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sábado, 22 de noviembre de 2008

Una clase magistral

Los próceres en la farándula
Sarmiento en el Maipo
Comentario por Nélida Rebollo de Montes (*)

Con temeraria precipitación calificó de “mujeriego” a Domingo Faustino Sarmiento un crítico periodista que ha llevado –según él- la rotativa, al Maipo donde concreta un programa inusual hasta ahora. La imprudente afirmación la hizo en forma “descolgada” puesto que su libreto apunta a temas de actualidad y no al desarrollo de un tema histórico. Sólo se le puede atribuir a la moda de algunos revisionistas que confunden panfleto con investigación histórica, haciendo que el mal ejemplo cunda con afirmaciones a las que hacemos referencia y cometiendo en los últimos tiempos una llamativa imprudencia y un desprecio precipitado por las figuras centrales que intervinieron a favor del progreso institucional, económico y moral de la nación y en los esfuerzos por la independencia y la organización de nuestro país. Algunos tuvieron una formación extra universitaria y otros, como Sarmiento, una formación extraescolar. Y aclaro esto porque en forma peyorativa se dijo también que “Sarmiento nunca fue a la escuela”.

Sarmiento, como Mitre, Estrada fueron ejemplos como autodidactas y tuvieron un claro sentido del esfuerzo, con formación propia, que les permitió elevarse espiritualmente y contribuir con verdadera autoridad intelectual y moral a las exigencias más urgentes de la vida nacional.

En cuanto a la afirmación de “mujeriego”, se deba, tal vez, a que Sarmiento se enamoró de la hija del abogado y político argentino Dalmacio Vélez Sárfield, autor del Código Civil de Argentina de 1869. Esta joven a quien Sarmiento le escribió cartas con alusiones sentimentales se llamó Aurelia Vélez. Sarmiento se casó con Benita Martínez Pastoriza, viuda de Fidel Castro Calvo, madre de un niño que Sarmiento adoptó como hijo propio, lo educó y lo formó en el valor y el amor a la patria. Precísamente siendo jovencito participó en la guerra de nuestro país con el Paraguay donde murió luchando por su terruño.

Varias mujeres notables, entre ellas, Mary Mann y su esposo; Juana Manso; las maestras norteamericanas… lo ayudaron en su ciclópea obra de educación, a punto tal, que Sarmiento reconociera que fue la mujer la que más le puso el hombro a su lucha por la educación. Cosa muy distinta a considerarlo un mujeriego.

No es mi propósito aclarar punto por punto la furia de epítetos que se le dedica gratuitamente por desconocimiento o ignorancia a hombres de la talla de nuestro protagonista.

Precísamente al prócer a quien le tiran dardos, se preocupó en vida por una nación organizada; aunque su misión como realización inaplazable era dejar atrás las montoneras acaudilladas, a las que había que oponerles una comunidad orgánica, con el imperio de instituciones democráticas y leyes civilizadoras. Esas leyes e instituciones gestaron verdaderos poderes morales y sociales que contribuyó al desenvolvimiento nacional. Transformó así costumbres y hábitos que ayudaron al progreso material y moral de la República que acababa de constituirse.

Sarmiento expuso una visión de nuestra vida pampeana y las causas de su atraso: el desierto, la ignorancia y el despotismo. A esos males los combatió sin descanso. A la vez, que trabajaba para solucionarlos, tal el caso del enorme desierto habitada con la inmigración; a la incultura le aportaba la educación; al despotismo, la libertad. Todo esto planteado en Civilización y Barbarie.

No obstante provocó enconadas agresiones contra su persona, pero también recibió encendidas muestras de admiración. Para Sarmiento poblar el desierto con la inmigración era vigorizar el espíritu nacional; civilizar era afirmar el imperio de la ley; abrir las puertas y los ríos al comercio era favorecer la libre expansión de las fuerzas económicas. Pero la esencia de esa lucha concretada en obras había que enriquecerla con la educación de las masas. Para hacer realidad tanto empeño su obra de educación comienza con la escuela primaria, familiarizando la vida con un ambiente de libertad y deber.

Su lucha apasionada tenía motivaciones claras y afectivas: veía en el progreso (síntesis de trabajo y cultura) el destino argentino. Para él la tarea principal era educar y crear nuevos hábitos, es decir, civilizar.

Jamás dejó de batallar por la educación, inicialmente desde Chile, en los días del destierro, continuaría luego en su Patria con una doble finalidad, moral y política y en toda América.

En la escuela continuaba con la transformación social inclinada a dar estructura y desenvolvimiento a la naciente nación democrática. Se sintió vocero de la Revolución liberal de Mayo. Entendía que al pueblo había que capacitarlo para el ejercicio de las instituciones republicanas y de la democracia.

“Educar al Soberano” fue la formula infaltable en su cruzada civilizadora digna de la historia de nuestro continente. Su lucha en más de treinta años fue en favor de la cultura del pueblo, creadora del espíritu nacional como consta en su libro Educación Popular (1849). ¿No merece este ejemplo de Sarmiento un poco de respeto?.

Sarmiento pensaba en el porvenir del país y poseía la certeza que la tranquilidad, la libertad y la riqueza dependían de la educación en acción combinada del Estado y los ciudadanos.
Sarmiento tiene un lugar ganado con gran esfuerzo en la historia de nuestra formación nacional. Su influencia en la educación, a la que aportó sus más grandes afanes, preparó a los hombres que más tarde se cultivaron para las tareas directivas del país en los múltiples aspectos de su vida histórica. Precisamente de la escuela, a la que dedicó gran parte de su vida, surgieron hombres de todas las clases sociales que a través de los estudios adquirieron las ideas y la maduración espiritual necesaria para orientar las luchas a favor del progreso institucional, económico y moral de la Nación. También en los esfuerzos de la organización del país.

Este hombre dinámico, jamás se detuvo ante la incomprensión y los obstáculos porque la fe impulsaba su empresa de levantar al pueblo, enseñarle a trabajar, a conocer la verdad, a vivir con dignidad y luchar por la libertad. La escuela pública para él era la institución educativa de la democracia; el crisol donde se encuentran y conviven para formarse como hombres los hijos de familias pobres y ricas sin que ello incida como elemento de discriminación.

La idea de democratizar la sociedad mediante la educación común, igual y abierta para todos fue una de las mejores herencias que de él recibimos porque enseñó a despertar intereses cívicos, amor al trabajo y mantener la virtud de la honradez.
Nos ha legado una herencia de pensamiento y acción; un abnegado sentimiento de patriotismo volcado en un programa de vida y en una misión cumplida sin reposo durante más de medio siglo de su vida activa. Nos ha dejado innumerables inquietudes de la educación al servicio de un vivo sentido de responsabilidad. Hizo realidad el principio de que "Gobernar es educar" y “Educar es gobernar”. Tuvo de la realidad argentina una visión clara y un ímpetu desbordante. Soñó y trabajó para la realización de la grandeza argentina y de los ideales americanos y siempre estuvo incorporado al histórico esfuerzo de construir la viva nación argentina.

En el destierro no cultivó el odio, ni la revancha, ni la calumnia. Elaboró, en cambio, su destino de civilizador. Hizo realidad su convicción de que la educación es un derecho de los pueblos y un deber del Estado y enseñó que el progreso se logra con el aumento de las fuerzas de producción. Fue un hombre, no un ídolo. Un hombre que también se equivocó hiriendo, por su afán de realizarlo todo, respetables tradiciones e intereses. Pero amó como pocos a su patria y a ella le ofrendó todas las formas de su magisterio en el esfuerzo por constituir el país, asegurar la libertad y el orden. No explotó su pobreza para sembrar el odio y la codicia. Su pobreza le permitió elevarse con portentosa voluntad, templando su alma y preparando su espíritu para el gran triunfo que le dio el poderío de su influencia moral.


(*)Nélida Rebollo de Montes, es una laureada profesora y periodista de la República Argentina, que casi todas las semanas nos deleita con su pluma de extrema claridad e impecable documentación. La escritora tiene además una sólida columna en la Revista Plural de Radio La Red.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Los imposibles de Lagos
Gonzalo Rojas Sánchez.

Lleno de enunciados tajantes -pero envueltos en la fina seda de su lenguaje-, Lagos se revela en ese texto una vez más como el artista-soldado que, quizás sin haber leído a Nietzsche, repostula sus dotes de superhombre para conseguir uno tras otro... los imposibles.


El arte de lo posible: así se caracterizaba antes a la política, para definirla al menos en sus aspectos más externos. Valía esa noción cuando todavía el poder era concebido con limitaciones y al servicio del bien común.

Pero desde que la política se comenzó a transformar en ideas-fuerza, más propaganda, más fuerza-pura (¿un siglo hace ya?), se ha convertido en la tarea de los imposibles, porque los animales políticos que así la practican actúan convencidos de que con un échele pa'delante y dos buenos comunicadores, la tarea va bien encaminada y dará frutos.

Ricardo Lagos es el máximo exponente nacional de la ecuación voluntarismo más marketing, igual éxito. Su reciente manifiesto así lo comprueba.

Lleno de enunciados tajantes -pero envueltos en la fina seda de su lenguaje-, Lagos se revela en ese texto una vez más como el artista-soldado que, quizás sin haber leído a Nietzsche, repostula sus dotes de superhombre para conseguir uno tras otro... los imposibles.

El listado de sus esperanzas es largo y comienza afirmando que los electores renovarán la confianza en la Concertación, si la coalición se muestra orgullosa de sí misma. Imposible, porque el listado de los fracasos clamorosos es tan grande y grotesco, que más del 60% de los electores ya le dijeron que No a la Concertación en la elección de alcaldes, esos pequeños presidentes locales.

Continúa Lagos invocando la necesidad de unirse sin vacilaciones en el apoyo a la Presidenta Bachelet. Imposible: la mandataria es un dato menor de aquí a diciembre del 2009; nadie en su coalición gastará energías en reconstruirla o en reforzarla. Ya pasó.

En tercer lugar, afirma la necesidad de tener ideas y propuestas que formulen nuevos objetivos, como dice que lo ha hecho él en su libro reciente. Imposible, porque la matriz está viciada: todo lo que ha planteado sólo genéricamente en su obra, implica más Estado, más intervención, más gasto, más regulaciones en lo económico-social, y en paralelo, en lo moral-cultural, más abandono, más desamparo, menos orientación.

A continuación, le pide a la Concertación que se ordene, que se ponga positiva, que deje de lado los personalismos y que se tome en serio la política. O sea, que aparezca ante el electorado tan pura como una doncella y tan madura como una matriarca. Imposible: las arrugas de la Concertación ya son surcos; después de estos 18 años, la coalición es responsable de una cara tan llena de verrugas que no admiten disimulo, díscolas ellas. Ni doncella, ni matriarca: bruja.

Más aún, Lagos exige que para nombrar el candidato se genere en la Concertación un ambiente de unidad y de confianza. Imposible: El solo enunciado de su aspiración presidencial ha suscitado nuevas ásperas desuniones y crecientes desconfianzas. Enríquez-Ominami, Gazmuri, Farías, Jiménez son algunos de sus detractores, en una lista que ya hoy es todavía más larga. Y espérate no más la que se viene.

Finalmente, pide para el candidato concertacionista no sólo la jefatura de la coalición si es que resulta electo, sino ya durante la campaña, la doble calidad de aspirante a la primera magistratura y de cabeza de la lista parlamentaria. Se postularía, por lo tanto, como Presidente de la República y como Comandante de Bancadas, cargo nuevo que requeriría una Constitución Lagos 2010. Imposible, por dos razones. Primero, porque los partidos de la Concertación, todos, necesitan potenciarse en estos tiempos de expulsiones y fugas; y, segundo, porque las listas parlamentarias se configurarán en la Concertación, pero incluirán a personas ajenas a la coalición, las que una vez electas, ciertamente no formarán parte de sus futuras bancadas.

¿Lagos ignora todas las objeciones formuladas a sus imposibles? No, obviamente que no. Si fuera un ingenuo, a lo más habría presidido la sociedad chilena de coleccionistas de mariposas sudafricanas. Y resulta que presidió la República. Astuto, voluntarista, comunicador, voluntarista, cazurro, voluntarista... Sabe lo que quiere y cómo conseguirlo; sabe que formula imposibles, pero ya sabrá echarles las culpas a otros. Esa es parte de la característica de estos hombres únicos: los demás no están a la altura, fue por culpa de los otros que no se consiguió un imposible.

Por eso, todo el análisis anterior importaría poco si, además, alguien lograra probar que creerle a Lagos es imposible.

En todo caso, con Lagos, impossible is something.

El fallo histórico de la Corte Suprema de Justicia
de la Nación Argentina

Libertad sindical

Nélida Rebollo de Montes (*)


El sindicalismo tiene una alta misión dentro del orden republicano-democrático.


La Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina ha producido un fallo que ha sido calificado, de “histórico”. Esa sentencia ha puesto límites al monopolio sindical al disponer que cualquier trabajador pueda ser delegado gremial aunque no esté afiliado al sindicato. Cabe destacar que no obstante garantizar el artículo 14 bis de la Constitución Nacional la organización sindical libre y democrática, repetidas leyes de asociación sindical otorgaron ese privilegio a las agrupaciones que tienen reconocimiento gremial del Estado que, a su vez, les negaba a otras asociaciones que poseían una simple inscripción.

Esas agrupaciones con reconocimiento del Estado, precisamente, tienen el manejo del dinero de las obras sociales brillando como poderosas ante cualquier circunstancia. Pero también ejercen con exclusividad la representación de los trabajadores ante las empresas. De ahí que el fallo del máximo tribunal en una sentencia respaldada por diversos tratados internacionales, introdujo el derecho a la libertad en el sindicalismo, declarando inconstitucional el artículo 41, inciso A, de la ley 23.551. Cabe destacar que el fallo fue firmado por seis ministros de la Corte, que preside el Dr. Ricardo Lorenzetti.

Según el prestigioso diario argentino, La Nación, en un artículo de fondo, sostiene que el principio de la libertad sindical fue reafirmado en muchas oportunidades por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que también integra nuestro país, no obstante, rigió en la Argentina desde hace varias décadas “un régimen de afiliación sindical coercitivo, monopólico y de raíz fascista” en función del cual el Estado otorga la denominada personería gremial a un solo sindicato.

La declaración universal de los derechos humanos y el Pacto de San José de Costa Rica incluidos en el texto constitucional, confieren a la libertad de asociación gremial un rango superior entre los derechos de la persona.

Llama la atención que ninguno de los gobiernos democráticamente elegidos desde 1983, hasta el presente, no hayan modificado el grave error poniendo fin a ese monopolio sindical. A pesar de ello la OIT en asambleas exhortó a las autoridades nacionales a legislar para poner fin al actual sistema legal corporativo que sospechosamente sólo reconoce a un sindicato por rama y a una única central obrera.

Ya era hora que las organizaciones gremiales que tienen una trayectoria desde muy antiguo adquirieran el rango y la trascendencia que el tiempo les concede al revalorizar su importancia.

No es exagerado decir que ya en la Edad Media esas corporaciones adquirieron una gran importancia política al fomentarse las ciudades o Burgos en donde comenzó la división del trabajo y la especialización en oficios que abarcaron todas las actividades industriales, sin excluir las artes.

Hay que reconocer que la República democrática suprimió luego el régimen corporativo sustituyéndolo por el sistema de representación popular en el que la ciudadanía se ejercía sin hacer distinciones entre los ciudadanos aunque pertenecieran o no a determinados gremios de trabajadores.

El pueblo de la república democrática absorbió a los componentes de las ex corporaciones formando con todos lo ciudadanos del pueblo una nueva entidad política a la que reconoció el ejercicio completo de la soberanía y que podía expresar su voluntad individualmente, por medio del sufragio para elegir a los gobernantes, y por medio del plebiscito para manifestar sus opiniones.

Alejándonos de aquellas épocas hay que reconocer que el sindicalismo contemporáneo adquiere un nuevo significado, pues su actividad comienza a ser exclusivamente gremial, en defensa de los intereses que corresponden a la clase obrera; y, en particular, a cada uno de los gremios organizados con el nombre de sindicatos.

Precisamente los sindicatos son los que agrupan a los trabajadores de cada gremio, organizado libremente con adopción de los principios de la república; es decir que cada trabajador tiene derecho a intervenir en la elección de las autoridades sindicales para que éstas sean la representación de la mayoría y tengan a su cargo la ejecución de su finalidad. Por lo tanto, el sindicalismo era considerado un sistema social y no un sistema político como se ha pretendido. Sus finalidades son siempre gremiales y dirigidas a la defensa de los intereses de los obreros en relación con su trabajo.

En la Argentina como en otros países los sindicatos han desempeñado una función interesante y útil. Formaban una verdadera comunidad donde se iniciaban conversaciones, se elaboraban proyectos y otras iniciativas importantes. Estimularon la legislación laboral o legislación del trabajo; debatían sobre la necesidad de ser justos en los reclamos y en no prestarse a los desbordes que llevan a la violencia. Así lograban apoyo de sus patrones y dirigentes.

Volviendo a la libertad sindical ésta necesita cumplir su misión organizada y actuando libremente y sin estar sometidas a ninguna forma de coacción oficial. Toda violación de este principio desnaturaliza al sindicato y lo convierte en instrumento de interés político inadmisible. La intromisión del gobierno en los sindicatos desvirtúa su verdadera finalidad porque esa intervención lleva el propósito de favorecer a los patrones o a los obreros.

Al gobierno no le incumbe otra tarea que la de dictar las leyes y normas reglamentarias como función de Estado, sin otro propósito que el de mantener el imperio del Derecho; y sólo en caso de conflicto debe actuar el poder judicial. La injerencia gubernativa en los sindicatos es siempre abusiva y arbitraria, es una intromisión en el ejercicio autónomo de la vida sindical y de los derechos de los trabajadores a manejar por sí sus intereses dentro del ámbito legal que les corresponde.

Toda injerencia de los gobernantes responde a intereses políticos que pueden ser del partido oficial o los que personalmente atañen a determinados funcionarios. Juristas prestigiosos, dedicados a ejercer en su cátedra la educación democrática han reconocido que en nuestro país los partidos políticos y los sindicatos han estado bajo regímenes despóticos, por ejemplo en el gobierno de Perón se impuso –opinan- un régimen totalitario que pretendió utilizar demagógicamente a los sindicatos como fuerzas políticas organizadas. Con despliegue demagógico apoyan su poder en el ámbito popular. Con la mentira a sabiendas desvirtuaban la democracia mintiendo y adulando a las masas populares para lograr el apoyo de la clase obrera a través del sindicalismo en el que se entrometían en la vida interna y en la elección de sus autoridades controlando policialmente a dirigentes en relación con su trabajo. La adulación gubernamental vergonzante premió con honores inmerecidos y hasta con riquezas a sus serviles incondicionales mientras perseguían con crueldad a los que se opusieron a su poder. El sistema totalitario funcionaba combinando fascismo y nazismo; y, al igual que Mussolini se apoderaban de los sindicatos humillando con crueles persecuciones y castigos a los que no lograban someter. Esta experiencia en materia de sindicalismo debió ser una lección digna de aprovechar para que nadie invadiera su dignidad.
El sindicalismo tiene una alta misión que podrá cumplir siendo libre dentro del orden republicano-democrático. Adrián Goldin, profesor plenario de Derecho en la Universidad de San Andrés y titular en la Universidad de Buenos Aires sostiene que el régimen sindical argentino consagra un sistema de sindicato único impuesto por la ley y habilitado por el Estado que otorga caso por caso la denominada “personería gremial”; al ser así, es contrario al artículo 14 bis de la Constitución Nacional; al Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y al principio mismo de la libertad sindical según cuya lógica los trabajadores y los empleadores… tienen el derecho de constituir una organización que estimen convenientes… (C. 87, Artículo 2).
“Demás está decir que en la Argentina el sindicato que obtiene la personería gremial goza de exclusividad de prácticamente todas las facultades que son propias de la condición sindical, razón por la cual, como dijo alguna vez Bidart Campos es, en realidad, un NO SINDICATO”.

La Argentina ha consumado incumplimientos de compromisos internacionales. De ahí que el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, reconociendo el acerbo libertario de la OIT, entre otras muy ilustres opiniones del pensamiento y de la conciencia jurídica universales, acaba de poner en cuestión el régimen de la personería gremial en términos equivalentes.

El sindicalismo privilegiado de la Argentina no obstante estar en grave falta, ha respondido al incuestionable fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación con agravios, con absoluta falta de respeto y sin ninguna afirmación con la más mínima sustancia jurídica.

(*) Destacada periodista y educadora Argentina, laureada tanto en su nación como en el mundo.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Chileno y chilena de selección

Peligro: la Concertación convergente
Gonzalo Rojas

Los seres humanos se dividen en dos: los que entienden qué son los comunistas y los que no comprenden su realidad. Un siglo largo llevamos en ésa.

Esas dos especies, a su vez, generan los tres tercios que han operado tanto en la política chilena como en muy variados escenarios occidentales: en primer lugar existen quienes, entendiendo bien a los comunistas, los apoyan; un segundo grupo está conformado por los que comprenden a cabalidad su esencia y, por eso mismo, los combaten; una tercera categoría la integran los que viven pensando que los comunistas están equivocados, pero, como son unas personas bien intencionadas, no hay que enfrentarlos, sino comprenderlos.

El comité central del Partido Comunista de Chile cuenta siempre con esa información básica como punto de partida de todos sus análisis. Y Claudina, esa mezcla contemporánea de contundente francesa revolucionaria y de musculosa combatiente bolchevique, apeló magistralmente a ese dato básico, cuando, desde Pedro Aguirre Cerda y para el mundo, pontificó sobre el modo en que debe conducirse la política chilena en los próximos 18 meses.

Fortalecer la izquierda, converger con la Concertación y derrotar a la derecha, ésas fueron las tres coordenadas que marcó la nueva alcaldesa. Ella acababa de practicarlo: los socialistas la habían apoyado, la DC se había resignado omitiéndose (pobrecitos comunistas, siempre solitos, fue su argumento) y la derecha, efectivamente, perdió esa elección.

De ahí a todo Chile, el esquema puede -debe- ampliarse, vociferaba Claudina, con un retablo de los más altos dirigentes de su partido, cerrando a sus espaldas los planos de las tomas televisivas, desproporcionadamente generosas en minutos, por cierto.

Quizás Lenin habría pedido más cautela, menos sobreexposición de intenciones, más discreción, menos anuncio de negociaciones. Pero, esa misma noche, la decisión mediática del PC quedaba refrendada con la presencia de Teillier en La Moneda. ¿Aparecía respaldando a un gobierno que no es el suyo? No, simplemente figuraba celebrando un triunfo que sí es suyo y abriendo, desde dentro, una puerta amplia y generosa para la participación comunista en el poder.

Y nadie, nadie, en el Gobierno preguntó por qué se había colado el caballero ése: invitado estaba entonces, a la nueva repartición del poder. La Presidenta, integrante coherente de aquel primer grupo que entiende bien a los comunistas y los apoya, refrendó esta percepción con sus palabras; y Viera-Gallo (que un viejo amor, no se olvida ni se deja) sugirió la posibilidad de un puesto en el gabinete para quienes gobernaron con Allende.

Ahí los conoció, ahí comenzó a admirarlos.

¿Estamos a las puertas de la Unidad Popular 2.0? No, lo que se viene es la Concertación convergente: una astuta conformación de fuerzas que, superando las dos listas autodenominadas progresista y democrática, encuentre una nueva palabra para hacerse inclusiva y exitosa. Hace rato que todos vienen pidiendo una reinvención del conglomerado gobernante. ¿Cuál mejor? ¿Cuál más eventualmente eficaz?

La opción se abrirá paso con sobresaltos, qué duda cabe.

Primero, tendrá que superar las pocas fuerzas resistentes que puedan aún permanecer dentro de la DC. Alvear no lo hizo, y ya no está. Frei medirá en votos su conveniencia, porque sabe sumar y restar. La tarea analítica les corresponde entonces a los dirigentes que asoman con un nuevo liderazgo. Pero ¿alguno de ellos levantó fuerte y claro su voz para evitar los pactos por omisión que generaron esta situación? ¿Orrego, Undurraga, Walker se opusieron a omitirse para favorecer a los comunistas? No, no lo hicieron. Ahora, enfrentados a un escenario electoral (presidencial y parlamentario) mucho más político que asistencial, mucho más sensible para los pocos votantes que aún los apoyan, les quedará la última opción en su lucha por definirse.

Pero no será la DC la única tironeada por la nueva estrategia de la convergencia. También el PPD sufrirá, y mucho, frente a este escenario. Los elementos más liberales (casi todos) de esa amalgama inconsistente de intenciones de cambio, que es el PPD, si algo de historia saben, no tendrían por qué mirar con simpatía el dogmatismo comunista. Pero, claro, el PPD también piensa que los PC son buenas personas, que ya se corregirán...

Los radicales, bueno, ellos ya pasaron por este proceso hace 40 años y, después de sus rupturas, se alinearon sin traumas con el comunismo.

Para los socialistas tampoco hay problema: Escalona sabe negociar, Escalona entiende a los comunistas, Escalona simplemente medirá distrito a distrito los apoyos, pragmático él, sin rollos. Con el PS de eje, la Concertación convergente tiene piso asegurado.

¿Un candidato presidencial en vez de tres? ¿Tres, dos o una lista parlamentaria? Todo eso es negociable, es parte del diseño táctico que se irá ajustando semana a semana, día a día, en los próximos meses.

Porque lo que está cuajando en muchas mentes concertacionistas, lo que se abre paso como una opción estratégica notable, es mucho más amplio y generoso que un carguito por aquí o una peguita por allá. Es la Concertación convergente. Y ese diseño es posible, porque hasta ahora siempre han sido más los que entienden a los comunistas y los apoyan, cuando se les suman los que no los entienden, pero fraternalmente los comprenden.

La Argentina de los Kirchner baja otro peldaño
Karin Ebensperger

El gobierno de los Kirchner lo hizo de nuevo. Cuando ya se pensaba que el matrimonio gobernante había agotado todos los anacronismos económicos posibles, como financiar su enorme gasto público con impuestos a las exportaciones, encubrir la alta inflación con cifras irreales, y mantener precios populistas de servicios públicos, ahora anuncia la guinda de la torta: la nacionalización del sistema de pensiones.

No hay nada que afecte más al Estado de Derecho que la falta de respeto a la propiedad privada. Los fondos de pensiones pertenecen a los aportantes, no al gobierno de turno. Estatizar los dineros que los trabajadores han ahorrado para tener una vejez digna es grave e irrespetuoso, más aún si se hace para compensar con esas jubilaciones el elevado gasto público del kirchnerismo.

La medida, además de agravar el descrédito de ese gobierno ante las instituciones internacionales, contribuye a crear desconfianza en nuestra región en medio de una grave crisis financiera.

Con el anuncio, la Bolsa de Buenos Aires cayó estrepitosamente. La lectura de los mercados es que la nacionalización es una forma de sencillamente apropiarse de los activos de las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP). Nadie cree la explicación oficial de evitar que los fondos se descapitalicen. La sospecha es que el gobierno no tiene dinero para pagar los vencimientos de la deuda y sus compromisos internacionales, y que los fondos de los 10 millones de afiliados podrían destinarse a ese propósito.

El gobierno argentino no tiene la seriedad ni la confianza de la gente para poder argumentar que cuidará bien esos fondos. Y no es culpa de los jubilados que los Kirchner no hayan ahorrado durante las vacas gordas, para compensar ahora la bajada de precios de las exportaciones. Los Kirchner no sólo no ahorraron: les impusieron nuevas "retenciones" a las exportaciones para cubrir con ese dinero sus ineficiencias estatales. Ahora pretenden usar los 30.000 millones de dólares de los jubilados sin consultar a los propios afectados, ni al Parlamento, ni a nadie. Simplemente arriesgan las reservas de quienes ya no tendrán oportunidad de rehacer sus vidas y de ahorrar en otra forma.

Los Kirchner, fieles a su estilo, sólo están cambiando el origen de los recursos a que echan mano: de las "retenciones" -ya no tan cuantiosas por los menores precios de exportación- se pasan a las jubilaciones. Y así como la reciente prosperidad del mundo benefició a marido y mujer y les permitió un nuevo gobierno populista con precios artificiales, ahora van a culpar a la crisis mundial por sus desaciertos económicos y sus gastos irresponsables.






jueves, 30 de octubre de 2008

Dos chilenos con un inmenso corazón

Visión electoral personalísima
Hermógenes Pérez de Arce

Me fui trotando a votar, si bien mi ritmo es cada vez más lento. En los 10 km he ido añadiendo un par de minutos cada año, pero en el último "congelé", es decir, me demoré lo mismo que el anterior (lo mido en mi cumpleaños). Cuando llegué a mi mesa, el presidente no me dijo "pase a la ducha, por favor", como en la votación anterior. Seguí el trámite decimonónico. Si yo hubiera sido Presidente, ya lo tendría computarizado. No pocas personas me han propuesto serlo y a todas les he aceptado, pero no sé por qué no cuaja. Tal vez porque casi no tengo votos. Pero yo sería buen Presidente. Privatizaría casi todo y bajaría los impuestos. En salud y educación, les daría a las familias lo que el Estado gasta en burocracia. Todas mandarían a sus hijos a colegios privados e irían a hospitales privados. Aquí, el Gobierno decía que en 2010 íbamos a tener el mismo ingreso de Portugal, pero ahora dicen que lo vamos a lograr el 2020, siempre que crezcamos al cinco por ciento, lo que no estamos haciendo.

Entretanto, Estonia, que a comienzos de la década tenía menos ingreso que nosotros y que Portugal, seguramente eligió presidentes como yo: creció al nueve por ciento por ocho años seguidos y nos pasó, como también a Portugal. Los estonios han privatizado casi todo, bajaron el impuesto a la renta a 20 por ciento para personas y empresas, y dejaron exentas las utilidades no distribuidas.

Voté y me volví trotando, almorcé tranquilo y dormí siesta. Cuando desperté, vi en la televisión que Zalaquett, a quien las encuestas daban de perdedor, iba ganando. Más tarde apareció el subsecretario Harboe dando resultados muy completos y lo hallé eficiente y serio. No parecía de la Concertación. ¡Qué distinto al fraude electoral de la izquierda el 73, cuando hicieron toda clase de trampas!

Resultó que la derecha recuperó 38 alcaldías, casi las mismas que perdió la sola DC (41). Y la Alianza sacó un millón y medio de votos más que la Concertación en esa elección. Es que la mayoría ya no quiere gobierno de centroizquierda, y tiene toda la razón. Si cuando los del régimen militar les entregamos el país "tiqui-taca", creciendo al ocho por ciento promedio al año, éramos el 14° en el mundo, y ahora somos el 98°. Y les dejamos un desempleo de poco más de cinco por ciento (enero de 1990). Por eso me abismé cuando Andrade dijo en "La Segunda" que lo habíamos dejado en más de 30 por ciento.

Bueno, claro, la Concertación sacó más concejales y aventajó a la Alianza por nueve puntos en esa elección. Vidal se agarró de eso "como gato a bofe", pero al revés del resto de la gente, no me cae mal Vidal, porque una vez dijo que prefería tener adversarios como yo a otros más culebreados. Yo esas cosas las agradezco. Lo mismo que cuando Carlos Peña me defendió de la Marcela Serrano, que le pidió al director del diario suprimir mi columna. Entonces, sólo rebato a Carlos ocasional e indirectamente. El hecho es que el 5-0 de Vidal (más alcaldes, más votos para alcaldes, más concejales, más votos para concejales y más gente gobernada por ediles de la Concertación) quedó en 3-2.

Lo otro que me impresionó fue ver a Teillier, el encargado militar comunista y hoy su jefe, en La Moneda al lado de la Presidenta. Foxley tuvo que hacer movimientos estratégicos para "ganarle la posición". La señora les tiró flores a los rojos en su discurso. Dicen que se va a aliar con ellos. Me parece excelente. Júpiter ciega a quienes quiere perder.

Sigo esperando al candidato presidencial de la derecha, pues no hay ninguno. Y Zalaquett demostró que se puede ganar, aunque uno parta abajo en las encuestas. Yo sigo aceptando ofrecimientos, aunque no estoy seguro de conseguir permiso en la casa.

Manotazos de los Kirchner
Hernán Felipe Errázuriz

Cristina y Néstor atraviesan por malos días.
Él, vetado para la secretaría de Unasur. Los uruguayos lo objetaron por el daño a su industria de la celulosa. Aquí causó el cierre de varias industrias, pero era nuestro candidato oficial. Buscaba el blindaje de la inmunidad diplomática del cargo ante eventuales enjuiciamientos. Desde Unasur apoyaría a Evo Morales y a Chávez -sólo ellos tienen claro adónde va esa organización.

Cristina, envuelta en un escándalo por un maletín con billetes enviados por Chávez, y los dos, progresivamente abandonados por el Vicepresidente y antiguos partidarios.

Lo que les resta es desalentador. Igual que Chávez, con las arcas fiscales sin recursos para el populismo que los sostiene.

En la desesperación, echan mano a los ahorros previsionales de más de nueve millones de trabajadores. Antes, Néstor dejó de pagar bonos de la República Argentina adquiridos por jubilados europeos, españoles e italianos. Ahora les tocó a los locales. Evo Morales también les dio un manotón a las AFP bolivianas. Es el socialismo del siglo XXI.

Hay derechos fundamentales y compromisos internacionales que protegen a los fondos previsionales, inembargables e intocables. Logramos la presidencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que se debería ocupar de estas transgresiones, y nada. A miles de trabajadores chilenos que trabajan en Argentina se les confiscarán sus ahorros previsionales. Para nuestras autoridades, es preferible el silencio. Sucede que son vecinos andinos, con simpatías oficiales.

Hace cinco años, Néstor Kirchner decretó el corte de gas a Chile. Su cónyuge lo extendió al extremo. Nuestros presidentes confiaron en contactos personales para normalizar el suministro. "Bienvenido, amigo Néstor" fue el vocativo -peccata minuta- del Presidente Lagos en un banquete ofrecido en La Moneda, iluminada por los últimos fluidos del gas trasandino. Generosa fue la Presidenta Bachelet, que apoyó a Cristina y la distinguió con su primera visita oficial al exterior. No lograron que se respetara el acuerdo internacional, y seguimos perjudicados por el encarecimiento energético que provocaron.

Desde la suscripción del Tratado de Paz y Amistad se había avanzado en las confianzas recíprocas. Con un simple decreto se retrocedió una década. Los chilenos, con el gas, fuimos entonces notificados de lo que significa depender de un Kirchner. Ahora, con la confiscación previsional, sabemos que no tienen límites. Así también lo entiende el resto del mundo, que ha declarado a la Argentina de alto riesgo por la gestión de los Kirchner. ¿Cuál será su próximo manotazo? ¿Nuevamente miraremos para el lado?

martes, 30 de octubre de 2007

Breves nacionales y nuestras lágrimas por Argentina.

Permanentemente hemos manifestado nuestras dudas sobre las capacidades del Ministro Ricardo Lagos Gueber, ahora, con sus declaraciones de ayer hasta nos hace poner entredicho la verdad de su compromiso democrático. Ayer, refiriéndose a las protestas de los deudores habitacionales, permanentemente engañados por el Gobierno, en las cercanías del domicilio de la Mandatario, dijo “que no corresponden con un clima civilizado”.

Creemos que el Ministrito, posiblemente por obtener rentas muy superiores a la de los atribulados chilenos, es que la desesperación del pueblo, aumentada por la soberbia, incapacidad, ineptitud y falta de interés demostrada por las autoridades, recurrirá a todas las formas de protesta a su alcance para obtener Justicia, y si se las siguen negando, pensamos que habrá un estallido social de proporciones.


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Fulvio Rossi y Marcelo Díaz, Diputados del Partido Socialista aseguraron que la tragedia ocurrida en el hogar de SENAME, es el resultado directo de haber puesto en funcionamiento la Ley de responsabilidad Penal Adolescente sin tener las condiciones mínimas de seguridad para los internos ni los custodios.

Los Parlamentarios oficialista exigen que el Ministro de Justicia, responsable directo de la cartera, responda, puesto que el personalmente aseguró que estaban dadas las condiciones básicas para la entrada en vigencia de la Ley.

Acá “tienen que haber responsabilidades políticas” dijo Rossi, a la vez que anunció que la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara citará a todos los responsables de que el sistema funcione bien. El Diputado insistió, que como en cualesquier país normal, ante una tragedia como esta alguien debe asumir las responsabilidades y decir que “se hace cargo”

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Un verdadero terremoto se ha producido en la Democracia Cristiana por el informe reservado, filtrado a la prensa, que demuestra la mala percepción que tiene la ciudadanía sobre la colectividad falangista y las escasas posibilidades que se le dan a la Senador Soledad Alvear de Martínez para enfrentar al candidato de Renovación Nacional, Sebastián Piñera.

La “encuesta” encargada por directivos de la campaña interna de Soledad Alvear, demuestra una negativa percepción de sus capacidades para solucionar los problemas de la ciudadanía, lo que implica dudas, que para nosotros son bastante razonables, sobre las capacidades de la postulante.

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5 Mapuches detenidos en la Cárcel de Angól mantienen una huelga de hambre que según informan sus parientes y voceros ha resentido seriamente la salud de los prisioneros.

Según Angélica Llancupil, vocero del grupo, la protesta "es para exigir la libertad de todos los presos políticos mapuches" detenidos en cárceles chilenas. Cabe destacar que todos los reos está, condenados por leyes anti-terroristas.

Los reclamos son surtidos, desde montajes para condenarlos a juicios sin la posibilidad de una debida defensa, pero, lo que si tienen claro es que para obtener sus objetivos tienen que presionar y movilizar a sus familiares y amigos.


Los chilenos debemos entender que los Gobiernos concertacionistas solo "escuchan" a aquellos que son capaces de presionar.


Lloramos por ti, Argentina........

Nosotros lloramos por ti Argentina. Dios los premió con un territorio lleno de riquezas, tanto escénicas como materiales, a tanto que durante el Gobierno de Perón se decía que no importaba lo que robaran, que en la noche crecía solo.

Su raza, formada por un crisol formado por los habitantes autóctonos, , hispanos y una fuerte inmigración, especialmente italiana, es productiva, inteligente, creativa y tremendamente innovadora.

Su gente, en especial la “porteña” no es humilde, pero en general son buenas personas, cariñosas con el extranjero y sumamente orgullosos de su país. Se podría decir que el pueblo tiene el germen del nacionalismo en el alma.

Pero, pareciera que Dios, desde los cielos, cuándo premia a algún país con muchas riquezas y gente buena, inmediatamente le pone la contrapartida, en el caso de nuestros vecinos sin duda una clase política egocéntrica, mediocre y corrupta.

En las elecciones de ayer, en que los resultados se vislumbraban como claros, volvió a triunfar esa clase política que poco aporta, claro que utilizando para mantenerse en el poder todos los recursos, lícitos e ilícitos, que se pueden proveer desde la Casa Rosada.

Esa mezcla de Peronismo fascistoide y populista, con un Chavismo socialista, y un personalismo de impresionante culto a la personalidad de Kirchner, llevan a su señora a la Presidencia, asegurando una nueva dinastía gobernante.

Las elecciones periódicas no son un signo de democracia si ellas no son informadas y se permite el engaño por la vía de la publicidad o de ofertas electorales que a nadie interesa cumplir.

América transita por una peligrosa cornisa, por la que en nombre de la democracia somos conducidos a regímenes totalitarios de los que después será muy difícil salir, pues los primeros pasos , ya ubicados en el poder, sin arreglar las leyes en beneficio propio.

Ya tenemos a un Chávez, que payasescamente tiraniza a Venezuela y trata de comprarse al resto del continente con el dinero del petróleo, acompañado de sus comparsas Morales, de Bolivia, Correa, de Ecuador, Ortega en Nicaragua, o Vásquez de Uruguay. Estos son los peligros explícitos, de los seguidores abiertos del Castro- Chavismo.

Pero, también tenemos peligro implícitos, aunque disimilados, con los Gobiernos de Lula en Brasil, de Bachelet en Chile, los Kirchner en Argentina y tantos otros, que con un disfraz democrático, son los mejores compañeros de ruta de los abiertamente rojos.

La mancha totalitaria avanza, de nosotros depende que nos aplaste como personas y destruya a nuestras naciones, con nuestra voluntad de lucha se juega la posibilidad de volver a derrotarlos, como lo hemos hecho antes.

Consideramos que el triunfo, aparentemente en primera vuelta, de Cristina Fernández en las elecciones presidenciales argentinas es un baldón para las expectativas libertarias del continente americano.

Acount