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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Efemérides septembrinas del siglo XX, por Gonzalo Vial.

(Gonzalo Vial)

Estos aniversarios tienen mala suerte, pues suelen ocasionar repentinos y convenientes ataques de amnesia, que ayudan a olvidar errores cometidos.

En el mundo internacional, por ejemplo, el 3 de septiembre de 1939 comenzó la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión, el 1 de ese mes, de Polonia por la Alemania de Hitler .

Acto brutal de fuerza injusta y desnuda, se había hecho posible por el pacto de «no agresión» soviético-alemán o Pacto Ribbentrop-Molotov, de 23 de agosto de 1939.

Al cumplirse setenta años de este documento, y de la violación de Polonia, la Rusia de hoy —que bien podría desvincularse plenamente del Pacto— ha preferido (quizás por qué motivo de su política exterior) salir a defenderlo, con razones tan pobres como retorcidas.

Parece que estuviera en juego el honor ruso y alemán, y no el «honor» de las respectivas camarillas de José Stalin y Adolfo Hitler.

Entre los que tocan esta música dudosa han figurado el Presidente Putin y el embajador de Rusia en Chile (El Mercurio, 31 de agosto). El argumento común ha sido que el Pacto fue para la URSS una “alternativa forzada” en orden a impedir o retrasar la agresión nazi contra el Soviet, en vista de que Occidente (Francia y Gran Bretaña) rechazaron, de modo paralelo, aliarse con los soviéticos para contener a Hitler.

Incluso, en esta versión suele aparecer Polonia —la agredida— como participando en la conspiración antisoviética de Occidente... el caso exacto del lobo de la fábula, que reprochaba al cordero, que bebía arroyo abajo, enturbiarle el agua...

Desgraciadamente, la novísima versión del pacto nazi-soviético tropieza, en su verosimilitud, con tres obstáculos irremontables:

-Un protocolo secreto del Pacto, preconvenía la división de Polonia entre Alemania y la URSS.

-Esta división se materializó a partir del 17 de septiembre, con la invasión de Polonia por el ejército soviético.

-El 28 de septiembre de 1939, Von Ribbentrop y Molotov firmaron un protocolo estableciendo formalmente el límite entre la Alemania ex Polonia y la URRS ex Polonia. La segunda sería la mitad aproximada del total, y fue repartida entre las repúblicas soviéticas de Ucrania, Bielorrusia y Lituania. Hubo deportaciones masivas de polacos a las desoladas profundidades de la URSS. En abril de 1940, ésta perpetró una matanza genocida de oficiales polacos (14.000, dice una fuente; 6.000, otra), enterrados en el bosque de Katyn.

Hasta aquí lo esencial de la “alternativa forzada” que los pobrecitos soviéticos se vieron obligados a adoptar contra los abusadores polacos, en menos de un año, 1939/1940.

Septiembres chilenos

Si los chilenos recuerdan algunos septiembres históricos, son el día 4 de ese mes, año 1970 —elección popular de Salvador Allende como Presidente— y el día 11 de mismo, 1973... el golpe militar.

Todos los importantes 4 de septiembre anteriores a éstos (y son también cuatro, los años 1946, 1952, 1958 y 1964) han sido olvidados.

De tal modo, hemos hecho un acto de magia con nuestro pasado. La elección de Allende y su derrocamiento no tendrían antecedentes previos. En particular, el golpe parecería el capricho de unos pocos militares ambiciosos y desaprensivos.

Conviene, entonces, un pequeño recordatorio de los primeros cuatro septiembres presidenciales del siglo XX, antecesores del único que vive en la memoria común: el de 1970.

1. El 4 de septiembre de 1946 fue elegido jefe del Estado Gabriel González Videla, senador radical, con el apoyo comunista. No obtuvo mayoría absoluta, pero se la dio el Congreso Pleno por el apoyo de los liberales, uno de los dos grandes partidos de derecha.

Al año siguiente, comenzó la violentísima ruptura entre don Gabriel y el PC. No es el caso analizar sus por qué, pero sí que registremos su consecuencia: se rompió la combinación partidista/parlamentaria de centroizquierda, mayoritaria, con hegemonía radical, compuesta por dicha colectividad, socialistas y comunistas. Desde 1938 había gobernado Chile con los defectos y errores propios de lo humano, pero dándole estabilidad y progreso.

A partir de la ruptura de la centroizquierda, no tendrá el país mayoría de gobierno operante en política —votos, parlamentarios y organizaciones sociales— y los gobiernos sucesivos serán, en el hecho, de índole invariablemente minoritaria.

2. El 4 de septiembre de 1952 fue elegido Presidente Carlos Ibáñez del Campo, casi sin apoyo de partidos, y mediando una votación inmensa... pero no la mayoría absoluta, no la mitad más uno de los votos. Sin embargo, a nadie en el Congreso Pleno se le pasó por la mente siquiera intentar detenerlo.

El triunfo de Ibáñez era una solemne y aplastante condena de los votantes al sistema político que nos regulaba, y especialmente a los partidos, a su liviandad, falta de doctrinas y de principios, «peguismo», corrupción y maniatamiento que habían hecho del Supremo Mandatario. Hoy nos cabe discutir que fuera un régimen tan condenable, pero no cabe duda —y esto fue lo importante— que el electorado LO CREYO ASI, y creencia semejante desprestigió al sistema democrático, fuese o no verdadera.

El ibañismo se desintegró con el fracaso personal de su jefe, pero el antipartidismo quedó vigente.

3. El 4 de septiembre de 1958, fue elegido jefe del Estado Jorge Alessandri, independiente de derecha, cerrado y constante crítico de los partidos. El gobierno, manifestaba, debía ser técnico y eficaz, ajeno a motivaciones políticas e ideológicas... un «gobierno de gerentes».

Tampoco Alessandri obtuvo la mayoría absoluta, ganó en el Comgreso Pleno gracias al Partido Radical. Debió llamarlo al gobierno en 1961, cuando las parlamentarias generales de ese año dejaron a la derecha sin el tercio de cada Cámara, con el cual don Jorge había impuesto a ambas sus criterios fundamentales, utilizando el veto.

Los últimos tres años, la relación Alessandri /PR fue de amor/odio. No podía gobernar con el radicalismo... ni sin él.

Terminó don Jorge su mandato gozando de una envidiable popularidad personal, pero que —paradójicamente— no pudo traspasar a los partidos que lo apoyaban, porque la esencia de esa popularidad era el descarnado antipartidismo del Mandatario.

4. El 4 de septiembre de 1964 fue elegido Presidente de la República —CON MAYORIA ABSOLUTA (la primera vez desde 1942)— Eduardo Frei Montalva.

Sin entender este cuarto y penúltimo 4 de septiembre, no podemos entender el quinto y último —el de Allende— ni el golpe militar... este último se hace incomprensible. El lapso 1964/1973, sin embargo, nos exige una columna completa.

Pero ya se va viendo la importancia de los 4 de septiembre del siglo pasado.

martes, 14 de julio de 2009

Un gobierno “desde”.....



por José Ramón Valente

El ex Presidente Lagos aseguró, en una entrevista el sábado recién pasado, que los impuestos son muy bajos en Chile en comparación con los que registran los países de la OCDE y que acercarnos a la realidad de dichos países es una asignatura pendiente para nuestro país. Incluso fue más allá, al señalar que comparte la idea del candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, en el sentido de que el Chile del futuro requiere un Estado más grande que el actual.


La bizantina discusión sobre el tamaño del Estado es tan vieja como el hilo negro y no voy a pretender resolverla en esta columna. Ni siquiera me parece que sea muy interesante para Uds. conocer mi opinión al respecto, la cual sería una más entre cientos de opiniones a favor y en contra de un Estado más grande o más pequeño.


Pero sí me parece importante que usted sepa que a pesar de que el dato que entrega el ex Presidente Lagos es correcto, la conclusión que él pretende extraer a partir de dicho dato no lo es. La recaudación tributaria promedio en los países de la OCDE como proporción de PGB es, efectivamente, mayor que en Chile, tal como lo señala Lagos. Es decir, los impuestos son más altos en dichos países que en Chile. Sin embargo es derechamente un error comparar el tamaño del Estado en diferentes países mirando únicamente dicho indicador. Para hacer una comparación correcta debiéramos considerar todos los ingresos que reciben los gobiernos, no sólo los tributarios, o, mejor aun, comparar los gastos en vez de los ingresos, dado que los gobiernos pueden endeudarse y gastar a cuenta de impuestos futuros. Pero sobre todo debemos analizar qué servicios obtenemos del gobierno con los impuestos que pagamos y de qué calidad son dichos servicios.


En su ejemplo, Lagos no sólo obvia que el gobierno chileno recibe suculentos ingresos adicionales a los impuestos cuando el precio del cobre está alto. Dichos ingresos permiten, por ejemplo, que este año el gasto del gobierno supere el 25% del PGB. La peor omisión del ex Presidente en su comparación de Chile con los países de la OCDE está en no considerar que los chilenos, a diferencia de los ciudadanos de dichos países, además de pagar sus impuestos y ceder al gobierno su dividendo por las utilidades de Codelco, deben pagar el Tag por la utilización de las carreteras, derechos especiales para financiar los puertos y aeropuertos, deben complementar la subvención estatal para la educación de sus hijos, deben gastar en alarmas guardias o cierres eléctricos para mejorar su seguridad, requieren separar un 10% de su salario mensual para procurarse una pensión y otro 7% mensual para financiar sus gastos de salud, etc.


Se podría decir que el chileno es como un gobierno “desde”. Como los autos que se venden en modelos básicos, “desde”, y modelos full equipo. Los países de la OCDE en cambio tienen gobiernos “full”. Es cierto, cobran más impuestos a sus ciudadanos, pero como contrapartida les entregan a los contribuyentes buenas carreteras, educación, salud, pensiones, etc.

Por lo mismo creo que la discusión relevante no es cuánto Estado, como plantean Lagos y Frei, sino que cuál es la calidad del Estado a que debemos aspirar los chilenos. No me cabe duda de que si los recursos que recibe el Estado se transformaran en servicios de buena calidad para los contribuyentes, y tuviéramos meridiana tranquilidad de que no se van a dilapidar en proyectos como trenes que no funcionan, los ciudadanos no tendrían problemas en discutir alzas de impuestos. Pero hacerlo ahora, cuando hemos triplicado el gasto en educación sin ningún resultado visible en la calidad, cuando Enap pierde más de US$ 1.000 millones sin que eso genere una urgencia por modificar los gobiernos corporativos de las empresas públicas y cuando se nos anuncia sin mayor escándalo que el millonario déficit del Transantiago llegó para quedarse, es como poner la carreta delante de lo bueyes.

martes, 24 de marzo de 2009

No es una primaria de ganadores.


No es una primaria de ganadores,
por Cristina Bitar

El senador Gómez se ha transformado en una piedra en el zapato para la Concertación y ha venido a complicar la estrategia presidencial que tenían, dejando en evidencia el desgaste que en muchos frentes evidencia la coalición gobernante. La forma desesperada en que han tratado de bajar su candidatura, la manera como han intentado evitar que haya un debate de cobertura nacional y las estrategias desplegadas para imponer reglas del juego que no pongan en riesgo la candidatura de Frei no han hecho más que debilitar la opción presidencial oficialista.

Es muy claro que existe temor de que Gómez dé una sorpresa y comience a crecer, probablemente no al punto de ganar la primaria, pero sí lo suficiente para mostrar que la opción del abanderado DC es la más débil que ha tenido la Concertación en todas las elecciones presidenciales a las que se ha presentado.

Gómez ha sido valiente y está haciendo una buena apuesta. Sin embargo, creo que ha cometido el error de plantearse como la opción progresista, en circunstancias de que podría encarnar mucho mejor una alternativa de recambio en la Concertación. En pocas palabras, ha preferido ser más un candidato de izquierda que un «Obama» concertacionista.

Aun así, su presencia y su persistencia han ido mucho más allá que la mera aspiración de un abanderado de partido chico en busca de mejorar la posición negociadora de su colectividad. Ese punto lo sobrepasó hace rato y se convirtió en un testimonio vivo de la fragilidad de la candidatura de Frei.

El postulante DC se transformó en el abanderado del
establishment concertacionista después de una serie de movimientos que dejaron en el camino a Soledad Alvear, Ricardo Lagos y José Miguel Insulza. Pero una cosa es la capacidad política para despejarse el camino entre la élite y otra muy distinta es lograr el apoyo popular en una sociedad de masas.

Ahí es donde Gómez vio una oportunidad y no la ha desaprovechado. Las contradicciones y grietas que ha dejado al descubierto son evidentes.

La Concertación y el propio Frei, tan proclives a debatir temas como el aborto terapéutico, se muestran reacios a debatir con Gómez. El argumento de que el debate sea regional es tan poco creíble, que se desarma solo. Por otra parte, inevitable es preguntarse qué capacidad tendrían Gómez y el PRSD de hacer esto si la opción de Frei tuviera cara de triunfo. Probablemente ninguna, pues nadie le hace esto al futuro Presidente de la República.

El resultado de la primaria es previsible, no se ve forma que el candidato radical pueda vencer la máquina de los partidos grandes, pero la duda que asoma es si la Concertación va a salir fortalecida, como ha ocurrido en el pasado, o debilitada de esta incómoda primaria. Desde luego, se estimula la aparición de candidaturas a la izquierda, como las de Arrate, Navarro y otras. Pero estas candidaturas, que en el pasado favorecieron a la Concertación —cuando el piso concertacionista estaba sobre los 45 puntos en primera vuelta—, ahora son de dudosa utilidad con un Frei que puede empinarse apenas en los 40 puntos si estas opciones toman fuerza.

A medida que avanza, queda cada vez más claro que ésta no es la primaria de los ganadores: es poco creíble que aquí se esté eligiendo al próximo Presidente de la República. No se ve la fuerza arrolladora que el mismo Frei tenía el 93, o la impronta de Presidente que tenía Lagos el 99, o la popularidad imparable de la Presidenta Bachelet el 2005.

Es claro que la primaria se ha convertido en una pesadilla para la Concertación, de la que quieren despertar lo antes posible. Pero nadie se atreve a asegurar que Gómez no dé una sorpresa y que, al mejor estilo David, haga pasar un mal rato a Goliat.

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Misa en memoria del senador Jaime Guzmán
La Fundación Jaime Guzmán invita a usted a la celebración de la misa en memoria del Senador de la República Jaime Guzmán Errázuriz, con motivo de cumplirse dieciocho años de su muerte.La misa se oficiará el miércoles 1 de abril, a las 20:00 horas, en la Iglesia de las Hermanas de la Providencia (Av. Providencia 509). Se invita a los familiares, amigos y simpatizantes.

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miércoles, 29 de octubre de 2008

Monumento a Jaime Guzmán

Monumento a Jaime Guzmán
Gonzalo Vial

A propósito de la próxima inauguración del monumento a Jaime Guzmán, se ha discutido si la Presidenta, invitada al acto, debe o no asistir.

No puede estimarse su eventual concurrencia como indicativa de afinidad política con Guzmán. Este apoyó enérgicamente el movimiento y régimen de las Fuerzas Armadas, y su itinerario, al paso que —los mismos años— de la Presidenta sólo se sabe, y sin mucho detalle, haber tenido un vínculo con un integrante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Es sabido que el FPMR fue el brazo militar que organizó el Partido Comunista, cuando el año 1980 acordó ejercer la violencia de todo orden contra el gobierno de Pinochet. A tal objeto, el PC infiltró y «camufló» en Chile —siguiendo un proceso largo, y meticulosamente planificado— a militantes que habían recibido un completo adiestramiento cubano y de otros orígenes, para cumplir acciones de guerrilla, terrorismo indiscriminado o selectivo, sabotaje, etc. Los comunistas aprovecharon la crisis de 1982, para «desencadenar» al FPMR, que cumplió una larga e inútil serie de atentados de sangre, cuya culminación fue el fallido magnicidio de Pinochet, con sus cinco escoltas como víctimas fatales e inocentes.

Después, la «praxis» aconsejó al Partido paralizar estas acciones. Un sector puso reparos a la orden, y el FPMR se dividió. Una facción —conocida como Autónoma— continuaría operando, en desafío al PC. Y esta facción o «descolgados» de la misma, asesinaron a Jaime Guzmán. Quien no alcanzó, pues, a conocer la posterior vida política, normal, socialista, de la Presidenta...

No se sentirá cómoda, luego, inaugurando el memorial de Guzmán, si lo hace..., ni quienes la han invitado, admiradores del senador asesinado, se sentirán cómodos con ella.

Pero los monumentos a servidores públicos no son erigidos para comodidad de nadie, ni tampoco para exaltar a quien representan, salvo en un punto: la consagración total y desinteresada al servicio público, sin miras de otro orden... sólo por amor a la patria. Aquí, únicamente aquí, reside la causa del homenaje colectivo que representa cualquier monumento. Y es por ello que debe autorizarlo una ley. Es el caso de Jaime Guzmán. No buscó cargos, ni honores, ni menos provecho económico en su acción pública, sólo el bien del país, tal como lo entendía. Estoy seguro de que fue parlamentario sin importarle nada el puesto mismo; que lo miró como un instrumento de esa acción, ni más, ni menos. Fue pobre, austero, sencillo de trato, cortés con el adversario, siempre dispuesto a oír argumentos.

Persiguió el bien de Chile. ¿Se equivocó alguna vez, o muchas veces? Ninguna figura chilena que haya sido honrada por un monumento se encuentra libre de esta duda y discusión, salvo quizás la de Arturo Prat. Más aún, ninguna de esas figuras ha dejado de cometer algún error grave, cuando menos, en su vida pública. Por eso el monumento exige ley. No en vano Andrés Bello la definió como “declaración de la voluntad soberana”. Es la sociedad entera la que, a través de la ley, declara la consagración superior de una persona al servicio público y por ello autoriza se erija su monumento.

La eventual asistencia de la Presidenta simbolizará la decisión soberana respecto a Jaime Guzmán.Y su eventual ausencia no erosionará esa decisión, ya tomada por ley; significando sólo que un segundo supremo mandatario en nuestra Historia, no considera serlo de todos los chilenos. Pues rechaza rendir el homenaje que la mayoría de éstos, del modo más solemne posible —dictar una ley—, ha decidido tributar no a las ideas ni actuaciones políticas de Guzmán, sino a su patriotismo superior.

El olvido de las consideraciones que preceden, lleva a justificar con malos argumentos la posible ausencia presidencial. Ejemplos:

1. Jaime Guzmán, complaciente ante la violación de los derechos humanos

Es conocido e indiscutido, que siempre la rechazó. Que en numerosos casos particulares intervino, incluso ante el Presidente Pinochet, para ponerle fin, o para denunciarla y pedir se la castigara si ya era irreparable. Que así salvó la vida y obtuvo la libertad de muchos. Que fue el peor enemigo, al interior del régimen militar, de la DINA y su jefe, e influencia fundamental para que éste fuera destituido y aquélla remplazada por la CNI. La cual, bajo el mando del General Odlanier Mena —archienemigo del ex director de la DINA— normalizó notoriamente el sistema de seguridad, hasta el asesinato del Coronel Roger Vergara, obra del MIR, en 1980. Que este crimen motivó la salida de Mena por «blando», marcando simultáneamente un nuevo descontrol y desmanes de la represión, y la pérdida progresiva del influjo de Guzmán sobre Pinochet. Pérdida que se hizo casi total cuando Sergio Fernández abandonó el Ministerio del Interior en Abril de 1982.

Guzmán opinaba que la lucha por los derechos humanos, en un gobierno autoritario, debía plantearse desde su interior y sin publicidad.¿Se equivocaba? ¿Era preferible la ruptura abierta con el régimen? ¿Hubiera ella mejorado la situación criticada? En materia de derechos humanos... ¿fue peor simpatizar y colaborar con Pinochet,que simpatizar y colaborar con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez? Sin embargo, los dirigentes o responsables superiores de éste ya fallecidos, como Gladys Marín o Volodia Teitelboim, en vida y a su muerte recibieron homenajes y reconocimientos públicos y privados sin que nadie pareciera molestarse.

Esto confirma lo ya dicho. En un Chile tan dividido ideológica y políticamente como el nuestro, lo único que puede concitar el homenaje unánime, o muy mayoritario, es la consagración al servicio del país, signo de patriotismo. Consagración cuyo reconocimiento social a través de un monumento, para garantía de seriedad, debe ser autorizado por la ley.

Si las voces discordantes sobre la ACTUACIÓN de cada figura naconal objeto de monumento, pudieran paralizar éste, casi no habría estatuas en Santiago. Ninguna, desde luego, en la Plaza Constitución. ¿Cuántos opinan, con argumentos tan buenos o tan malos como cualquiera, que Portales, Jorge Alessandri, Frei o Allende fueron muy dañinos para el país? Pero a ninguno se le niega su dedicación a éste y a servirlo... su patriotismo.

2. Guzmán,ideólogo de la dictadura.

Esto, simplemente, no tiene asidero. Si hay algo indiscutible respecto de Jaime Guzmán, es su autoría fundamental —con Jorge Alessandri y Sergio Fernández— de la Constitución de 1980.

Ahora bien, esta carta fue tan poco dictatorial de espíritu, que ella misma diseñó y obtuvo se aprobara el mecanismo y cronograma para que el pueblo pudiera, en votación libre, desplazar pacíficamente a la «dictadura» y entregar el poder a sus enemigos. COMO EFECTIVAMENTE SUCEDIO EN 1988/1989, del modo y en las fechas que la Carta había contemplado, y cuyo UNICO resguardo era la palabra del «dictador» y de las Fuerzas Armadas.

Así, Guzmán no fue el ideólogo de la dictadura, de aceptar que ésta existió, sino el ideólogo de cómo salir de ella.

3. Guzmán, enemigo de la democracia.

Fue, es cierto partidario de una «democracia protegida», que suavizara los efectos del sufragio universal. De allí los mecanismos introducidos en la Carta de 1980, que el concertacionismo ha llamado «enclaves autoritarios» y que fueron progresivamente suprimidos desde 1989.

Su utilidad o nocividad son, de nuevo, discutibles. Pero no autorizan para llamar a nadie, por el solo hecho de sostenerlos, “antidemocrático”. Pues de hecho subsisten, en alguna medida, hasta hoy, y/o han sido defendidos por demócratas indisputados. Así:

-Algún tipo de senadores «designados» figuraba en los proyectos de reforma constitucional de los Presidentes Arturo y Jorge Alesssandri y Eduardo Frei.

-Es completamente antidemocrático, en rigor, que el remplazante de un parlamentario fallecido sea remplazado por quien designe su partido, como acaba de suceder.

-Es completamente antidemocrático que el poder municipal se concentre «dictatorialmente» en el alcalde, y que los concejales, elegidos también por el pueblo, sean sólo de decoración.

-El sistema binominal, reconocido exponente de «enclave autoritario», es objeto de unánime censura, de los labios hacia afuera... pero nadie quiere, ni propone remplazarlo. ¡Ni un sólo proyecto al respecto en los veinte años post militares! La verdad es que la clase política se siente perfectamente a gusto con el binominal. Y quizás tenga razón. La democracia no es una receta de ingredientes fijos, ni menos todavía «propiedad» de alguien que la administre, y coloque a su arbitrio la etiqueta de «demócrata».

Jaime Guzmán fue un símbolo de renovación y contradicción en la política chilena. Es positivo y alentador que siga siéndolo, tantos años después de su muerte.

P.D.:Ayer, en La Segunda, la Gerenta de Comunicaciones de TVN se refiere a una columna mía sobre este medio de comunicación, haciéndole los dos reparos que siguen:

-Que mi análisis “se centre sólo en un canal de televisión y no en la industria”.

Coincido, y lo he dicho a menudo, en que toda nuestra televisión pública es chatarra, no únicamente TVN, y que para financiarse no puede sino serlo, o no le resulta fácil equilibrar las cifras sin serlo. Pero un canal del Estado, de todos los chilenos, no puede seguir ese camino...¿para qué necesita el país MAS televisión/chatarra, habiendo ya tanta, y tantas necesidades sociales, urgentes, sin satisfacer? Si se necesita TV del Estado, distinta de la simplemente comercial, y con esta limitante no se financia, el Estado debe subsidiarla. Si no puede subsidiarla, que la venda. Hoy, no se notaría.

-Que TVN transmite el 48% de la programación cultural del sistema. No me parece tener el mismo concepto de «cultura» que TVN, como expliqué en esa columna, pero quizás me equivoque. Sin embargo, repito que la columna criticada tuvo origen en que el propio Canal, en un aviso muy destacado de su horario diurno, me llamó a presenciar un programa nocturno sobre un hijo que había violado a su madre. Se me dirá que una golondrina no hace verano... pero esa golondrina, sí

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