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viernes, 29 de enero de 2010

APRENDER DE CHILE Y DE SU EXITOSO MODELO ECONÓMICO.


APRENDER DE CHILE

Y

DE SU EXITOSO MODELO ECONÓMICO.

Veo en pantalla de televisión las primeras cifras oficiales que revelan el triunfo de la derecha en Chile. El gobierno socialista acaba de confesar que su derrota es irreversible. Legítimamente, la derecha empieza a festejar. ¡Oh, que horror! -pensarán algunos- dice ¡“derecha”!. Se trata de un término que espanta a mediocres despistados y a tibios malintencionados. Se suavizan los efectos si se le sustituye por “centro-derecha” o si se le contrasta con una eventual o imaginaria “ultra-derecha”. En fin, es un problema de rótulos manipulados por la izquierda que nubla la visión e impide discernir los contenidos que debieran ser definidos clara y previamente.

Por mi parte, rechazaría el término si por “derecha” se entendiera fascismo, nazifascismo o similar. En cambio, acepto y asumo el calificativo de derechista para designar una posición ideológica defensora de la libertad, del derecho de propiedad, del principio de subsidiariedad, de la familia como institución, de valores tradicionales, etc.

Más de un periodista con fisonomía triste y voz apesadumbrada va confirmando la derrota socialista. Lo hacen casi como si diese una noticia necrológica, aunque se esfuerzan por disimular. Son los papagayos rojos que desearían no tener que dar esta noticia y se esfuerzan por minimizar su alcance.

Atendiendo a los contenidos, ¿con qué ideas, principios y experiencias se asocian estos resultados, tanto dentro como fuera de Chile?

Salta a la vista, como primerísima idea asociada, el exitoso modelo económico chileno instaurado gracias al gobierno del Gral. Pinochet. En efecto, después de la trágica experiencia socialista y procastrista de Allende, con su secuela de miseria y opresión, se logró restaurar los más sanos principios, se recuperó la vigencia del derecho de propiedad y de la libre iniciativa.

Todavía hoy, el común de los chilenos es consciente que todo lo bueno del sistema, lejos de debérselo a los gobiernos de izquierda “moderada”, lo heredan de Pinochet. Saben bien los chilenos -y debiera saberlo el mundo entero- que ese modelo ha permitido a Chile convertirse en ejemplar líder de la región, insertarse en el mundo globalizado y mejorar sustancialmente la calidad de vida de los habitantes.

Desde Pinochet, en medio del orden y de la estabilidad, florecen la prosperidad y el progreso. La economía de mercado, sólida y victoriosa, lleva a Chile a ingresar este año a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismo conformado por las primeras treinta economías en el mundo.

Pinochet es el típico nombre que divide radicalmente las aguas. No deja de verse una gigantesca hipocresía en quienes abundan en calificativos agraviantes contra Pinochet y son benévolos con Fidel Castro, Chávez y sus compinches. Se muestran muy indignados con Pinochet –que luego de rescatar a Chile, entregó el poder voluntariamente- y son unas tímidas señoritas para referirse al más antiguo, inescrupuloso y sanguinario dictador vitalicio que convirtió a Cuba en una cárcel inhumana.


Usted, lector, ¿cree que los militantes de izquierda son sinceros demócratas contrarios a los gobiernos de fuerza? Le aseguro que no. Ellos han sido y son favorables a los gobiernos dictatoriales siempre que respondan a su mismo signo ideológico. Por ello, aplaudieron y aplauden a las brutales dictaduras comunistas padecidas durante décadas en Europa Oriental y ahora siguen aplaudiendo al régimen tiránico de Fidel Castro y a las otras dictaduras comunistas menos conocidas por el silencio que impone la casi totalidad de los medios de comunicación.

¿Cree que son auténticos cuando dicen ser defensores de los DDHH? Aquí también, como respuesta, corresponde otro categórico NO porque lo que hacen, en realidad, es usar hipócritamente el tema "derechos humanos" para atacar a los gobiernos anticomunistas.

Darle crédito a un militante del marxileninismo en su discurso a favor de los derechos humanos y en contra de las dictaduras, sería como confiar en la prédica de un narcotraficante contra el consumo de drogas.

Es tan sincero el militante marxista hablando de democracia y derechos humanos como un pirómano que niega su tendencia patológica a provocar incendios.

Uno de los ingredientes más nocivos de la actual campaña propagandística de la izquierda es imponer arbitraria e injustamente límites temporales caprichosos a la historia. Para esa propaganda todo comienza con los pronunciamientos militares como si nada hubiese existido antes. En realidad, el protagonismo militar fue consecuencia directa de las acciones violentas de la propia izquierda de las que poco o nada dicen.

Hoy, fieles a la doctrina y a la praxis de la violencia revolucionaria, la izquierda ve con buenos ojos las acciones narcoterroristas y guerrilleras en diversos países. Basta observar las complicidades de la izquierda con las FARC de Colombia, con la organización terrorista ETA; etc., etc. En igual sentido, hay que observar la actual pertenencia al "Foro de San Pablo", junto con organizaciones guerrilleras y con el denominado Movimiento "Sin Tierra" de tan pérfidos fines y métodos.

Pinochet símbolo del exitoso modelo económico y del anticomunismo

Por efecto de su manipulación propagandística, la izquierda transformó a Pinochet en "la figura más representativa" de la lucha anticomunista y de los gobiernos militares anticomunistas de Iberoamérica. Dicen que en "en él se resume la más enérgica acción anticomunista en esta región”. Focalizan esa acción en el plano de las decisiones políticas en general y en el de las operaciones militares en particular.

Conociendo la doctrina a la que adhieren los militantes de izquierda y analizando su prédica, queda claro que el odio revolucionario que le tienen a Pinochet responde no sólo a las enérgicas acciones en el plano militar sino al hecho de haber posibilitado que Chile haya sido escenario del exitoso modelo económico. La izquierda sabe que todo observador medianamente informado reconoce que Chile ha sido el único país que llevó adelante y con innegable éxito una auténtica apertura de su economía. De hecho, a diferencia de los otros gobiernos militares, el de Chile fue el único capaz de poner freno a la excesiva intervención estatal en la economía. De allí, los frutos obtenidos por el crecimiento económico y la mejora de la calidad de vida de los habitantes.

Es tan enorme el prestigio del modelo chileno y la adhesión de la sociedad al mismo que la concertación socialista se vio obligada a simular su continuidad. Fingió aceptar el modelo mientras que, lenta y solapadamente, lo torpedeaba a través de políticas públicas que se construyen sobre la base de mayores impuestos y mayores regulaciones, todas al alero de un Estado más grande e influyente en la vida de las personas.

Esas políticas públicas malgastaron enorme cantidad de recursos y han fracasado estrepitosamente. Ejemplo elocuente de ello en Chile es el sistema de transporte público de Santiago–Transantiago que tuvo gigantescas pérdidas y causó molestias a muchas personas modestas. La Empresa de Ferrocarriles del Estado anunció un millonario plan de modernización y hoy el tren no funciona, se dilapidaron los recursos y sus directivos están procesados judicialmente por faltas a la probidad. Como puede verse, la izquierda, además de cínica, mentirosa, hipócrita, oportunista y demagógica- es también corrupta.

Tema trillado en el discurso de la izquierda de Chile y de los demás países es el de la desigualdad. Más allá de la discutible consideración acerca de qué o cuál igualdad y de si ella constituye o no un bien y un fin deseable en sí mismo, cabe señalar que no es la igualdad la que condujo al desarrollo, sino a la inversa: gracias al crecimiento económico, se multiplican las oportunidades y se acortan las brechas de desigualdad. Cuando aparecen desigualdades desproporcionadas e ilegítimas ello se debe a las trabas que enfrentan los grupos emergentes, que les impide aprovechar los beneficios del crecimiento económico.

Ante el sonsonete de la igualdad -condimentado con el verso de “la justicia y la solidaridad”- hay que aclarar que se está confundiendo igualdad con justicia. La injusticia no está dada por la desigualdad (esta última es natural en cualquier sociedad libre) sino más bien en las diferencias consagradas por enmarañadas regulaciones que impiden a los sectores de menores recursos acceder a mejores oportunidades de todo tipo.

A través de su discurso sensiblero y demagógico, dice la izquierda, en todas partes, que “el estado debe corregir las desigualdades e imponer la igualdad”. Lo cierto es que si se pretende disminuir desigualdades no a través de mayores oportunidades sino mediante un Estado más grande, sin duda resultará a costa de la libertad. Tal como demostró Milton Friedman, recogiendo la más variada experiencia histórica, “una sociedad que coloque a la igualdad por encima de la libertad, terminará sin libertad y sin igualdad".

Kerensky-Frei y la Democracia Cristiana

Digno de estudio es el nefasto papel cumplido –antes y después de Allende- por la Democracia Cristiana chilena. Le sirvió de caballo de Troya al comunismo, preparó el camino para el acceso de Allende al gobierno, provoca la caída de barreras ideológicas, promueve todo tipo de componendas con los comunistas y se une servilmente a ellos.

Adelanto que mis desconfianzas sobre el futuro de Chile tienen que ver con la nefasta influencia de la mentalidad democristiana que ha contaminado a buena parte de la dirigencia política (el propio Piñera proviene de una familia democristiana).

* * * * *

Ante la coalición de marxistas, democristianos y filomarxistas, la derecha ha sabido acordar (que no es fusionarse) para dar batalla electoral. Desde 1990 hasta ahora, la izquierda presenta un candidato a la presidencia, mientras que la derecha presentaba dos. En estas recientes elecciones, la derecha ha presentado un solo candidato, mientras que los otros tres eran candidatos surgidos de la coalición de izquierdas.

La derecha se organizó en torno a los partidos Unión Democrática Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN). La UDI, fundada por destacadas figuras del régimen militar, viene logrando un éxito fenomenal. Se convirtió en los últimos años en el partido más popular de Chile. Pasó del 9% de votos a más del 25% y los dos presidentes de las cámaras legislativas pertenecen a UDI.

Conclusiones

De la experiencia chilena toda (incluidos el oprobioso régimen socialista de Allende, el exitoso modelo desde Pinochet y la concertación socialista reciente) surge que:

· Las recetas dirigistas y populistas generan pobreza y coartan las libertades.

· Los altos impuestos provocan la caída de la inversión y, por tanto, de la producción y de los puestos de trabajo

· La excesiva intervención estatal, con su maraña de regulaciones, impide el desarrollo. La confianza interpersonal y la propia responsabilidad individual se erosionan cuando entre los individuos se entromete un intermediario impersonal y prepotente como el Estado. Las relaciones dejan de ser libres, de persona a persona y pasan a ser persona-Estado-persona.

· El modelo de economía de mercado ha sido el que logró generar mayor crecimiento. (No existe país alguno que haya salido del subdesarrollo sin haber permitido que las personas decidan libremente los bienes que deben ser producidos).

· Ampliar y garantizar la libertad económica, abriéndose al mundo (no encerrándose en bloques regionales como el nefasto engendro mercosuriano) aumenta significativamente el ingreso per cápita y asegura el éxito en todos los ámbitos. Para reducir la pobreza hay que permitir más libertad y abrir la economía de par en par, apartándose de todo criterio proteccionista.

· El menor tamaño del Estado, la menor carga tributaria y la desregulación permiten el crecimiento y la mejora de la calidad de vida de los habitantes.

Ejemplo nítido de la aplicación de sanos principios es la reforma previsional chilena que no sólo aceleró el crecimiento de la economía, aumentó la tasa de ahorro y el empleo, sino también generó un sistema que financiará a las personas cuando hayan dejado de trabajar. Esto que ahora es evidente y garantizado era algo que en el pasado no existía o que la inflación se encargaba de que no se cumpliera. El mercado de capitales en Chile se ha desarrollado extraordinariamente, más de 40 veces en volúmenes de transacción desde 1981 hasta ahora. Con los fondos de pensiones se financian las viviendas de los trabajadores, buena parte de las concesiones y de la obra pública.

Chile es uno de los pocos países del mundo que tiene resuelta la crisis del envejecimiento de la población gracias a esa reforma pionera que encabezó José Piñera durante el gobierno de Pinochet. Las críticas de falta de cobertura que algunos le hacen, son culpa de la regulación del mercado del trabajo y no del sistema de AFP. Malo es el médico que ante un paciente con dolores de cabeza decide cortársela sin siquiera hacer un diagnóstico que le indique dónde está el origen del problema. Hay que corregir los defectos que se han ido acumulando en el mercado del trabajo, verdadero origen del problema del ahorro de los trabajadores, y no destruir un pilar del progreso chileno. El sistema de pensiones en Chile ha sido extraordinariamente exitoso y se está exportando al mundo. Ya ha sido utilizado por más de veinte países y contempla a cien millones de personas. En los últimos años, gobernantes de las más variadas naciones han visitado Chile para estudiar y aprender el sistema con el fin de implementarlo en sus respectivos países.

* * * * *

En abril de 1975, Milton Friedman -enseguida de su visita a Chile- escribió una magnífica carta personal al Presidente Pinochet (quienes deseen tener este valioso documento pueden solicitarlo que se lo enviaremos) recomendando medidas para rescatar la economía luego del desastre provocado por el régimen socialista de Allende.

Combatir la inflación, reducir el déficit fiscal disminuyendo el gasto público, fortalecer el sector privado, abrirse al mundo, fueron pilares básicos de un sistema saludable. Chile transitó así la senda correcta y logró el milagro: despegó hacia un crecimiento económico sostenido que proveyó una prosperidad ampliamente compartida.

Ahora, con mayor claridad y contundencia, contrarrestando la embestida castrochavista en el continente, Chile puede y debe servir de ejemplo, mostrándole a toda América y al mundo que no es el populismo sino la libertad económica la que permite a la sociedad superar la pobreza y darle a cada persona una vida digna.-

Alexander Torres Mega

Flashes@adinet.com.uy

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Efemérides septembrinas del siglo XX, por Gonzalo Vial.

(Gonzalo Vial)

Estos aniversarios tienen mala suerte, pues suelen ocasionar repentinos y convenientes ataques de amnesia, que ayudan a olvidar errores cometidos.

En el mundo internacional, por ejemplo, el 3 de septiembre de 1939 comenzó la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión, el 1 de ese mes, de Polonia por la Alemania de Hitler .

Acto brutal de fuerza injusta y desnuda, se había hecho posible por el pacto de «no agresión» soviético-alemán o Pacto Ribbentrop-Molotov, de 23 de agosto de 1939.

Al cumplirse setenta años de este documento, y de la violación de Polonia, la Rusia de hoy —que bien podría desvincularse plenamente del Pacto— ha preferido (quizás por qué motivo de su política exterior) salir a defenderlo, con razones tan pobres como retorcidas.

Parece que estuviera en juego el honor ruso y alemán, y no el «honor» de las respectivas camarillas de José Stalin y Adolfo Hitler.

Entre los que tocan esta música dudosa han figurado el Presidente Putin y el embajador de Rusia en Chile (El Mercurio, 31 de agosto). El argumento común ha sido que el Pacto fue para la URSS una “alternativa forzada” en orden a impedir o retrasar la agresión nazi contra el Soviet, en vista de que Occidente (Francia y Gran Bretaña) rechazaron, de modo paralelo, aliarse con los soviéticos para contener a Hitler.

Incluso, en esta versión suele aparecer Polonia —la agredida— como participando en la conspiración antisoviética de Occidente... el caso exacto del lobo de la fábula, que reprochaba al cordero, que bebía arroyo abajo, enturbiarle el agua...

Desgraciadamente, la novísima versión del pacto nazi-soviético tropieza, en su verosimilitud, con tres obstáculos irremontables:

-Un protocolo secreto del Pacto, preconvenía la división de Polonia entre Alemania y la URSS.

-Esta división se materializó a partir del 17 de septiembre, con la invasión de Polonia por el ejército soviético.

-El 28 de septiembre de 1939, Von Ribbentrop y Molotov firmaron un protocolo estableciendo formalmente el límite entre la Alemania ex Polonia y la URRS ex Polonia. La segunda sería la mitad aproximada del total, y fue repartida entre las repúblicas soviéticas de Ucrania, Bielorrusia y Lituania. Hubo deportaciones masivas de polacos a las desoladas profundidades de la URSS. En abril de 1940, ésta perpetró una matanza genocida de oficiales polacos (14.000, dice una fuente; 6.000, otra), enterrados en el bosque de Katyn.

Hasta aquí lo esencial de la “alternativa forzada” que los pobrecitos soviéticos se vieron obligados a adoptar contra los abusadores polacos, en menos de un año, 1939/1940.

Septiembres chilenos

Si los chilenos recuerdan algunos septiembres históricos, son el día 4 de ese mes, año 1970 —elección popular de Salvador Allende como Presidente— y el día 11 de mismo, 1973... el golpe militar.

Todos los importantes 4 de septiembre anteriores a éstos (y son también cuatro, los años 1946, 1952, 1958 y 1964) han sido olvidados.

De tal modo, hemos hecho un acto de magia con nuestro pasado. La elección de Allende y su derrocamiento no tendrían antecedentes previos. En particular, el golpe parecería el capricho de unos pocos militares ambiciosos y desaprensivos.

Conviene, entonces, un pequeño recordatorio de los primeros cuatro septiembres presidenciales del siglo XX, antecesores del único que vive en la memoria común: el de 1970.

1. El 4 de septiembre de 1946 fue elegido jefe del Estado Gabriel González Videla, senador radical, con el apoyo comunista. No obtuvo mayoría absoluta, pero se la dio el Congreso Pleno por el apoyo de los liberales, uno de los dos grandes partidos de derecha.

Al año siguiente, comenzó la violentísima ruptura entre don Gabriel y el PC. No es el caso analizar sus por qué, pero sí que registremos su consecuencia: se rompió la combinación partidista/parlamentaria de centroizquierda, mayoritaria, con hegemonía radical, compuesta por dicha colectividad, socialistas y comunistas. Desde 1938 había gobernado Chile con los defectos y errores propios de lo humano, pero dándole estabilidad y progreso.

A partir de la ruptura de la centroizquierda, no tendrá el país mayoría de gobierno operante en política —votos, parlamentarios y organizaciones sociales— y los gobiernos sucesivos serán, en el hecho, de índole invariablemente minoritaria.

2. El 4 de septiembre de 1952 fue elegido Presidente Carlos Ibáñez del Campo, casi sin apoyo de partidos, y mediando una votación inmensa... pero no la mayoría absoluta, no la mitad más uno de los votos. Sin embargo, a nadie en el Congreso Pleno se le pasó por la mente siquiera intentar detenerlo.

El triunfo de Ibáñez era una solemne y aplastante condena de los votantes al sistema político que nos regulaba, y especialmente a los partidos, a su liviandad, falta de doctrinas y de principios, «peguismo», corrupción y maniatamiento que habían hecho del Supremo Mandatario. Hoy nos cabe discutir que fuera un régimen tan condenable, pero no cabe duda —y esto fue lo importante— que el electorado LO CREYO ASI, y creencia semejante desprestigió al sistema democrático, fuese o no verdadera.

El ibañismo se desintegró con el fracaso personal de su jefe, pero el antipartidismo quedó vigente.

3. El 4 de septiembre de 1958, fue elegido jefe del Estado Jorge Alessandri, independiente de derecha, cerrado y constante crítico de los partidos. El gobierno, manifestaba, debía ser técnico y eficaz, ajeno a motivaciones políticas e ideológicas... un «gobierno de gerentes».

Tampoco Alessandri obtuvo la mayoría absoluta, ganó en el Comgreso Pleno gracias al Partido Radical. Debió llamarlo al gobierno en 1961, cuando las parlamentarias generales de ese año dejaron a la derecha sin el tercio de cada Cámara, con el cual don Jorge había impuesto a ambas sus criterios fundamentales, utilizando el veto.

Los últimos tres años, la relación Alessandri /PR fue de amor/odio. No podía gobernar con el radicalismo... ni sin él.

Terminó don Jorge su mandato gozando de una envidiable popularidad personal, pero que —paradójicamente— no pudo traspasar a los partidos que lo apoyaban, porque la esencia de esa popularidad era el descarnado antipartidismo del Mandatario.

4. El 4 de septiembre de 1964 fue elegido Presidente de la República —CON MAYORIA ABSOLUTA (la primera vez desde 1942)— Eduardo Frei Montalva.

Sin entender este cuarto y penúltimo 4 de septiembre, no podemos entender el quinto y último —el de Allende— ni el golpe militar... este último se hace incomprensible. El lapso 1964/1973, sin embargo, nos exige una columna completa.

Pero ya se va viendo la importancia de los 4 de septiembre del siglo pasado.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Monumento a Jaime Guzmán

Monumento a Jaime Guzmán
Gonzalo Vial

A propósito de la próxima inauguración del monumento a Jaime Guzmán, se ha discutido si la Presidenta, invitada al acto, debe o no asistir.

No puede estimarse su eventual concurrencia como indicativa de afinidad política con Guzmán. Este apoyó enérgicamente el movimiento y régimen de las Fuerzas Armadas, y su itinerario, al paso que —los mismos años— de la Presidenta sólo se sabe, y sin mucho detalle, haber tenido un vínculo con un integrante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Es sabido que el FPMR fue el brazo militar que organizó el Partido Comunista, cuando el año 1980 acordó ejercer la violencia de todo orden contra el gobierno de Pinochet. A tal objeto, el PC infiltró y «camufló» en Chile —siguiendo un proceso largo, y meticulosamente planificado— a militantes que habían recibido un completo adiestramiento cubano y de otros orígenes, para cumplir acciones de guerrilla, terrorismo indiscriminado o selectivo, sabotaje, etc. Los comunistas aprovecharon la crisis de 1982, para «desencadenar» al FPMR, que cumplió una larga e inútil serie de atentados de sangre, cuya culminación fue el fallido magnicidio de Pinochet, con sus cinco escoltas como víctimas fatales e inocentes.

Después, la «praxis» aconsejó al Partido paralizar estas acciones. Un sector puso reparos a la orden, y el FPMR se dividió. Una facción —conocida como Autónoma— continuaría operando, en desafío al PC. Y esta facción o «descolgados» de la misma, asesinaron a Jaime Guzmán. Quien no alcanzó, pues, a conocer la posterior vida política, normal, socialista, de la Presidenta...

No se sentirá cómoda, luego, inaugurando el memorial de Guzmán, si lo hace..., ni quienes la han invitado, admiradores del senador asesinado, se sentirán cómodos con ella.

Pero los monumentos a servidores públicos no son erigidos para comodidad de nadie, ni tampoco para exaltar a quien representan, salvo en un punto: la consagración total y desinteresada al servicio público, sin miras de otro orden... sólo por amor a la patria. Aquí, únicamente aquí, reside la causa del homenaje colectivo que representa cualquier monumento. Y es por ello que debe autorizarlo una ley. Es el caso de Jaime Guzmán. No buscó cargos, ni honores, ni menos provecho económico en su acción pública, sólo el bien del país, tal como lo entendía. Estoy seguro de que fue parlamentario sin importarle nada el puesto mismo; que lo miró como un instrumento de esa acción, ni más, ni menos. Fue pobre, austero, sencillo de trato, cortés con el adversario, siempre dispuesto a oír argumentos.

Persiguió el bien de Chile. ¿Se equivocó alguna vez, o muchas veces? Ninguna figura chilena que haya sido honrada por un monumento se encuentra libre de esta duda y discusión, salvo quizás la de Arturo Prat. Más aún, ninguna de esas figuras ha dejado de cometer algún error grave, cuando menos, en su vida pública. Por eso el monumento exige ley. No en vano Andrés Bello la definió como “declaración de la voluntad soberana”. Es la sociedad entera la que, a través de la ley, declara la consagración superior de una persona al servicio público y por ello autoriza se erija su monumento.

La eventual asistencia de la Presidenta simbolizará la decisión soberana respecto a Jaime Guzmán.Y su eventual ausencia no erosionará esa decisión, ya tomada por ley; significando sólo que un segundo supremo mandatario en nuestra Historia, no considera serlo de todos los chilenos. Pues rechaza rendir el homenaje que la mayoría de éstos, del modo más solemne posible —dictar una ley—, ha decidido tributar no a las ideas ni actuaciones políticas de Guzmán, sino a su patriotismo superior.

El olvido de las consideraciones que preceden, lleva a justificar con malos argumentos la posible ausencia presidencial. Ejemplos:

1. Jaime Guzmán, complaciente ante la violación de los derechos humanos

Es conocido e indiscutido, que siempre la rechazó. Que en numerosos casos particulares intervino, incluso ante el Presidente Pinochet, para ponerle fin, o para denunciarla y pedir se la castigara si ya era irreparable. Que así salvó la vida y obtuvo la libertad de muchos. Que fue el peor enemigo, al interior del régimen militar, de la DINA y su jefe, e influencia fundamental para que éste fuera destituido y aquélla remplazada por la CNI. La cual, bajo el mando del General Odlanier Mena —archienemigo del ex director de la DINA— normalizó notoriamente el sistema de seguridad, hasta el asesinato del Coronel Roger Vergara, obra del MIR, en 1980. Que este crimen motivó la salida de Mena por «blando», marcando simultáneamente un nuevo descontrol y desmanes de la represión, y la pérdida progresiva del influjo de Guzmán sobre Pinochet. Pérdida que se hizo casi total cuando Sergio Fernández abandonó el Ministerio del Interior en Abril de 1982.

Guzmán opinaba que la lucha por los derechos humanos, en un gobierno autoritario, debía plantearse desde su interior y sin publicidad.¿Se equivocaba? ¿Era preferible la ruptura abierta con el régimen? ¿Hubiera ella mejorado la situación criticada? En materia de derechos humanos... ¿fue peor simpatizar y colaborar con Pinochet,que simpatizar y colaborar con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez? Sin embargo, los dirigentes o responsables superiores de éste ya fallecidos, como Gladys Marín o Volodia Teitelboim, en vida y a su muerte recibieron homenajes y reconocimientos públicos y privados sin que nadie pareciera molestarse.

Esto confirma lo ya dicho. En un Chile tan dividido ideológica y políticamente como el nuestro, lo único que puede concitar el homenaje unánime, o muy mayoritario, es la consagración al servicio del país, signo de patriotismo. Consagración cuyo reconocimiento social a través de un monumento, para garantía de seriedad, debe ser autorizado por la ley.

Si las voces discordantes sobre la ACTUACIÓN de cada figura naconal objeto de monumento, pudieran paralizar éste, casi no habría estatuas en Santiago. Ninguna, desde luego, en la Plaza Constitución. ¿Cuántos opinan, con argumentos tan buenos o tan malos como cualquiera, que Portales, Jorge Alessandri, Frei o Allende fueron muy dañinos para el país? Pero a ninguno se le niega su dedicación a éste y a servirlo... su patriotismo.

2. Guzmán,ideólogo de la dictadura.

Esto, simplemente, no tiene asidero. Si hay algo indiscutible respecto de Jaime Guzmán, es su autoría fundamental —con Jorge Alessandri y Sergio Fernández— de la Constitución de 1980.

Ahora bien, esta carta fue tan poco dictatorial de espíritu, que ella misma diseñó y obtuvo se aprobara el mecanismo y cronograma para que el pueblo pudiera, en votación libre, desplazar pacíficamente a la «dictadura» y entregar el poder a sus enemigos. COMO EFECTIVAMENTE SUCEDIO EN 1988/1989, del modo y en las fechas que la Carta había contemplado, y cuyo UNICO resguardo era la palabra del «dictador» y de las Fuerzas Armadas.

Así, Guzmán no fue el ideólogo de la dictadura, de aceptar que ésta existió, sino el ideólogo de cómo salir de ella.

3. Guzmán, enemigo de la democracia.

Fue, es cierto partidario de una «democracia protegida», que suavizara los efectos del sufragio universal. De allí los mecanismos introducidos en la Carta de 1980, que el concertacionismo ha llamado «enclaves autoritarios» y que fueron progresivamente suprimidos desde 1989.

Su utilidad o nocividad son, de nuevo, discutibles. Pero no autorizan para llamar a nadie, por el solo hecho de sostenerlos, “antidemocrático”. Pues de hecho subsisten, en alguna medida, hasta hoy, y/o han sido defendidos por demócratas indisputados. Así:

-Algún tipo de senadores «designados» figuraba en los proyectos de reforma constitucional de los Presidentes Arturo y Jorge Alesssandri y Eduardo Frei.

-Es completamente antidemocrático, en rigor, que el remplazante de un parlamentario fallecido sea remplazado por quien designe su partido, como acaba de suceder.

-Es completamente antidemocrático que el poder municipal se concentre «dictatorialmente» en el alcalde, y que los concejales, elegidos también por el pueblo, sean sólo de decoración.

-El sistema binominal, reconocido exponente de «enclave autoritario», es objeto de unánime censura, de los labios hacia afuera... pero nadie quiere, ni propone remplazarlo. ¡Ni un sólo proyecto al respecto en los veinte años post militares! La verdad es que la clase política se siente perfectamente a gusto con el binominal. Y quizás tenga razón. La democracia no es una receta de ingredientes fijos, ni menos todavía «propiedad» de alguien que la administre, y coloque a su arbitrio la etiqueta de «demócrata».

Jaime Guzmán fue un símbolo de renovación y contradicción en la política chilena. Es positivo y alentador que siga siéndolo, tantos años después de su muerte.

P.D.:Ayer, en La Segunda, la Gerenta de Comunicaciones de TVN se refiere a una columna mía sobre este medio de comunicación, haciéndole los dos reparos que siguen:

-Que mi análisis “se centre sólo en un canal de televisión y no en la industria”.

Coincido, y lo he dicho a menudo, en que toda nuestra televisión pública es chatarra, no únicamente TVN, y que para financiarse no puede sino serlo, o no le resulta fácil equilibrar las cifras sin serlo. Pero un canal del Estado, de todos los chilenos, no puede seguir ese camino...¿para qué necesita el país MAS televisión/chatarra, habiendo ya tanta, y tantas necesidades sociales, urgentes, sin satisfacer? Si se necesita TV del Estado, distinta de la simplemente comercial, y con esta limitante no se financia, el Estado debe subsidiarla. Si no puede subsidiarla, que la venda. Hoy, no se notaría.

-Que TVN transmite el 48% de la programación cultural del sistema. No me parece tener el mismo concepto de «cultura» que TVN, como expliqué en esa columna, pero quizás me equivoque. Sin embargo, repito que la columna criticada tuvo origen en que el propio Canal, en un aviso muy destacado de su horario diurno, me llamó a presenciar un programa nocturno sobre un hijo que había violado a su madre. Se me dirá que una golondrina no hace verano... pero esa golondrina, sí

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