. Si no recupera esa actitud, y se blinda de autoridades como Greenspan, EE.UU. habrá perdido su esencia.

viernes, 17 de octubre de 2008

Valores y Economía, notas de fuste

Crisis económica, crisis familiar y sentido común
Gonzalo Letelier Widow.

Hubo quienes pensaron que el papa “nuevo”, a diferencia de Juan Pablo II, nos daría un reinado más tranquilo, sereno, uno en el que prácticamente “no pasaría nada”. El papa estaría en el Vaticano, donde le corresponde, y desde allí, quizás haría un par de reformas de corte conservador dentro de la Iglesia, pero nada que le importe realmente al mundo libre de las ataduras de la religión. Y seguramente, escribiría un buen par de documentos de esos que, al final del día, nadie leerá. Porque, después de todo, es un intelectual, un hombre de libros…

Sin embargo, ha resultado que, de un modo completamente diverso, la actividad de nuestro papa ha sido, si cabe, aún más intensa que la de su predecesor. Uno de esos modos ha consistido en indicar sin rodeos y con una lucidez aplastante, con toda la caridad de un pastor y el rigor de un científico, los problemas más profundos que aquejan a nuestra civilización. Precisamente aquellos que, si bien conocemos, no queremos reconocer.

En una de sus intervenciones más recientes, dirigiéndose al sínodo de obispos, el Santo Padre comentaba la actual crisis financiera. Su conclusión fue categórica y contundente: el que pone su fe en el dinero construye sobre arena, pone los cimientos de su vida en ilusiones. “Vemos con el colapso de los grandes bancos que el dinero sencillamente desaparece, que no significa nada, y que todas las cosas que nos parecen tan importantes, en realidad son secundarias”, afirmó. Es decir, lo que nos falta, contra todas las presunciones de un falso “sentido común”, es el verdadero realismo, uno que nos haga ver cómo la única construcción sólida que puede realizar el hombre, es aquella que no es humana. En último término, decía el papa, la palabra de Dios.

Por otra parte, hace algunas semanas, Rocco Buttiglione dijo en una conferencia en la Universidad Católica algo que a primera vista nos resulta sorprendente: “la crisis financiera de los estados europeos es la crisis de la falta de familia”.

La relación, sin embargo, es mucho más clara de lo que parece. Después de todo, la familia, pequeña Iglesia fundada en el matrimonio, imagen de la unión de Cristo con su Iglesia, es el modo en que el hombre participa de la Creación divina, procreando.

Por eso, más allá de las modalidades particulares, el único modo de destruir a la familia es desnaturalizarla: quitarle su naturaleza íntima para reemplazarla por otra, cualquiera que sea, la cual, necesariamente, responderá a intereses humanos. Es decir, se intentando fundar sobre arena algo que es divino, roca. Frente a cualquier otro ataque, sea éste de defectos personales, dificultades de convivencia, enfermedades o problemas materiales, la familia está preparada para resistir, y siempre saldrá triunfante. Mientras siga siendo familia, resistirá y permitirá superar todos los pequeños (o grandes) problemas y defectos de sus miembros. Lo que no puede soportar es que se la falsifique.

El síntoma más claro de la debacle familiar en Europa es la crisis demográfica, que hace ya bastante tiempo dejó de ser inminente para hacerse absolutamente real y presente. Los europeos (y los chilenos, prontos a imitarlos) ya no tienen hijos, el fruto del amor verdaderamente conyugal, precisamente porque los esposos se unen para otra cosa, cualquiera que sea, desnaturalizando la familia. Curiosamente (o no tanto), las razones aducidas suelen ser de carácter económico. Como tener hijos es demasiado caro, no son compatibles con esos placeres y comodidades (“necesidades”, les llamamos) a los que el europeo (y el chileno) medio, hijo de la sociedad del bienestar, no está dispuesto a renunciar. Por eso, tampoco hay matrimonios mientras no se tenga la vida completamente solucionada, y no hay hijos mientras no se pueda estar seguro de poder darles todo. Pero, ¿qué tan seguros? Bueno, tan seguros como se puede estar. Tan seguro como lo son mis cuentas en el banco, tan seguro como mis inversiones en la Bolsa, a las cuales superviso personalmente o, mejor aún, pago a un experto para que me las supervise. A un experto de esas mismas instituciones financieras que hoy se están derrumbando.

En un noticiero italiano de hace pocos días, presentaron un reportaje sobre el fenómeno del “bullismo” en los colegios, el abuso colectivo a un compañero de curso, que llega a niveles de crueldad absolutamente irracionales. Mientras los padres se preguntaban, perplejos, por las raíces de un problema que no logran comprender (“después de todo, a nuestros hijos nunca les faltó nada”), el diagnóstico de los expertos era clarísimo: lo que hace falta, obviamente, no es la presencia y dirección amorosa y severa de los padres, sino asesorías psicopedagógicas a nivel de dirección del colegio y espacios de intervención directa con los alumnos, en forma de talleres de socialización y jornadas de reflexión sobre el problema.

Por diversas que parezcan, la miopía de estos expertos es la misma que la que está derrumbando los mercados y que dejará en la calle y matará de hambre precisamente a aquellos que jamás han puesto un pie en la Bolsa de Comercio.

Unos llaman familia, es decir, roca, a un mero contrato de convivencia; otros llaman Dios, la roca del salmista, al dinero, el ídolo Mammón que, como todos los ídolos, tiene los pies de barro, es decir, de arena (cocida, eso sí, para aparentar solidez); otros por último, pretenden reemplazar la educación familiar, roca fundada en la convivencia cotidiana de sus miembros, por la arena y la paja de alguna teoría científica de moda.

Es la miopía, en fin, de todos nosotros cuando ponemos el culto a los ídolos en el lugar del verdadero sentido común.

Tomado de
http://viva-chile.cl/

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Informe a la OECD: Los Consumidores y las PYMES en Chile

“La Distribución de la Renta, junto a la tasa de Participación de la fuerza de trabajo y las Regulaciones Antimonopolios son las principales variables que están determinando el nivel de bienestar de los Consumidores chilenos.”

“El desarrollo de la mediana y pequeña empresa ha sido discriminado por el Modelo de Libertinaje de Mercado vigente en Chile, disminuyendo así la demanda por trabajo en la economía chilena.”

“Las importaciones Chinas llegan a Chile a un valor oficial que es el 50% aproximadamente de su valor real con lo cual se transforman en la operación de “dumping” económico más letal para la supervivencia de la mediana y pequeña empresa chilena, siendo este el sector que más empleo genera en Chile.”

1. Antecedentes

Chile estableció en la década del 70 un modelo Económico de Libre Mercado destinado a asignar los recursos disponibles en la forma más eficiente, esperando así lograr un alto grado de desarrollo y bienestar para el país.
En el momento de establecerse este modelo económico, se eliminaron gran parte de las regulaciones que afectaban a las inversiones nacionales y extranjeras, que en esos momentos eran muy necesarias para el país.
La implementación de este modelo económico no fue acompañado de las necesarias regulaciones antimonopolios como las vigentes en los países Europeos y en Estados Unidos de Norteamérica.

2. El Modelo Económico establecido en Chile
2.1. Resultados Económicos


El país ha tenido un desarrollo a tasas que se consideran aceptables si observamos el Producto Interno Bruto y el PIB per capita. Pero desde el punto de vista microeconómico aparecen los siguientes fenómenos:


2.1.1.Concentración económica

La ausencia de regulaciones antimonopolios adecuadas del mercado llevó a una concentración económica en varios sectores de la economía como puede observarse en la industria bancaria, comercial e industrial. Esta concentración tiene especial relevancia para el consumidor en el caso del sector comercio.

El principal origen de esta concentración económica se puede establecer en la ausencia de igualdad de oportunidades en las relaciones entre empresas proveedoras y empresas compradoras. Las discriminaciones en precios y condiciones en estas relaciones han impactado en Chile y han hecho desaparecer a los medianos y pequeños empresarios.

2.1.2.Distribución de la Renta

La concentración de diversos sectores de nuestra economía derivó en Chile a tener los peores índices de la distribución de la renta dentro del mundo occidental. Este es uno de los dos puntos más negativos resultantes de una mala implementación del Modelo Económico de Libre Mercado establecido en Chile.

2.1.3.Pensamiento económico

El desarrollo ideológico del modelo de libre mercado chileno tuvo su origen en la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, cuyos egresados más destacados fueron becados desde fines de la década del 50 para estudiar en el Departamento de Economía de la Universidad de Chicago, lugar donde el economista Milton Friedman era el líder del movimiento de libre mercado.

Este respaldo ideológico fue y es apoyado hasta el día de hoy, por las más destacadas Facultades de Economía chilenas, por los centros de estudios económicos más importantes del país y por organismos como el Banco Central. Estos centros de pensamiento económico no han tenido la capacidad de corregir los problemas que ha originado este modelo mal aplicado.

2.1.4.Tratado de Libre Comercio con China

Especial mención merece el Tratado de Libre Comercio con China.
Hasta diciembre del año recién pasado el único país del mundo occidental que había firmado un Tratado de Libre Comercio con China era Chile.

Los indices de Purchasing Power Parity (PPP) indican que el yuan Chino es una de las monedas más devaluadas del mundo. La revista The Economist,<
click aquí > correspondiente a julio del presente año, indica que el tipo de cambio oficial de China, fijado por su autoridad monetaria, era de 6,83 yuans por dólar americano. Por otro lado los cálculos de esta prestigiosa revista indican que el yuan debiera de cotizarse en términos reales a 3.50 por dólar americano.

Esto hace que una exportación hecha por China cuyo valor FOB es de 1.000.000. de yuanes, tiene un valor FOB de US$ 146.413, al cambio oficial, siendo que su valor real es de US$ 285.714 al tipo de cambio real según lo calculado por la revista The Economist.

Conclusiónes: Las importaciones Chinas llegan por lo tanto a Chile a un valor oficial que es el 50% aproximadamente de su valor real con lo cual se transforman en la operación de “dumping” económico más letal para la supervivencia de la mediana y pequeña empresa chilena, afectando fuertemente el empleo de mano de obra chilena.
Viceversa, las exportaciones de Chile a China entran al doble de su precio real al mercado de ese país, lo cual hace casi imposible que las PYMES chilenas entren dicho mercado.

2.1.5.Dicotomía perversa

Las importaciones de productos chinos a bajos costos que en lo inmediato significa un menor costo para el consumidor final, lleva a la desaparición de miles de empresarios y como consecuencia aumentando los niveles de desempleo y por ende una eliminación de los consumidores. Este tratado es políticamente positivo, pero desde el punto de vista social y económico es de resultado negativo.

El Banco Central de Chile en ningún momento durante la negociación de este tratado con China hizo público el impacto social y económico que tendría este acuerdo de libre comercio, como tampoco lo hicieron los principales centros de pensamiento económico proclives al Modelo Económico vigente en el país.

2.2. Resultados Sociales
2.2.1.Población Chilena


La población chilena alcanza hoy a 16.800.000. habitantes de los cuales 12.100.000 tienen más de 15 años.

2.2.2.Mercado del Trabajo

El mercado de trabajo en Chile está compuesto de 7,2 millones de personas de las cuales 6,6 millones están ocupadas y 600.000. se encuentran desocupadas con una tasa del 8,20% de desocupación . Fuente INE <
click aquí >

2.2.3.Tasa de Participación

La Tasa de Participación en el Mercado del Trabajo de la población de más de 15 años es de un 55,90%, tasa que es baja en comparación con la media mundial que alcanza a un 70,50% y la de Estados Unidos que alcanza a un 75,50% de la población de más de 15 años. Fuente El Mercurio <
click aquí >

2.2.4.Mercado de Trabajo Ausente

Si Chile llegara a tener una Tasa de Participación similar a la media mundial su fuerza de trabajo tendría que aumentar en 1.900.000. trabajadores, y si Chile aspira a llegar a la Tasa de Participación de EE.UU. tendría que agregar 2.500.000. trabajadores a su Mercado de Trabajo.

La falta de oportunidades para la población mayor de 15 años, derivada del Modelo Económico de libertinaje de mercado aplicado en Chile, explica la gran parte de la población potencial que está ausente del Mercado de Trabajo.

Siendo que las Pequeñas y medinas empresas generan el 82% del empleo en Chile, su desmantelamiento derivado de las débiles leyes antimonopolios influye significativamente en la falta de oportunidades para el Mercado de Trabajo ausente.
Este es el segundo de los dos puntos más negativos resultantes de la mala implementación del Modelo Económico de Libre Mercado establecido en Chile. Ver “Chuteando Piedras” se encuentran 2.500.000. de chilenos. <
click aquí >

2.2.5.Salarios Reales

Los Salarios Reales en Chile han crecido porcentualmente en menor proporción que el porcentaje de crecimiento del Producto Interno Bruto, lo cual incide en un empeoramiento de la distribución de la renta, Esto explica porqué el ingreso percibido por los sectores de altos ingresos no se ha desplazado hacía los sectores de más bajos ingresos (Teoría del “Chorreo”)

El exceso de oferta de trabajo ha influido significativamente en el menguados reajuste de los Salarios Reales.

2.2.6.Delincuencia, Drogadicción y Violencia Social

El Mercado de Trabajo Ausente <
click aquí > representado por millones de chilenos explicaría los crecientes índices de delincuencia, drogadicción y violencia social (manifestaciones públicas) en Chile en especial en la capital.

3. Medios de Comunicación
Los medios de comunicación social como la prensa, la radiofusión y la televisión como medios para de formación de la opinión pública pasaron a depender en sus líneas editoriales de las intereses de los grupos económicos, altamente concentrados que se desarrollaron en la economía chilena.


Los principales auspiciadores de la televisión en Chile son las cadenas de comercialización.

A través de los gastos en publicidad las cadenas de comercialización tienen la capacidad de veto para omitir aquellos problemas de los consumidores y las PYMES, que afecten a estas cadenas y que lleguen a la opinión pública . Es así como en Chile estamos frente a una dictadura de las cadenas de comercialización sobre los medios de comunicación.

Las grandes cadenas de comercialización están agrupadas alrededor de la Cámara de Comercio de Santiago.

3.1. Organizaciones de Defensa de los Consumidores

Las organizaciones de defensa de los intereses de lo consumidores, como CONADECUS, que tienen un financiamiento inadecuado, al borde de la quiebra financiera, en un escenario como el existente en Chile, prácticamente tiene muy pocas posibilidades de influir en la opinión pública.

4. Consumidores chilenos.
4.1. Endeudamiento
4.1.1.Crédito de Consumo


La irrupción del Crédito de Consumo a través de Tarjetas de Crédito emitidas por grupos financieros que controlan el negocio de comercialización al detalle ha sido un fenómeno que ha sido de un hondo impacto sobre los consumidores chilenos. Ver: Las Tarjetas de Crédito de los “Retailers(2005)” < Click aquí >

4.1.2.Tarjetas de Crédito
Las cadenas de comercialización han emitido más de 29.000.000. de Tarjetas de Crédito, de las cuales estarían vigentes 21.000.000. de tarjetas para una población ocupada de 6.600.000. de personas. Fuente SBIF <
click aquí >. Los morosas llegan a 2.400.000 personas que representan más de un tercio de las persona que trabajan.

4.1.3.Consumidores y Costo del Crédito de Consumo


El Costo del Crédito para los usuarios de Tarjetas de Crédito tiene costos superiores al 100% al año, considerando en este costo los intereses, las comisiones y los más diversos cargos fijos estipulados en los contratos de crédito. Ver Costo Crédito de Consumo <
Click aquí > Los altísimos costos del crédito de consumo se han transformado en el mecanismo más importante de redistribución negativa de renta en el país.

En el sector bancario, la falta de competitividad, hace que este también obtenga altas rentabilidades derivadas en gran parte de los altos intereses y comisiones aplicadas a los créditos hipotecarios, de consumo y los créditos a las PYMES.

4.1.4.Comercialización y Financiamiento

Las cadenas de comercialización obtienen sus mayores resultados económicos en el negocio del financiamiento y no en el negocio de la comercialización. Además algunas cadenas de comercialización han establecido sus propios bancos oficiales con los cual obtienen ventajas tributarias como exención del IVA (Decreto Ley Nº 825, Párrafo 4 Artículo 12, Letra E-10) sobre los intereses, como también tener acceso a menores costos para financiarse.

4.1.5.La diversificación de las cadenas de comercialización
Las cadenas de comercialización han entrado en años recientes en una estrategia de diversificación horizontal, adquiriendo o desarrollando actividades de comercialización distintas a su giro original. Así es como cadenas de supermercados entran en el negocio de ferreterías, en el negocio de tiendas por departamentos, farmacias etc. financiando a sus clientes con una organización central dentro de cada grupo. Ver “Porque la Estrategia de Diversificación de los Retailers” < click aquí >

4.1.6.El “Esclavo Económico”

Dada la amplia oferta de financiamientos y los altos costos de este tipo de financiamiento, el consumidor entra en un proceso de endeudamiento que rápidamente sobrepasa su capacidad de pago. Esto lo lleva finalmente a mantener aquella Tarjeta de Crédito que le ofrezca una mayor variedad de productos y servicios.
Esto explica la estrategia de diversificación de las cadenas de comercialización.
El “Esclavo Económico” correspondería a aquel deudor que llega al extremo de depender de una sola Tarjeta de Crédito pasando a ser un cliente cautivo, sin alternativas de elección, con lo cual logran la fidelización obligada de este consumidor

La última encuesta CASEM del Gobierno Chileno indica que el quintil más bajo de ingresos dedica el 67% de estos ingresos para el pago y servicio de deudas..
4.1.7.Unipsonio y Modelo Económico

El Esclavo Económico aparece por un fenómeno económico denominado UNIPSONIO. Del lat. unus, uno solo y el gr. ὀψώνιον, aprovisionamiento de víveres. Situación comercial en que un comprador sólo se puede abastecer de un proveedor (Definición de F.R. Samsing A.)

Frente al fenómeno denominado unipsonio, el Modelo Económico de Libre Mercado desarrollado en Chile, pierde toda su validez social y económica al vulnerarse y conculcarse progresivamente las libertades económicas del consumidor final para decidir el destino de su poder de compra que es un supuesto básico de este modelo. Ver: El Modelo Económico chileno pierde su validez con el endeudamiento de los consumidores <
click aquí >

4.2. Dicotomía de la Comercialización


La discriminación de precios afecta fuertemente al mediano y pequeño comerciante que ha sido desplazado a los sectores de bajos ingresos. Al ser sus costos más altos, los tiene que transferir a sus precios de venta con lo cual en los sectores de más bajos ingresos tienen que pagar sus insumos a precios más altos.

4.3. Inflación y Endeudamiento.

El alto nivel de endeudamiento, más el alto costo de los créditos de consumo, agregado a una inflación que se ha acelerado recientemente, esta creando una fuerte tensión entre los consumidores que ven comprometidos sus ingresos a un nivel insostenibles.

Esta situación crítica ha sido un “boomerang” para todos los sectores de la economía que se han visto enfrentados a fuertes demandas laborales por parte de sus sindicatos los que ven a sus miembros en situación financiera desesperada.

Es interesante hacer notar que uno de los componentes de la inflación chilena esta originada por el poder de compra agregado que ha generado la emisión masiva de Tarjetas de Crédito lo que se traduce en un mayor poder de compra. Esto es de un efecto similar a una emisión inorgánica de dinero circulante. Llama la atención la pasividad que ha tenido el Banco Central de Chile frente a este fenómeno económico.


4.4. Crisis Económica.

Chile puede estar creando su propia “burbuja financiera” con el otorgamiento indiscriminado de créditos de consumo “subprime” a través de las Tarjetas de Crédito. Esto podría generar una propia crisis interna, así como en Estados Unidos se generó la crisis financiera por la “burbuja financiera” derivada de los créditos hipotecarios “subprime”.

Esto definitivamente afectaría críticamente al consumidor chileno, por el desempleo que se generaría

5. Conclusiones

El Modelo Económico aplicado en Chile, sin regulaciones adecuadas, ha generado
· Una concentración de la industria del “retail” que junto a las tarjetas de crédito han sido factores que han incrementado la desigualdad de ingresos.

· Una baja Participación de la fuerza de trabajo, dentro del universo de las personas mayores de 15 años, ha restringido las oportunidades de trabajo, aumentando así la oferta de trabajo y la consecuente baja tasa de crecimiento de los salarios en Chile.

El aumento de la oferta de trabajo se ha agravado con el Tratado de Libre Comercio con China lo que ha tenido un fuerte impacto sobre la mediana y pequeña empresa y como consecuencia un impacto negativo sobre los salarios de los trabajadores.

Nota Final
Hay que destacar la Misión que se ha impuesto la Fiscalía Nacional Económica recientemente y que dice:

“Posibilitar que los beneficios del intercambio en una economía de mercado, basada en la libre y sana competencia, produzcan el mayor bienestar general de los ciudadanos, y evitar que agentes con poder de mercado, individual o conjunto, perjudiquen dicho interés público atentando contra la libertad económica de terceros.”
< click aquí >
Santiago, octubre 2008.
(Tomado de
www.realidades.cl/)


jueves, 16 de octubre de 2008

Tres comentaristas de lujo

Conviviendo con el absurdo
Hermógenes Pérez de Arce

El mundo en general es bastante absurdo, pero este país lo es más. Por ejemplo, es el único en que la mayoría escribe "v/s", lo cual no sólo constituye una irracionalidad, sino un disparate evidente, como muchas veces he explicado a los chilenos. Pero es sabido que éstos no me hacen caso, particularmente cuando tengo razón (lo cual no siempre ocurre).

El país es tan absurdo, que hace poco eligió como el más grande chileno de todos los tiempos a quien, comprobadamente y por los más variados conceptos, fue su peor gobernante de todos los tiempos. Bueno, en Rusia estuvo a punto de ganar igual título Stalin. Pero es sabido que los rusos siempre han sido un poco locos. Menos que nosotros, claro.

Ante la última crisis mundial, todo el mundo se ha comportado absurdamente, lo que Chile ha aprovechado para incurrir en irracionalidades mayores que los demás países. Así, en el momento crítico, la bolsa de valores bajó acá más que en otras partes, y nuestra moneda también fue una de las que más se depreciaron. Como es sabido, ésas son las circunstancias que los más ricos aprovechan para vender moneda extranjera y comprar acciones, mientras que los menos ricos, siempre los primeros en caer en el pánico, hacen lo contrario. Por supuesto, cuando las acciones comenzaron a subir y el dólar a bajar, mucha riqueza ha pasado de manos de los menos ricos a las de los más ricos.

El clima local es de tal absurdidad, que el principal tema de debate en el momento es si la Presidenta debe o no asistir a la inauguración del monumento al senador Jaime Guzmán, siendo que este último fue asesinado por el FPMR y que los pasados (esperemos) lazos y proximidad de la Presidenta con el FPMR son un hecho histórico comprobado. Les ruego excusarme por no citar el libro en que así lo acredito, pues ello iría en contra de mi reconocido -si bien discontinuo- rechazo a la autorreferencia. Con todo, la Presidenta podría razonablemente asistir a la inauguración, pero sólo si lo hiciera como un acto de contrición y para pedir perdón por la violencia que su sector sembró en el país.

Pero no debemos esperarlo, pues en éste se ha instalado un clima de tal escamoteo de la verdad histórica, que en la reciente conmemoración de los 20 años del triunfo plebiscitario del "No" la misma Presidenta osó decir que en su sector estaban "los padres de la democracia", mientras sus adversarios eran "los hijos de la dictadura". Pero fue su partido el que se fijó como meta explícita la destrucción por las armas de la que llamaba "democracia burguesa" y, en cambio, fue el gobierno militar, convocado por la mayoría para impedir el triunfo armado de los totalitarios, el verdadero padre de la democracia ("misión cumplida"). Pues, gracias a la Constitución que propuso al pueblo y éste aprobó (en el mismo acto en que otorgó un mandato de ocho años al Presidente Pinochet, luego no fue dictador), vivimos en plena democracia hasta hoy.

Por supuesto, ningún clima de absurdo nacional pervive sin que en su centro asuma carácter protagónico Ricardo I, diciendo las genialidades que acostumbra (la inaugural de su vida pública fue proponer, como "única solución" a los problemas nacionales, que todos los medios de producción pasaran a manos del Estado). Ahora sostiene, en días sucesivos, que no va a ser candidato presidencial y que sí va a serlo. Indecisión absurda, pues todas las encuestas lo señalan como el más votado de los posibles aspirantes de la Concertación. Claro, en el país del absurdo podría suceder que llevaran a otro con menos adhesión.

En todo caso, él ha comprobado reiteradamente tener suficientes títulos para ser reelecto como un condigno Presidente en el país del absurdo.

Esos puentes cortados
Gonzalo Rojas Sánchez

No, no podía ser cierto. Ante Ecuador, el loco Bielsa incurría en un pecado nunca antes visto: cortar voluntariamente al propio equipo, trozarlo sin necesidad, partirlo en dos mitades tan lejanas como diferentes.

Loco, ¿porqué? Tus admiradores, yo en un lugar de privilegio, vimos con espanto que se reproducía en una cancha de fútbol, en una organización siempre necesitada de vínculos estrechos, lo que pasa en casi todas las realidades del país.

Porque si Bielsa daba señales de haber logrado muchas cosas con nuestros jugadores en apenas un año, ahora parece haber sido capturado por uno de los defectos más típicamente chilenos: romper la unidad, desvincular las partes, cortar los puentes entre las instituciones, desarticular lo que requiere de contactos fluidos.

Pasa entre el Parlamento y las Universidades. Integradas ambas instituciones por personas que hacen de la inteligencia su instrumento, recelan mutuamente la una de la otra, se aburren a lado y lado con los estilos de la contraparte, evitan todo lo posible tener que oírse. Lateros, piensan en Valparaíso; frívolos, se oye en los claustros.

Sucede entre los medios de comunicación y las autoridades de Gobierno. Dispuestos los primeros a mostrar todo lo que pasa, olvidan legítimas consideraciones de bien común y reniegan de toda posibilidad de contactarse con los garantes del orden público. Hay que informar, cueste lo que cueste, es la consigna. E inclinados los segundos a proteger su imagen, perjudican la autonomía de los medios de comunicación, descalificando el enfoque sobre tales o cuales hechos que parecen perjudicar el prestigio gubernamental.

Es frecuente entre la familia y los pastores. Justificándose en su modo de vida, a veces inhumano por desnaturalizado, muchos grupos de chilenos que viven bajo un mismo techo sin ser estrictamente familia, descalifican todo criterio moral y pastoral, sólo porque proviene de quienes -dicen- no han formado una familia o son seres muy especiales y puros como para entender la dura realidad. Y, por su parte, desde ciertas instancias religiosas la doctrina suple a la comprensión, el criterio rígido suplanta a la atención caso a caso y, en vez de ir a buscar a la oveja perdida, (sí, efectivamente perdida y con las patas rotas) se ofrece por anticipado sus restos al matadero.

Una pena lo de Bielsa, pero también, una posibilidad. ¿No habrá por ahí un puente u otro que uno haya voluntariamente cortado, supuestamente para simplificarse la vida, pero que termina por complicársela absolutamente y derrotarlo?



El calor del poder.
Alberto Medina Méndez, Corrientes - Argentina

Esta crisis financiera sobrevino como consecuencia de la, cada vez más, exacerbada forma de manipular los mercados que los grandes países aplicaron a sus economías, en un acto desesperado por sostener los niveles de actividad.

Cualquier economista mediocre podría proyectar que sucedería respecto de cada sector de la economía como consecuencia de este desajuste. Es que es demasiado evidente, simple de leer, sencillo de interpretar. Nadie debería tener dudas acerca de lo que sucederá. En todo caso, tendríamos que prepararnos para lo que se viene con más certezas que temores.

La comunidad mundial está profundamente preocupada respecto de lo que va a pasar. Invade a todos la incertidumbre y cierta sensación de impotencia popular frente a los acontecimientos.

Sin embargo, esto no es lo que esta pasando. El "mareo" de los analistas, el desconcierto generalizado de la sociedad, proviene del INMENSO poder estatal. Es que los gobiernos están decidiendo que hacer, como y cuando hacerlo. En cada país, en cada lugar, los gobernantes de turno, según sus códigos e ideologías, impondrán sus políticas. Los individuos estaremos allí, "esperando" esas decisiones para saber que hacer. Papel pasivo el de los ciudadanos. Solo meros espectadores de esta puesta en escena.

A esta regla no escapa nadie. Todos los países, incluidos los del primer mundo, juegan el mismo partido. Lideres políticos de EEUU y de casi toda Europa han coincidido en la necesidad de provocar una intervención estatal proporcional a la que causo la crisis. El sentido de esa intromisión, los mercados a los que invadirán con normas, reglas y regulaciones, son la razón de la distorsión que los ciudadanos perciben con pánico.

Por eso la gente esta desorientada. Porque no sabe en que dirección actuarán los poderosos aparatos estatales que nuestras sociedades supieron engendrar.

Este frente al escenario soñado por las corporaciones. El poder está en manos del Estado. Se encuentra concentrado, en pocas manos y delegado por un pueblo que le ha cedido casi totalmente la iniciativa y que se entrega atado de pies y manos a los designios de los políticos a quienes, paradójicamente, detesta.

Este es el presente de las contradicciones que la humanidad se plantea en estas últimas décadas y del que seguramente aprenderá alguna vez.

A la inmoralidad del origen de esta crisis, ahora le sumamos una mayor. Es que los que mejor sobrevivirán a este desastre son los que tengan más información, los que estén más cerca del poder, los que hayan podido influir en él, para que proteja a las actividades económicas que representan.

Pululan por todo el mundo los lobbistas. Son los profesionales mas cotizados del momento. Es que estar bajo las sombras del poder les garantiza, conocer con anticipación lo que va a ocurrir. Aspiran no solo a influir, sino también a saber con antelación cual será el siguiente paso del Estado. La idea es jugar a la lotería, sabiendo el número que va a salir. Pretenden plena garantía. Y la tendrán por su proximidad al poder. No se puede pedir más.

Los que no tienen precisiones, los que vivirán a la deriva todo este proceso, serán los más pobres, los que están lejos de las luces del poder, los que no tienen lobbistas, ni asesores informados que los orienten o aconsejen.

Más de lo mismo, la historia más perversa de este mundo que dice preocuparse por todos, que habla de equidad, de justicia y de valores, pero que teje en las sombras los negocios más retorcidos, que solo el descalabro puede permitir.

En tiempos como estos, no sobreviven solo los mas talentosos e inteligentes, sino también los que menos escrúpulos tienen.

La fórmula se ha renovado nuevamente. Estar cerca del poder parece suficiente. Así pueden recibir el calor de las decisiones gubernamentales y bajo el siempre vigente argumento del arraigado proteccionismo, muchas industrias recibirán subsidios y privilegios que los sectores más desorganizados de la sociedad no verán de modo alguno, y que encima terminarán pagando.

Se supone que vivimos en un mundo en el que nos llenamos la boca hablando de intentar recuperar los "principios", de transmitir a nuestros hijos y a las generaciones futuras cierta escala de valores que se debe defender a capa y espada.

Sin embargo, ese heroísmo se desvanece cuando se trata de sostener "el negocio". Alli, desaparece el discurso. Entonces terminamos presenciando el obsceno espectáculo que nos propone la dirigencia. Ayudar a los amigotes de siempre, disfrazando esas decisiones, tras de patrióticos rescates, apoyo a la producción, al empleo y a la estabilidad. Doblemente obsceno, por la acción primero y por el discurso después.

Esta crisis la provocó, la golosa actitud de mediocres dirigentes políticos que creyeron haber encontrado la fórmula para crecer indefinidamente. Intentaron desafiar a los ciclos naturales que posibilitan la evolución y el crecimiento. Esas etapas suponen altos y bajos. Ellos creyeron sortear ese recorrido, manipulando a los mercados con una intervención estatal a la medida de cada circunstancia. El más puro keynesianismo viene intentando gobernar el mundo desde hace tiempo. Las consecuencias ya están a la vista.

La historia de nunca acabar. Permanentes intervenciones estatales, siempre funcionales a los deseos de la gente de encontrar mágicas soluciones de la mano de los gurúes de turno. Detrás de cada Mesías, se consuman importantes negocios ineficientes, que resultarías inviables al mercado sin la participación de un Estado omnipresente. Una horda de intelectuales, fabrican complejas teorías, que se caen por su propio peso, pero que ayudan a justificar sus retorcidas explicaciones. Se suma una eficaz campaña publicitaria, donde abundan discursos de barricada entremezclados con académicos que desarrollan argumentos científicos partiendo de la conclusión para llegar a las premisas que desean. Ignoran las evidencias que les presenta la realidad, solo para construir este andamiaje intelectual que suena como un arrullo a los oídos de muchos.

Alguna vez nos despertaremos. Asistiremos entonces a la caída de esas teorías que fracasan consecutivamente, pero que son rescatadas por una nueva casta de intelectuales que se ocupa de despotricar contra las recetas anteriores, renovando las mismas herramientas para construir la nueva magia.

La economía es simple. Mucho más sencilla de lo que quieren vendernos esos discursos sensacionalistas, llenos de imprecisiones y falacias que la sociedad aun respeta.

Hasta tanto eso suceda, seguiremos asistiendo a esta triste fórmula. La que construyeron aprovechándose siempre de la acumulación de poder concentrado que le hemos otorgado como ciudadanos al, cada vez, mas imponente aparato estatal. Ellos, los que están siempre cerca del gobierno, saben que, en las crisis, es bueno estar bajo el calor del poder.

lunes, 13 de octubre de 2008

Dos comentarios excepcionales

Bienvenida la competencia total
Gonzalo Rojas

Los partidos de la Alianza se han declarado la competencia total para las parlamentarias de 2009. Buena cosa.

Competir en los 60 distritos por las diputaciones y en todas las circunscripciones que eligen senador, vaya novedad, parece de la esencia de una actividad llamada elecciones. Y si alguien se sorprende o escandaliza por aquella declaración, es porque en oportunidades anteriores una buena cantidad de esas contiendas se resolvieron por la vía de las confirmaciones. En efecto, la UDI y RN convinieron, decenas de veces antes, que fulano o la zutanita serían simplemente confirmados por el electorado adicto. Y quizás han ido acostumbrando a sus votantes a mecanismos tan robotizados, que no por ser indoloros dejan de ser una adicción.

RN pudo, debió, anunciar de otro modo, menos desafiante, su implícita decisión de competir por todos los cargos. La UDI pudo, debió, reaccionar de modo menos beligerante, aceptando más amablemente esa muy conveniente postura. Pero, más allá de los modos -siempre importantes en las relaciones públicas- ya está: hay a futuro una competencia total, que no tiene por qué ser una guerra total. El rival, el adversario, está al frente.

Los primeros beneficiados serán los electores. Nunca más tendrán que enfrentarse a una papeleta en que figure un solo candidato (Allamand) o tengan por opción un postulante real (Bombal y Fernández) y otro de cartón (Ghyra y Catalán), o los dos candidatos sean tan parecidos que haya escasa diversidad (Kuschel y Brahm).

Por cierto, para apreciar el valor de una competencia total, al electorado aliancista (incluyendo al desencantado que proviene de la Concertación) se le ruega que abandone los tres lugares comunes, que repite con entusiasmo en reuniones y sobremesas: "ya se están peleando de nuevo", "nunca hay caras nuevas en la política chilena", y "no acepto que a los candidatos los designen los partidos".

El nuevo escenario exige que un votante de la Alianza escoja más bien otra matriz: "Competir con los mejores permite renovar las caras, y obviamente esos candidatos los deben escoger los partidos" (y si esto último le resulta difícil de aceptar, siempre está la posibilidad de que el elector independiente levante una candidatura igualmente autónoma. Pero cuesta, ¿no?).

Los segundos que salen ganando son los propios partidos. Dispondrán cada uno de 69 cargos por los que competir de manera real. Una buena cantidad de esos postulantes ocupan ya los asientos respectivos o serán diputados que buscarán una senaduría. Pero dos tercios de quienes deban postular saldrán al ruedo electoral con la energía fresca de su primera contienda. Y saldrán a ganar, con tutti, si son candidatos reales.

Ciertamente, aquí se presenta otro problema. Para que las candidaturas de la UDI y RN sean tales, para que ciertas personas merezcan estar en sus plantillas, debe haber una clara y rotunda identificación con los principios de cada colectividad. Un candidato RN más parecido a un UDI, ¿qué hace en un partido más liberal? Un postulante UDI, relajado en sus convicciones fundamentales, ¿qué hace en una colectividad más conservadora?

Para la UDI, al menos dos problemas son ejemplos de muchos otros al momento de configurar sus plantillas: Lavín debe definirse (¿será posible?); a Bitar, doña Cristina, se la debe testear en su adhesión al ideario de Jaime Guzmán (no parece que vaya a pasar el examen). Y el que no supere la prueba de estas blancuras, nada, mi amigo: a una candidatura independiente. ¿O es que acaso no sería otra forma de corrupción política el que unos bacheletistas-aliancistas fuesen parte de listas claramente opositoras al concertacionismo?

Para RN, el desafío es exponer de verdad a Procurika, a Romero y a Espina. Un trago que podría ser muy amargo.

Porque si va a haber competencia total, debe haber transparencia total: no más bailes de máscaras ni exhibición de disfraces (supongamos que todos los partidos -en la Alianza, en la Concertación y en cuanto pacto menor exista- habrán aprendido una máxima del Chile político actual: "Cría díscolos y te sacarán los ojos").

Los últimos beneficiados son los autoproclamados servidores públicos. Muchos aceptarán el desafío de la competencia total. Otros, ante la posibilidad de competir y ser derrotados, podrían perder súbitamente toda ilusión de servicio. Gran ocasión de saber quiénes son de verdad y quiénes de mentira.

En este contexto, como dijo el gran Leonel: "Que gane el más mejol".

Washington y Wall Street: el problema fue la actitud
Karin Ebensperger

Los líderes fallaron. En EE.UU. se dio una fatal suma de malos conductores. El Presidente Bush gastó como país en guerra (artificial) en Irak y además condujo mal las políticas económicas, y el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan estimuló una política irresponsablemente expansiva. Las personas fueron inducidas a endeudarse, desde el gobierno y la Reserva Federal. Y se alteró el mercado hipotecario y la economía en general.

EE.UU. vive una peligrosa falta de líderes, no hay una conducción respetada. Bush es un Presidente fallido que tres de cuatro norteamericanos desaprueba. McCain no logró siquiera entusiasmar a los propios republicanos, que en alto porcentaje rechazaron en el Congreso el paquete de medidas de salvataje que él apoyó. Y Obama ha sido un avestruz, no ha marcado futuro, no ha demostrado liderazgo de peso en un momento crucial.

El aparato estatal estadounidense creó incentivos perversos. En una economía de libre mercado, el principal rol del Estado para favorecer la libre competencia es regular poco y bien, para evitar distorsiones, monopolios, abusos, falta de transparencia. Todo esto no ocurrió en EE.UU. por mucho tiempo. Y en esta columna dijimos varias veces lo peligrosamente endeudado que estaba EE.UU. y cómo China indirectamente le prestaba dinero comprando bonos.

La distorsión partió desde el Estado con el Presidente Bill Clinton, quien presionó para la entrega de populares créditos de alto riesgo; continuó con la administración Bush, quien siguió forzando la demanda y se distrajo en Irak, y el gran director de desaciertos fue Alan Greenspan: alteró todo al impulsar la excesiva liquidez; promovió y hasta premió un mal comportamiento de los norteamericanos, que estaban siendo seducidos hasta el extremo a endeudarse.

Se otorgaban préstamos irrisorios de instituciones garantizadas por el propio Estado como Fannie Mae y Freddie Mac, que entregaron recursos por más de ¡50 veces su patrimonio!

Se sumó la mala conducta del sector privado: no el de la economía real, sino el de Wall Street. El management no actuó en interés de los accionistas -base del sistema-, sino que con el criterio de que las ganancias eran para los banqueros, y las pérdidas para los pequeños. Todos los distorsionadores se fueron con suculentas indemnizaciones.

Por eso hay una sensación de fastidio tan grande en EE.UU. La gente percibe cómo le alteraron el sistema.

La buena noticia es, paradójicamente, esa desconfianza: es mala para la coyuntura económica, pero habla bien de los norteamericanos. Están furiosos con Bush, Greenspan, Wall Street. Los que trabajan, los que se arremangan y los que innovan y han creado los avances tecnológicos que impulsan al mundo, están reaccionando. EE.UU. nació como nación declarando la responsabilidad personal y la mínima injerencia del Estado, el cual debía generar el marco para el desarrollo individual. Si no recupera esa actitud, y se blinda de autoridades como Greenspan, EE.UU. habrá perdido su esencia.

sábado, 11 de octubre de 2008

Solo economía

Los mitos cómodos
David Gallagher

La crisis internacional les ha dado una gran oportunidad a algunos socialistas que decían haberse convertido al mercado, y que ahora quieren mostrar sus credenciales anteriores a la conversión, aunque sin retraerse totalmente de ella. Una técnica para lograr el tortuoso objetivo consiste en levantar como culpables a personas que nunca han existido, por lo menos en posiciones de poder: "Los fundamentalistas del mercado", o aquella mítica gente que alberga "una visión neoliberal extrema". Otra técnica es la de postular dicotomías falsas. Por ejemplo, la culpa la tendría el capitalismo estadounidense, que a diferencia del europeo, desestima al Estado, sobre todo bajo el "neoliberalismo extremo" de Bush. Cuando la gente está confundida, no hay nada más fácil que confundirla más levantando mitos. Es lo que hacen estos socialistas que, de alguna manera, por alambicada que sea, quieren ahora estar en contra y a favor de la economía de mercado, para tener bien diversificada la apuesta según lo que ocurra.

Examinemos algunos de esos mitos. ¿De cuándo es la última gran desregulación bancaria en Estados Unidos? Es de 1999, hecha bajo Clinton, cuando se revocó la Ley Glass-Steagall de 1933, para permitir que se integre la banca de inversión con la comercial. La desregulación fue mal hecha: los bancos integrados quedaron regulados por distintas entidades según su origen, por lo que se produjo una peligrosa ambigüedad regulatoria. En cuanto a los préstamos a deudores hipotecarios de alto riesgo, fue el gobierno de Clinton -o sea, una intervención estatal- el que presionó para que éstos comenzaran a propagarse. En cuanto al neoliberalismo extremo de Bush, el gasto del gobierno federal ha subido del 18,4 al 20,8 por ciento del PIB bajo su mandato. El catastrófico déficit fiscal resultante es una de las causas de la crisis. En cuanto a la superioridad del modelo europeo, ¿por qué tantos bancos han caído en Europa? En junio de 2008, los activos totales de los grandes bancos mayoristas europeos ya sumaban más de 43 veces su capital tangible. Muchos bancos europeos han sido igual de "codiciosos" que sus pares estadounidenses, y para qué hablar de la "desidia" de su regulador.

Es defendible un modelo en que se regula mucho a la banca, como lo es uno en que se regula poco. El peor de los mundos es el de la ambigüedad regulatoria, cuando los agentes económicos creen que hay una regulación eficaz y no la hay, por lo cual no se informan sobre el estado de cada banco, y depositan en cualquiera sin discriminar. Es lo que pasó en Europa y Estados Unidos. Me temo que hay ambigüedad regulatoria en muchas otras partes del mundo también. Según algunos de nuestros multifacéticos socialistas, en China, "como en Europa", estarían mirando "con horror" lo ocurrido en Estados Unidos, por lo que detendrían cualquier nefasto plan de liberalización financiera que hayan tenido. Pero, así y todo, ¿cómo estarán los bancos chinos, bajo la orientación del Estado comunista? Mejor no saber, ¿verdad? Mejor que China siga siendo una caja negra: hay un límite a la cantidad de verdad que podemos tolerar en estos tiempos.

Los mitos cómodos seguirán surgiendo. El más notable, el que envuelve a todos los demás, es aquel que se consuela con que la crisis fue provocada por "otros", que fue algo que "ellos nos hicieron a nosotros". Es un mito que se conjuga bien con la cultura de víctima y de inocencia de la izquierda. Pero la crisis debería más bien llevarnos a la autocrítica, a la humildad. Casi todos participamos en la fiesta que se dio gracias al crédito fácil que hubo.

Cómo capear el temporal
Juan Andrés Fontaine

Alerta roja en los mercados. El estruendoso derrumbe de Wall Street y otras plazas bursátiles no podía sino repercutir en Chile. Pero la virulenta alza del dólar, la caída de las bolsas y la elevación del costo del crédito nos han tomado por sorpresa. ¿Será que se nos viene el huracán? Un análisis frío de las condiciones actuales de la economía nacional debería despejar los temores, pero en tiempos de tormenta hasta las mejores naves pueden naufragar si no son piloteadas con destreza.

Los desaciertos cometidos por la dupla Paulson-Bernanke en el puente de mando de la economía americana han llevado a que un problema bancario peligroso, pero confinado a un segmento del crédito, pueda devenir en un pánico financiero global. Afortunadamente, las medidas necesarias para contener y subsanar la epidemia de desconfianza son abundantemente conocidas y de a poco han comenzado a ser aplicadas en Estados Unidos y Europa. Suponiendo que ellas surten efecto, el Fondo Monetario Internacional vaticina que el crecimiento mundial se desacelera al 3% el próximo año, desde el 4% previsto para el actual y el 5% estimado para el anterior. Aunque se trataría de un escenario negativo para Chile, los hemos conocido peores y no hace mucho. El crecimiento económico mundial fue de poco más de 2% en 2001, 1998 y 1991, alcanzando tan sólo 0,6% en el fatídico 1982. Sólo en dos de esas ocasiones, en 1982 y 1998, Chile en verdad se vio en apuros.

Pero los mercados se mantienen escépticos respecto de la capacidad de los gobiernos de adoptar, en la intensidad y oportunidad correctas, las medidas técnicas necesarias. Chile —víctima inocente de esta crisis de confianza— encara la disminución de los préstamos de comercio exterior, ve elevarse el costo del crédito externo y observa que comienzan a caer sus precios de exportación. La situación está lejos de ser crítica. Todavía el cobre es, en términos reales, más de tres veces superior al que tuvimos en nuestra recesión de 1999 y el costo real del crédito externo es muy inferior al de entonces. Cabe preguntarse, sin embargo, cuán preparados estamos para un escenario verdaderamente malo.

En situaciones de crisis lo que cuenta son las necesidades brutas de financiamiento externo. Para los próximos 12 meses ellas se elevan a alrededor de US$ 35.000 millones, considerando el total de la deuda externa de corto plazo, los vencimientos de la deuda externa de largo plazo y un probable déficit corriente de unos US$ 5.000 millones, calculado a un precio del cobre semejante al actual. En tiempos normales esas necesidades son rutinariamente atendidas por la renovación o refinanciación de los créditos de corto plazo y largo plazo, la reinversión en Chile de las importantes utilidades devengadas por la inversión extranjera y algún ingreso neto de capitales del exterior. En tiempos de crisis algunas de esas fuentes de financiamiento se tornan dudosas, ya sea por la falta de liquidez de los bancos y empresas multinacionales o por el aumento de los intereses en el exterior. Son los temores a una eventual insuficiencia en el financiamiento externo los que se han hecho sentir con fuerza sobre nuestros mercados en los últimos días.

Desde luego, es en la adversidad cuando se aprecian con claridad las ventajas de la precavida estrategia fiscal y cambiaria seguida por Chile. Si nuestras autoridades hubiesen cedido a las tentaciones y presiones por gastar las rentas extraordinarias del cobre, hoy las necesidades de financiamiento externo serían muy superiores. En cambio, ahora enfrentamos un eventual faltante financiero apertrechados con un alto de nivel de reservas internacionales en el Banco Central y la Tesorería. Todo ello es muy tranquilizador, pero, cuidado, ese blindaje está lejos de hacernos invencibles.

Los ahorros fiscales acumulados y las reservas internacionales totalizarán más de US$ 50.000 millones hacia fines de año: impresionante suma, aunque semejante a la que, en relación ya sea a las importaciones o a la deuda externa de corto plazo teníamos en 1997, en la antesala de la crisis asiática. Las autoridades de entonces se ufanaban del grosor del blindaje y, bien sabemos, éste no fue suficiente para prevenir el naufragio económico de 1998-99.

Esa experiencia es aleccionadora. El gobierno de entonces sintió que la protección conferida por las reservas le permitía expandir el gasto público y elevar fuertemente los salarios mínimos. Eran tiempos electorales. El Banco Central pensó que el alza del dólar era una tonta reacción del mercado y defendió la banda cambiaria vendiendo reservas a destajo y elevando la tasa de política monetaria a 14% real. Aunque el vuelco externo hacía ineludible una desaceleración, la recesión de 1999 y su elevado costo social habrían sido evitados con una mejor estrategia macroeconómica.

A juzgar por la reacción de las autoridades en los últimos días, esa lección está bien asimilada. Han hecho muy bien el Banco Central y el Fisco en contener el alza del costo del crédito proveyendo la necesaria liquidez en pesos y dólares. Nada hay más devastador para la actividad económica que la sequía crediticia. Han hecho muy bien en mantener la cabeza fría y dejar al dólar subir al ritmo de la incertidumbre. El alza del tipo de cambio transmite una señal positiva hacia el grueso del sector productivo y estimula el ingreso de capitales al país.

En verdad, la verdadera fortaleza de la economía nacional para afrontar la tormenta está en la confianza que despierta una economía bien manejada, abierta y flexible. En los últimos ocho años, la libertad cambiaria y la apertura del mercado de capitales han permitido al sector privado acumular importantes ahorros en el exterior. De acuerdo a las estimaciones del Banco Central, las inversiones financieras y otros activos de corto plazo del sector privado en el exterior —AFPs incluidas— alcanzaban a casi US$ 90.000 millones a junio pasado, un monto 10 veces superiores al de 1997 y casi el doble del mantenido por el Fisco y el Banco Central. En un mercado libre, la incertidumbre sobre el financiamiento externo eleva el precio de dólar. Esa es la señal necesaria para estimular el regreso al país de alguna parte de los ahorros mantenidos afuera y ponerlos a trabajar en la industria exportadora. Aunque suele asustar, el alza reciente del dólar es saludable. Con un tipo de cambio real 40% más alto que al inicio de la crisis asiática, contamos con un sector exportador más potente y competitivo. La mitad de sus ventas se destinan a las economías emergentes, hoy más dinámicas y seguras que el mundo desarrollado.

Es cierto que el alza del dólar puede dificultar el control de la inflación, pero está siendo parcialmente neutralizada por la caída del petróleo y los alimentos. El peligro inflacionario sigue presente, pero el muy probable enfriamiento de la actividad económica la ha de hacer batirse en retirada. El Banco Central ha hecho bien en mantener en 8,25% la tasa de interés en el día de ayer. Pero debe perfeccionar sus operaciones monetarias para asegurar que ella realmente sea la referencia clave para el costo del crédito en Chile

viernes, 10 de octubre de 2008

Primavera otoñal

Primavera otoñal
Pilar Molina

Me encanta la primavera. Es el símbolo de la vida, marca el nuevo ciclo. Los árboles están vistiéndose de verde. Donde miro, la vida renace. Hay ánimo para empezar de nuevo.

Pero no es eso lo que se percibe en el Chile real. No hay lugar para los nuevos brotes. Los chilenos ni siquiera nos estamos reproduciendo. Si la población aumenta, es sólo porque los mayores se mueren más tarde.

No hay mucho espacio para que se levanten al sol las nuevas ramas, sofocadas por la sombra de los troncos leñosos que no dejan entrar la luz.

La Concertación, qué duda cabe, ha sido en muchos sentidos una exitosísima coalición. Pero ahora pareciera que no se decide a convertir lo viejo en nuevo, con savia joven. Los de antes les siguen imponiendo a los de ahora su mirada ideologizada y llena de antiguos rencores. Continúan volviendo cada año al 11 de septiembre como un ritual, empezando por Palacio. También al 5 de octubre. Aunque no haya ánimo para llenar un estadio, hay que insistir en el pasado.

Los símbolos antiguos, ahora despojados de contenido, se convierten en ritos vacíos para unos y en fiestas del lumpen para otros.

Muchos de los líderes ahora gastados son los mismos que hace 20 años estaban en una gesta que sentían heroica. Entonces hacían historia, eran jóvenes, estaban armados de voluntad de cambio, de ideales.

Ahora no hay lugar para las nuevas generaciones en las bancas del Senado y de la Cámara. Tampoco en las dirigencias de los partidos. Las mismas caras, los mismos nombres de hace 20 años. A lo más, los emergentes con mayor pujanza, ya no tan jóvenes, deben contentarse con un sillón alcaldicio.

Las nuevas generaciones se estancan en el marasmo de lo añejo y, en vez de formar nuevas ramas, más sanas, jóvenes y fuertes, se conforman con tratar de ser modestas ramillas del tronco principal y se dejan contagiar con las mismas pestes que socavan la corteza mayor.

Así no puede haber proyectos, no puede haber esperanzas. La generación del 88 cumplió su rol. Pero vació sus ideales sin renovar la tierra con nuevas semillas y abonarla con los desafíos para estos nuevos tiempos. Los de antes, como la dicotomía dictadura-democracia, ya no tienen valor. Y no hay espacio para los verdaderos retos y preocupaciones del siglo XXI.

Tienen la mayoría, pero no saben qué hacer con ella, porque está vacía. O lo que hay no alcanza para darle sentido a la coalición.

La Alianza, por su parte, aunque en menor medida, también exhibe signos de una falta de renovación de sus liderazgos.

¿No será el momento de mirar a través de ojos nuevos? ¿Esos como los de "Educación 2020"? Sin ideologismos ni rencores paralizadores, sin compromisos ni concesiones a los grupos de interés, se atreven a encarar de verdad la mayor deuda del país con todos los chilenos, especialmente los más pobres.

Refrescante la irrupción de ese fenómeno y, más todavía, la espectacular acogida que encontró. El desafío de la educación, como tantos otros tópicos e ideales, se había convertido en una frase que veníamos repitiendo como monserga desde hace años y que hemos seguido convirtiendo en la arena de lucha del enfrentamiento ideológico de los 70.

No es que no sepamos qué hay que hacer. El diagnóstico está sobre la mesa desde que Eduardo Frei nombró en 1994 la Comisión Brunner, cuyas conclusiones y propuestas tienen más de una década.

Lo que ocurre es que seguimos atrapados por el pasado. Cautivos de los eslóganes previos a la caída del Muro, poniendo en contradicción lo que no tiene por qué estarlo, como el lucro con la calidad, o la evaluación de los profesores con el abuso docente.

Ese movimiento ciudadano sí constituye una promisoria primavera. ¿Lo dejaremos florecer, dejando atrás las banderas del ayer, promoviendo los cambios que requiere el Chile del mañana? ¿O también lo ahogaremos con la carga de las sombras vetustas que recibimos y que nos empeñamos en legar a los que nos siguen?

jueves, 9 de octubre de 2008

Comentarios contingentes.

Injusto desprestigio de las crisis
Hermógenes Pérez de Arce

Dicen que esta crisis se debe a que los banqueros han engañado a la gente. ¡Pero si el sistema bancario, desde que se creó en el medioevo, se basa en engañar a la gente! Y lo hace con plena autorización legal de las mayorías democráticas.

En efecto, cuando usted deposita un millón de pesos en su cuenta corriente, su banco le dice: "Queridísimo cliente, le vamos a cuidar muy bien su millón". Pero está autorizado para prestar a otra persona 900 mil pesos del millón suyo, sin preguntarle a usted. Y cuando esa otra persona deposita a su vez esos 900 mil pesos, el banco también le dice que se los va a cuidar, pero inmediatamente le presta 810 mil pesos de ellos a una tercera persona, y así sucesivamente. Eso se llama "multiplicador bancario".

Una cosa parecida sucede en las demás instituciones financieras, que no están en condiciones de devolverle a toda la gente (y ni siquiera a una minoría sustantiva) sus depósitos, de un día para otro. Es diferente en las bolsas de valores, donde la gente puede ir a vender todas sus acciones en medio del pánico, haciéndolas bajar todo lo que se quiera, y siempre habrá algún comprador a precio de huevo, que espera ganar a futuro el ciento por uno. Los mayores grupos económicos actuales se formaron comprando acciones así en la crisis de los años 80.

Pero cuando la gente en pánico retira sus depósitos, el multiplicador opera al revés y el dinero se reduce en muchas veces, generando recesión por astringencia monetaria y crediticia. Los Bancos Centrales (casi siempre) saben esto y en tiempos de pánico actúan como prestamistas de última instancia y le dan a la gente lo que pide: billetes a granel. Hasta que pasa el pánico y los clientes vuelven a llevar su dinero a las instituciones financieras. Entonces el Banco Central recoge billetes, todo se normaliza y volvemos a creer que la plata está en nuestras cuentas.

Cuando salió Allende, todos fuimos en masa a retirar nuestras platas. El Banco Central aumentó la emisión todo lo necesario. A las dos semanas, los depositantes nos dimos cuenta de que Allende todavía no se iba a quedar con nuestro dinero y, por tanto, lo llevamos de vuelta a los bancos. Pero Allende y los suyos no tenían idea de economía, y no retiraron ese dinero, creyendo que la "burbuja" de crecimiento artificial era permanente. Eso condujo a la inflación más alta del mundo, la escasez generalizada y la caída del mismo Allende.

El gobierno militar también salvó al sistema financiero a comienzos de los 80, pero los Chicago Boys sabían de economía y salimos antes que nadie de la crisis.

Yo supongo que el Banco Central habrá aprendido algo de la historia y no irá a subir la tasa de interés ahora, en pleno período de astringencia provocada por el pánico. Si lo hiciera, merecería figurar en el Guinness junto a las autoridades monetarias estadounidenses de 1929-1930, que redujeron el dinero en pleno pánico, provocando la mayor recesión del siglo XX.

Los españoles de Telefónica merecen párrafo aparte. Cuando hace meses vieron sus acciones deprimidas por la precrisis, se dijeron: "Macho, es hora de servirnos a estos sudacas y hacernos del total de Telefónica Chile", e hicieron una OPA, ofreciendo un precio apenas superior al del deprimido mercado local. Pero el destino quiso que viniera el terremoto de verdad, y resultó que los minoritarios nos estábamos sirviendo a los españoles, pues con el pánico las acciones habrían bajado a la mitad de lo que éstos ofrecían en la OPA, que aparecía muy conveniente, pues íbamos a aprovecharla para tener liquidez y hacernos de otras acciones a un tercio o menos de su valor de largo plazo. Pero "no hemos nacido para ser felices", y los españoles dieron por fracasada la OPA. Sea como fuere, la oportunidad de "hacer la pasada" está todavía ahí. Entonces, dígame usted si no es verdad que las crisis han sido injustamente desprestigiadas.

La oportunidad de la austeridad
Gonzalo Rojas Sánchez

En Puerto Varas, un buen amigo afirma que para ellos la crisis comenzó mucho antes, que son cientos los puestos de trabajo perdidos por la infección de los salmones.

Cerca de Santiago, algo al norte, otro conocido se queja de que a su packing está llegando cada vez menos fruta. ¿Por qué? Falta de confianza, sostiene, sin dar mayor explicación.
En pleno centro de la ciudad, un constructor bastante abatido mira la obra a punto de entregar y profetiza que muchos de esos trabajadores van a tener enormes dificultades en las próximas semanas para lograr una nueva pega.

Los tres -y todos aunque todavía no suframos directamente algún problema por la crisis- hemos comenzado a tomar medidas macro y microeconómicas (no en el sentido del léxico de los entendidos, sino puramente referidas al monto en pesos de lo que pueda estar afectado).
Bien, pero hay una dimensión mucho más importante aún en la que ponerse las pilas: las medidas macro y micromorales.

La macro moral. Que cada uno mire el entorno laboral y famiiar en el que se está moviendo y se pregunte al menos estas tres cosas, busque respuestas éticamente exigentes y las ponga en práctica.

¿Qué personas van a ser afectadas en sus ingresos, en su estabilidad laboral y eventualmente en su dignidad?

¿Qué se puede hacer para prevenir esos daños o al menos reducirlos?

¿Qué se debe hacer para ayudar a quienes desgraciadamente no puedan evitar su quiebra, o su despido, o su depresión o su cambio de nivel de vida?

Y también, la micro moral, esa mirada sincera y profunda -exigente- sobre los hábitos personales de gasto, de consumo, de uso de objetos, de trato con los bienes intangibles (el tiempo), de administración de lo propio y de lo ajeno.

Otra trilogía de preguntas auxiliará al inquieto.

¿En qué se puede ahorrar para prevenir y qué hábitos dispendiosos deben cortarse ya? ¿Qué instrucciones hay que dar en la casa para que esta crisis sirva a la formación de los más jóvenes en la austeridad? ¿Qué comportamientos personales de gran señor son una ofensa al que lo está pasando muy mal?

Bueno, podría decir, el economista econométrico, pero si todos se comportan así, habrá recesión, nadie gastará nada, el consumo se irá a los suelos, los stocks se pudrirán.

No se preocupen, nada hay más activante que el ahorro y la donación, que la aportación efectiva del que tiende la mano al que lo perdió todo o cayó en desgracia. Nada activa más la economía verdadera que la generosidad solidaria y en pesos. Es redistributiva en la macro y en la micro moral. Nos reubica en el para qué creamos riqueza y la usamos.



"Credit crunch" y recesión
Ricardo Claro Valdés

El 27.08.08 comenté que "la situación de los EE.UU. ha empeorado" y que "el temporal desatado en el sector subprime está causando la crisis financiera más compleja y, tal vez, más grave desde la depresión de los años 30, con efectos recesivos". Los sucesos de los últimos días lo confirman.

Recordaré errores graves que han influido en esta crisis.

Gran culpa tiene el secretario del Tesoro, Henry Paulson. 1° Se percató de la gravedad del problema tarde: el 26 de julio de 2007 expresó: "Yo no pienso que plantee un riesgo serio para la economía en su conjunto, porque tenemos una economía diversa y sana". 2° Apoyó indebidamente a tres bancos que tenían grandes inversiones en hipotecas subprime ocultas, fuera del balance en SIVs, para traspasarlas a un fondo con financiamiento de varios bancos, y fracasó. 3° El 11 de septiembre, después de la reunión anual de banqueros centrales y economistas en Jackson Hole, Wyoming, al darse cuenta de la magnitud de la crisis, dijo que "ésta será la más larga de los últimos 20 años". 4° En mayo de 2008 afirmó que "lo peor de la crisis ya pasó", demostrando nuevamente que estaba lejos de la realidad. 5° Presentó al Congreso un proyecto incompleto de "rescate", de tres páginas, y no lo discutió previamente con los congresales, lo que provocó su rechazo por los Representantes. El aprobado tiene 120 páginas.

La Federal Reserve y su presidente no han estado exentos de errores, siendo Bernanke mucho más capaz que Paulson. El primer error fue que se dio cuenta, también tarde, de la gravedad del problema, reaccionando en septiembre de 2007. El segundo fue creer que la crisis financiera era un problema de liquidez. En mi artículo de 22.04.08 afirmé: "La crisis financiera continúa porque no es de liquidez, sino de solvencia", y agregué: "Los bancos no se prestan entre sí, por una desconfianza generalizada". El 15.05.08 insistí en ello. El tercero fue confiar mucho en que bajas sucesivas de la tasa de interés harían mejorar la situación económica. Paul Samuelson, Premio Nobel de Economía, en un artículo reciente afirmó que "en momentos de alteraciones más graves -1929-1933 o 2007-2008-, los cambios por parte de los bancos centrales de sus objetivos de tipos de interés se vuelven cada vez más impotentes".

El Congreso fue también lento. El senador Charles Schumer (D.N.Y.), el 19.09.07, en un comité conjunto para discutir la crisis, dijo: "Temo que todavía no apreciamos la seriedad del problema que enfrentamos. Nuestras respuestas políticas no están a la altura del riesgo que todavía tenemos por delante".

En política económica es esencial el timing, esto es, actuar oportunamente, y en este caso se perdieron varios meses.

Otra crítica importante es la falta de fiscalización. Dicen que no había facultades. Falso: hay tres organismos con poderes para fiscalizar: la Federal Reserve, la OCC (Office of the Comptroller of the Currency) y el FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation). La Fed tiene atribuciones amplias (salvo respecto de los bancos de inversión). La pasividad respecto de los bancos comerciales, en parte, es responsabilidad de Greenspan y Bernanke.

EE.UU., como muchos otros países, atraviesa por una crisis de valores. Muchas universidades dan una formación deficiente en lo moral, y así llegan a dirigir y mandar en las empresas personas sin ética. Si unimos a eso profesionales jóvenes que ponían en práctica ideas descabelladas, no nos extraña el resultado. Si a esto agregamos la falta de fiscalización y el apoyo estatal inicial entusiasta del financiamiento subprime como algo de alto interés social, no podemos juzgar el fracaso como una falla de la economía de mercado, sino como resultado compartido de empresarios y autoridades estatales.

Respecto del plan de rescate aprobado por el Congreso, con un gasto máximo de US$ 700 billones, que se desembolsan por etapas para comprar activos ilíquidos de los bancos, estimo que no dará los resultados previstos, porque la cantidad es insuficiente. La reacción de los mercados mundiales después de la aprobación, con bajas violentas en los precios, indica claramente que no da confianza.

Ayer, la Fed, en una decisión oportuna, anunció que destinaría fondos para reactivar el mercado de papeles comerciales, que se había contraído gravemente. También ayer, Bernanke mencionó en un discurso una posible baja en los intereses, cuyos efectos en situaciones graves como ésta comenté. Las bolsas bajaron.

Creo que veremos momentos muy difíciles, con una recesión que ya empezó, porque los males de Wall St. están contagiando a "Main St." -la economía real con índices descendentes-, y que puede continuar hasta junio de 2009. Parece ser profunda y global, pues afecta a Europa y a algunos países en Asia.

Acount