sábado, 8 de noviembre de 2008

¿La hora del activismo estatal?


¿La hora del activismo estatal?
Juan Andrés Fontaine

Es posible que la tormenta financiera mundial esté amainando, pero sus consecuencias sobre la economía real, sus empresas, consumidores y trabajadores recién comienzan a hacerse sentir. Se sabe que habrá recesión en Estados Unidos y Europa, y severa desaceleración en las economía emergentes, Chile incluido. Ante el derrumbe de los mercados, ¿debe el Estado asumir de locomotora de la actividad económica?

Aunque los vaivenes de los mercados sean ahora menos amenazantes, el escenario mundial que se nos viene será muy diferente. La gran moderación de los noventa, cuando el mundo cosechó la estabilidad y la prosperidad ganadas tras los esfuerzos de los ochenta, concluyó en la más inmoderada de las bonanzas. Aunque las innovaciones tecnológicas y la globalización —con China a la cabeza— sigan dinamizando la actividad económica mundial, es probable que ingresemos a una era de marcha pausada, inversiones cautelosas, aversión al riesgo. Que Chile deba vérselas con precios de exportación más bajos y crédito externo más caro.

Pero en Chile sabemos navegar bien a contraviento. Lo hemos hecho en el pasado: el despegue económico chileno se dio en la segunda mitad de los ochenta, en una situación externa mucho más desfavorable que las que ahora se prevé para el 2009 en cuanto a precio de exportaciones y financiamiento externo. ¿Dónde estuvo el secreto? En el realismo de los diagnósticos, en la confianza en la capacidad de la iniciativa privada y el libre mercado, y en la destreza del manejo macroeconómico.

La perspectiva de un enfriamiento de la actividad económica provoca justificados temores. Surgen con renovados bríos las voces que abogan por el retorno del activismo estatal. Recomiendan que el Estado impulse la economía, que las empresas públicas —como BancoEstado— desplieguen acciones contracíclicas, que la política fiscal se torne audazmente expansiva. Cuidado. Las situaciones de crisis exigen sin duda medidas de emergencia, pero Chile no atraviesa hoy por nada semejante. Lo que viene es una desaceleración económica que bien manejada no tiene por qué siquiera desembocar en una recesión. En cambio, si a propósito de ella la política económica da señales de alejarse del camino del realismo y del libre mercado, entonces sí podríamos ver un derrumbe de la inversión y del empleo.

Días atrás, el gobierno ha dado a conocer un paquete de medidas reactivadoras. Son positivos los anuncios en cuanto a la agilización de ciertas devoluciones tributarias. Pero, desde luego, es mucho más lo que se puede hacer en el campo tributario para favorecer a este sector. El Estado les cobra mensualmente los IVA y PPM provenientes de ventas cuya cancelación es frecuentemente muy posterior. Su situación de liquidez mejoraría significativamente si la frecuencia de los pagos de impuestos se hiciese más espaciada.

Es positiva la ampliación temporal anunciada en los subsidios a la adquisición de viviendas. El sector inmobiliario exhibe un alto inventario y ha visto caer sus ventas. Pero para que la construcción retome el dinamismo de antes hace falta más que un estímulo ocasional a la demanda. Se requiere ofrecerle una buena perspectiva de mediano plazo, y las medidas requeridas son de orden tributario, regulatorio y laboral.

El paquete incluye también —y es materia de ley— una capitalización extraordinaria de BancoEstado, que le permitiría expandir sus operaciones en alrededor de US$ 5.000 millones, equivalentes a cerca de 5% del total del crédito bancario nacional. El Congreso deberá estudiar detenidamente los méritos de esta iniciativa. Las empresas públicas deben ser manejadas con criterio comercial, como si fuesen privadas. No se conoce el plan de negocios que fundamenta esta inversión de recursos públicos, que se anuncia con propósitos de reactivación económica. No está de más recordar que en la génesis de la crisis inmobiliaria norteamericana estuvieron presentes dos agencias semiestatales de crédito hipotecario, de osadas prácticas crediticias, debidamente respaldadas por los gobiernos de entonces.

La política fiscal del 2009 quedará próximamente plasmada en la Ley de Presupuestos. Ella está construida en base a la regla del superávit estructural que, adecuadamente, evita recortar el gasto público si sus ingresos fallan temporalmente. Conforme a ella, el gasto debería crecer al ritmo del PIB potencial o de tendencia, estimado en 4,9% real. Pero en los últimos años el Presupuesto ha crecido muy por sobre ese límite. Al tercer trimestre del presente año, por ejemplo, está aumentando casi 10% real sobre igual período del año anterior, y eso que no se incluyen allí subsidios al Transantiago y a los combustibles por US$ 1.000 millones. Parte de la explicación está en que el Presupuesto se basa en una estimación del precio del cobre, que ha sido elevada sistemáticamente. Para el 2009, dicha estimación sube 45%, a un valor de casi US$ 2 por libra, que hoy parece algo aventurado. Y no se crea que el cambio es baladí: le permite incrementar al fisco su gasto en más de US$ 2.000 millones adicionales.

El proyecto de Presupuesto utiliza un escenario que la crisis internacional ha tornado obsoleto. Las autoridades dicen que no corresponde modificación alguna, porque lo que importa es la visión de largo plazo. Pero es precisamente esa visión —por ejemplo, del mercado del cobre— la que el tsunami financiero obliga a revisar. Así como no hacía sentido en el 2006 mantener inalterados los supuestos de la regla fiscal, porque el cobre experimentaba un alza permanente, hoy lo prudente es abstenerse de elevar nuevamente ese precio clave para la confección del Presupuesto. De lo contrario, si persiste el bajón del cobre, es probable que el Presupuesto del 2010 deba contemplar un severo ajuste.

Hay quienes abogan hoy por una política fiscal más contracíclica para suplir la eventual deficiencia de la demanda privada. Pero la política fiscal suele desempeñar esa función en forma demasiado lenta, plagada de ineficiencias y teñida de consideraciones políticas. En cambio, la regulación de la demanda, previniendo, por ejemplo, una desaceleración excesiva, es el modo como el Banco Central desempeña su función estabilizadora. Apenas ceda la tendencia de fondo en la inflación —que, de acuerdo al último IPC, sigue viva— podrá rebajar los intereses. No hay evidencia alguna de que la política monetaria hoy sea inefectiva en Chile para rebajar el costo del crédito y elevar el dólar. Así despegó Chile en 1985

viernes, 7 de noviembre de 2008

Comentarios de campanillas....

Ciber-güenzas
Gonzalo Sánchez Serrano (*)

En las últimas semanas hemos sido testigos de un nuevo tipo de cibercrimen: Las suplantaciones de identidad que se han realizado mediante la apertura de cuentas en Factbook, una red social que constituye un fenómeno cuyo significado sociológico-cultural todavía es difícil de visualizar en todos sus alcances.

En esta red, concebida para ser usada en base a la buena fe y las buenas prácticas, no tardaron en aparecer los aguafiestas, quienes abrieron cuentas haciéndose pasar por terceras personas con fines diversos tales como injuriar, calumniar o extorsionar. Afortunadamente el mismo contrato de apertura de cuenta de Facebook establece mecanismos para solicitar la eliminación de las cuentas y contenidos que constituyan una infracción.

Sin embargo, la pregunta más interesante, desde un punto de vista jurídico, consiste en determinar si es posible aplicar la normativa vigente a este tipo de infracciones. Desde el momento que se considera a la internet “un medio más”, es factible pensar que en los casos descritos más arriba se estaría en presencia del tipo penal descrito en el artículo 214 del Código Penal, que se refiere a la usurpación de nombre, correspondiendo entonces la presentación de las acciones judiciales que procedan.

El consejo inmediato, en caso de ser víctima de estos delitos, es solicitar una certificación notarial antes de que los contenidos sean eliminados. Esta medida simplifica y facilita enormemente cualquier investigación posterior. Asimismo, deben tomarse las acciones que permitan rastrear el número IP del computador desde el cual se cometió la infracción, para lo cual la Brigada chilena del Cibercrimen cuenta con expertos y metodologías de última generación.

El cibercrimen debe ser afrontado como un problema real. La ley se ha adaptado poco a poco a estos cambios tecnológicos a través de regulaciones legales específicas, como la Ley Nº 19.223 sobre delitos informáticos, la sanción de la pedofilia en internet, la aparición de brigadas especializadas como la del cibercrimen.

En nuestra sociedad de la información es necesario luchar más eficazmente contra el flagelo del cibercrimen, pues internet ha pasado a ser un bien de consumo básico de nuestra sociedad. Por ello, las señales para los ciber-güenzas deben ser claras y contundentes, ya que una internet segura es condición sine qua non para el desarrollo de nuestro país.

(*)Gonzalo Sánchez Serrano, Académico U. Adolfo Ibáñez

El salario emocional
María Paz Lagos(*)

Chile se enfrentará en los próximos años a una escasez de capital humano. Las bajas tasas de natalidad y el envejecimiento poblacional que atraviesan tanto a países desarrollados como al nuestro obligan a pensar en nuevas estrategias para la retención y captación de talentos en un mundo global.

Para eso es necesario tener claro que las personas no sólo se mueven por motivaciones extrínsecas (sueldo, bonos, incentivos económicos), sino también por motivaciones intrínsecas que tienen que ver con las posibilidades de desarrollo profesional, de movilidad en el lugar de trabajo, de ascenso, en definitiva, de poder sacarles partido a los talentos personales. Por último, están las motivaciones trascendentes, aquellas que tienen que ver con nuestro aporte a la sociedad, con el entregarse a otros, con el pasar tiempo en familia.

En una sociedad, donde lo único permanente es el cambio, el sueldo pasa a ser un commodity, donde el protagonismo lo empiezan a tomar las oportunidades de desarrollo junto con la calidad de vida y el tiempo libre que la empresa le permite al trabajador. A eso le podemos llamar salario emocional, un sueldo que no sólo piensa en el tener, sino también en el ser.

Si sumamos a eso que la permanencia de un empleado joven en una empresa son 1,6 año en promedio, la necesidad de invertir en la satisfacción de los trabajadores no es un tema menor. Cada vez que un talento se va, lo que hace esa empresa es subsidiar a la competencia.

En 1980 los intangibles (talentos y marcas) representaban el 20% del valor de la empresa, hoy es un 70% (Accenture, 2006). Es decir, que las personas son el principal activo de una compañía no sólo es un discurso, sino una realidad. Mientras hoy el capital físico y tecnológico es fácil de copiar, el valor agregado que entrega cada persona a la organización no lo es.

Junto con retener trabajadores calificados, en los próximos años también debemos pensar en cómo captar la atención en grupos que hoy están menos presentes en las organizaciones, como son los adultos mayores, las mujeres con hijos pequeños y los inmigrantes.

En tiempos de crisis económica, hablar de salario emocional puede sonar ilusorio, pero significa anticiparse a otra futura crisis: la de capital humano.

(*)María Paz Lagos, Directora Centro Familia-Trabajo y Políticas Públicas Universidad del Desarrollo

jueves, 6 de noviembre de 2008

3 colosos en comentarios espectaculares.

Preveo algunas lágrimas hoy
Hermógenes Pérez de Arce

Cuando escribo, todas las encuestas dicen que va a ganar Barack Hussein Obama, así es que me apresto para recibir con pesadumbre, en la noche, la noticia oficial. Increíble que los estadounidenses, cuyos principales enemigos recientes se llamaron Hussein y Osama, elijan Presidente a un Hussein Obama. Cabalístico.

Soy, como más de alguien sospechará, partidario de McCain, en quien lo que más admiro es la edad. Tiene la precisa para alcanzar la sabiduría. Me encantó su frase final de la campaña: "Soy más viejo que el polvo y tengo más cicatrices que Frankenstein, pero he aprendido algunas cosas en el camino". Por cierto, también celebro a Bush, contra la opinión de casi todos los que conozco. Le agradezco su fidelidad a principios que comparto y el haber ganado la guerra contra el terrorismo en Afganistán e Irak. Gracias a él, ambos son hoy países democráticos, y Osama vive oculto e inofensivo en un hoyo montañés.

Bush ha sido víctima de una campaña mundial de desprestigio izquierdista casi tan odiosa como la que sufrió Pinochet. A propósito de lo cual me llama la atención que Obama haya anunciado explícitamente que va a matar a Osama ("Time", 20.10.08), sin ningún de-bido proceso ni respeto a sus derechos humanos. Clinton había pro-curado matarlo de igual modo, y lamentaba no haberlo logrado. ¡Pero los demócratas norteamericanos (M. Albright) celebraban los juicios contra Pinochet por -alegaban- (lo que era falso) ordenar matar terroristas sin debido proceso! Es el mundo en que vivimos.

Obama va a ganar gracias al racismo de casi todos los negros y de una mayoría de hispanos, que votan por él por motivos raciales. Eso le da el margen de ventaja que tiene. Allá los blancos son menos racistas, si bien entre ellos gana McCain. Pues, ¿creen ustedes, acaso, que Colin Powell, ex secretario de Estado negro de Bush y hombre clave en la guerra contra Afganistán e Irak, apoyó a Obama por motivos ideológicos? ¡Por favor!

El rechazo mundial a Bush nace de que la izquierda lo ha demonizado. Ella sabe quiénes son sus reales enemigos. Y en medio de mi pesadumbre actual recuerdo con agrado cuando, hace cuatro años, todos pronosticaban el triunfo de Kerry. Una señora, muy de derecha, en una comida me dijo entonces que cómo podía yo ser partidario de Bush. Le habían lavado el cerebro, como a tanta gente de su sector. Además, estaba influida por las encuestas y los inefables y siempre "políticamente correctos" grandes diarios norteamericanos, que apoyaban a Kerry. ¡Qué agradable resultó, entonces, cuando ganó Bush, contra todos los pronósticos! Las cadenas periodísticas se tuvieron que tragar sus titulares anteriores a la elección. Pero ahora todo indica, por la amplitud del margen de las encuestas, que no deberán hacerlo otra vez. Lástima.

Y también recuerdo que, tras la elección de Bush, cuando vino la de nuevo Papa, la izquierda se lanzó con todo contra Ratzinger. Una querida amiga de derecha, también propensa al lavado cerebral mundial, me llamó por teléfono y me dijo, con tono de advertencia: "¡Supongo que no estarás con Ratzinger!". Le dije que, por supuesto, sí lo estaba. No lo podía creer. Por eso fue tan agradable cuando, contra todos los pronósticos "políticamente correctos", resultó elegido Ratzinger. Un jesuita de acá dijo entonces que "el Espíritu Santo no había estado ahí". "¡Ay, Jesús, qué Compañía!".

Bueno, supongo que debo aprestarme a derramar algunas lágrimas hoy. Y sobre todo cuando acá ni siquiera tenemos un candidato presidencial de derecha. Pero ése es otro tema, sin perjuicio de lo cual deberé soportar a todos los que hay, aplaudiendo el triunfo de Obama. Otro desagrado.

Un memorial, una ausencia
Gonzalo Rojas Sánchez
Este domingo 9, con o sin la asistencia de la Presidenta, se inaugurará el Memorial a Jaime Guzmán.

Importa sin duda que ella diga sí o no a las presiones de que ha sido objeto; su decisión importa, pero no mueve ni en un milímetro dos percepciones fundamentales: la que se tenga sobre la vida y muerte de Jaime Guzmán y la que produce la presidencia Bachelet.
Hoy, sólo vale detenerse en lo primero.

La ausencia repentina de Guzmán es la más célebre que la vida pública chilena haya experimentado en su Historia. La falta de su magisterio y de su gestión no tienen comparación con otras carencias anticipadas.

Cuando Portales murió asesinado, a los 44, Manuel Montt tenía apenas 28 años, pero muy pronto se hizo cargo del legado del fundador de la república y llenó el vacío con la más notable gestión presidencial del siglo.

Cuando Manuel Antonio Tocornal murió, a los 50 y en la plenitud de sus facultades, siendo el líder del conservantismo (entre tantas otras cosas), Manuel José Yrarrázaval tenía ya 31 años y estaba en condiciones de tomar el relevo, aunque le costara aún una década larga concretarlo.

Y así, otros casos análogos muestran que el vacío fue reparado, que la ausencia fue suplida e incluso, en algunos casos, superada.

Con Guzmán no ha sido posible.

Pero antes que mostrar las dramáticas consecuencias que eso ha tenido, vale resaltar una paradoja: nunca nadie antes, tampoco, se había empeñado tanto en formar a tanta gente, artesanalmente, persona a persona, como lo hizo Guzmán. Y a pesar de eso, no aparece nítida la sucesión, el heredero. ¿Aventurar una explicación? No, sólo apuntar a esta misteriosa paradoja que quizás algún día sea motivo de tesis doctoral.

Lo que sí resulta claro es que después de la muerte de Guzmán, cada vez que ha habido que marcar un punto con inteligencia y fortaleza complementarias, o ha faltado la primera (y en eso puede no haber culpabilidad) o se ha claudicado en la segunda (y ahí sí ha habido muchos responsables). Se ha fallado; muchas veces, se ha fallado.

Este domingo, cientos, miles, de sus admiradores contemplarán a Guzmán en piedra, de cerca. Bastaría con que unos dos o tres muy concretos (ellos saben que son los llamados a sucederlo, y con plena consecuencia) volvieran a mirarlo en alma, y aún más de cerca, para que se corrija en parte el vacío en el que aún estamos.

Persevera y triunfarás.
Alberto Medina Méndez
Corrientes, Argentina
Definitivamente la lucha aislada no sirve, al menos no alcanza. Ellos, los que están en el poder saben que estas espasmódicas reacciones populares se ponen de moda y luego caen por su propio peso. La gente se desanima pronto y todo queda en la nada, renovando nuevamente la desilusión. Ellos lo saben, solo deben tener algo de paciencia. La historia dice que 'ya se les va a pasar'.

Nadie parece recordar el 'que se vayan todos'. Tampoco el 'no se olviden de Cabezas' o cada una de las numerosas marchas pidiendo justicia para esclarecer cada aberrante crimen. Donde quedó aquella convocatoria para hacerle frente a la inseguridad que llenó una plaza con miles de ciudadanos que decían BASTA ?. Que sabemos hoy de la movilización provocada por la indignación que produjeron los hechos de Cromagnon o mas recientemente, por donde anda la causa del campo ?.

Los argentinos decimos querer cambiar la historia, pero para eso deberemos aprender antes, que esta es una lucha dispar. Eso no hace imposible ganarla. Pero si implica, la imprescindible necesidad de entender que para triunfar habrá que desarrollar una habilidad, una virtud, de la que, al menos hasta a hoy, hemos mostrado poco y nada. Las causas nobles siempre ganan, pero precisan de importantes esfuerzos y de una perseverancia que solo es propia de aquellos que entienden y están comprometidos con esa lucha.

Debemos dejar de ser tan REACTIVOS. Hasta ahora nos hemos comportado como simples espejos que refractamos la situación del momento. Ellos, establecen la agenda de discusión. Plantean el tema, el como y el cuando. La sociedad mientras tanto solo atina a vociferar críticas, quejarse hasta el cansancio y bailar la danza que propone el poder. Antes fue la preocupación por la inseguridad, luego lo del campo, hoy el tema previsional. Pero no venimos ganando batallas, solo hemos conseguido postergar cada problema importante para darle paso al nuevo asunto que propone la agenda oficial.

Es bastante probable que dentro de unos pocos meses estemos hablando de la crisis económica, de la institucional, o mucho peor aun, de alguna otra causa más frívola o irrelevante que la actual. Para ese entonces, las actuales luchas habrán quedado en el olvido, como tantas otras veces en el pasado.

Es en esa falta de perseverancia donde perdemos territorio, es allí donde nos aplastan, y ellos lo saben. Lo más grave es que lo saben, conocen nuestro comportamiento social y conocen también con bastante certeza que nos volverán a derrotar, como lo hacen casi siempre. Salvo que esta vez, lo hagamos de un modo diferente.

El mensaje no pretende ser negativo, ni pesimista. Muy por el contrario, lo afirmado pasa por recordar que si simplemente REACCIONAMOS no iremos demasiado lejos. Ganaremos pequeñas contiendas, pero solo harán que el adversario se repliegue para buscar una nueva y mas refinada estrategia para terminar torciéndonos el brazo.

Ellos, las minorías organizadas siguen triunfando. Nosotros, las mayorías desorganizadas seguimos acumulando derrotas. Tal vez sea tiempo de parar la pelota y organizarnos, para asumir determinados roles. Necesitamos gente que sea capaz de dar lucha desde su lugar, desde la política o el arte, desde la tribuna académica o las organizaciones sociales, desde el deporte o el periodismo. NO sirve que todos hagamos de todo. Es inconducente. Abundan pruebas sobre ello.

Precisamos bastante más que bronca para cambiar la historia. NO alcanza con encontrar un nuevo Mesías que reemplace al que nos viene desilusionando en el presente. Esas historias ya las conocemos, De hecho hoy convivimos con esos personajes que nos vinieron a rescatar de la corrupción y de la impunidad.

Argentina parpadea. Pasa de la resignación a la impotencia, para luego envalentonarse y confrontar con el poder por espacio de algunas semanas, llevando como bandera el circunstancial tema del momento

Es que la resignación es parte de la estrategia de los oficialismos de turno. Ellos saben que pueden hacernos sentir a los ciudadanos, esa sensación de que no vale la pena, que mas vale plegarse a la realidad y entregarse mansamente.

Trabajan a diario para que esa resignación se desarrolle y para que creamos que no esta a nuestro alcance cambiar el rumbo. MUCHOS trabajan para ello, para que tengamos esa sensación de que nada podemos hacer.

Al éxito se llega con buenas ideas, con creatividad, siguiendo a veces el menos convencional de los caminos. Pero ninguna buena idea, se logra, sin perseverancia, sin tenacidad, sin convicciones. Creer que las grandes batallas se ganan sin superar previamente escollos en el camino, es no haber tenido sueños.

La concreción de las ilusiones, solo se consigue después de haber saltado vallas, muchas por cierto, y de haber tropezado varias veces en el proceso. No existe tal cosa como el éxito sin inconvenientes.

Por eso, la lucha, el premio, el éxito, valen la pena en tanto uno está dispuesto a perseverar. Los intentos solitarios, la falta de determinación, la inconstancia, solo pueden conducirnos nuevamente al fracaso. Y con ello llega la frustración. Ya lo dice aquella famosa cita. El camino al infierno esta plagado de buenas intenciones.

Se trata pues de no quedarse en el discurso bonito y llevarlo a la acción. La retórica es un excelente recurso, pero resulta insuficiente sin una consecuente acción.

Los hombres que cambiaron la historia, los que dejaron algo positivo en esta vida terrenal, los que legaron a sus hijos alguna lección, son aquellos que tuvieron un sueño, pero apostaron por él con cada centímetro de su ser, arriesgando todo por ello.

Cuando miramos con admiración lo que han logrado otras sociedades, o nuestros antepasados en otros tiempos, debemos entender que no llegaron alli con un simple chasquido de dedos. Lo lograron con esfuerzo, tenacidad, y hasta alguna cuota de tozudez

Para los que dicen que no se puede cambiar la historia de nuestro pais, de nuestra provincia, de nuestra ciudad, de nuestro barrio, solo hay que recordarles que el éxito tiene un costo. El esfuerzo debe encontrar soporte en las convicciones, y estas requieren de tiempo, perseverancia, tenacidad para plasmarse. Si no estemos dispuestos a ello, tal vez sea tiempo de que aceptemos que no podemos cambiar la realidad. Pero a no quejarse. La batalla se gana solo con esfuerzo, lo otro es solo impotencia e ingenuidad.

Los poderosos están equivocados pero, hay que reconocerlo, han sido tenaces. A su evidente perversidad le han agregado una importante dosis de insistencia. Todos ellos llegaron luego de importantes historias de intentarlo hasta el cansancio.

Es tiempo de aceptarlo, los profesionales de la crítica solo muestran retórica, pero la historia no se cambia solo con eso.

Estamos en caída libre hace ya bastante tiempo. Cambiar esa fuerza inercial depende de nosotros, pero no será con voluntarismo que lo lograremos. Para salir de ese camino circular, hace falta mucho más que un ampuloso discurso e impulsivas reacciones sociales. Necesitamos objetivos claros y férreas convicciones. Será la única forma de hacer historia, recordando eso que tantas veces les decimos a quienes nos rodean: PERSEVERA Y TRIUNFARAS.


miércoles, 5 de noviembre de 2008

El “progresista” divorcio, en la vida real

Gonzalo Vial
A veces un solo caso, de sólo exponerlo, dice más que muchos argumentos y disquisiciones.

Pronto harán cuatro años de vigencia de la Ley de Divorcio, complementada con la posterior Ley de Tribunales de Familia. ¿Cuál ha sido la eficacia de ambas para solucionar el problema de las mujeres pobres, casadas, abandonadas, divorciadas, y a cargo de los hijos que tuvieron con los respectivos maridos frescolines?¿Cuánto deben pagar éstos por alimentos, cuánto efectivamente pagan, cómo asegura el pago el Estado que permitió y pronunció el divorcio, y los Tribunales de Familia establecidos ex profeso para proteger a los hijos comunes, y a las mujeres divorciadas que usualmente los sostienen?

Leámoslo en la Línea Directa de “El Mercurio”, el 29 de octubre. Consulta:

“Llevo ocho años separada y uno legalmente divorciada. La antigua justicia sentenció que mi ex marido debía depositarme $40 mil mensuales (Nota: menos que el valor de la canasta de extrema pobreza de 2006) por nuestra única hija que vive conmigo y que tiene 13 años. Todas las reclamaciones que hice fueron inútiles, y cuando cambió el sistema recurrí al Tribunal de Familia de mi ciudad, donde rebajaron el monto a $30 mil. HASTA AHORA EL PADRE JAMAS HA CANCELADO UN PESO. Yo pago el arriendo, servicios y mantengo a la niña. He estado viviendo de la caridad familiar y recibiendo el sueldo mínimo”.

“ACLARADO”, dice Línea Directa. Del Poder Judicial le “precisaron” que hubo un avenimiento entre los ex cónyuges para rebajar la pensión de la manera dicha. “Como su ex marido no pagó, ella solicitó la medida de arresto nocturno. Carabineros le informó al tribunal que fueron cuatro veces al domicilio indicado por la demandante PERO NUNCA LO ENCONTRARON. YA QUE EL JUZGADO NO PUEDE ACTUAR DE OFICIO, ella debe procurarles la dirección correcta para notificarlo, YA QUE ES UN TRAMITE A SOLICITUD DE PARTE. Entre tanto... SE CURSO LA ORDEN DE RETENCION DE PARTE DE LA RENTA DEL ACUSADO, PERO EL EMPLEADOR INDICADO POR LA AFECTADA NIEGA QUE ESTE TRABAJE CON EL. Por ello, TAMBIEN ELLA tiene que verificar el nombre correcto de la empresa donde él presta servicios y comunicárselo al tribunal. Sólo así, éste PODRA ENVIAR EL RESPECTIVO OFICIO. EN TODO CASO, EL QUERELLADO YA SABE QUE ESTA MOROSO Y AUN TIENE PLAZO PARA PRESENTAR SUS DESCARGOS”.

Ocho años sin pagar un peso... Afortunadamente, “ya sabe que está moroso” (!)...

“...pero aún tiene plazo para presentar sus descargos” (!!).

¿Estaré soñando?

¿Y qué me dicen ustedes de la rapidez y ejecutividad del Tribunal, y de sus denodados esfuerzos para que pague el frescolín?

¿Y de que todos los trámites y averiguaciones deba hacerlos la mujer, ADEMAS de criar, educar y cuidar a su hija?

¿Cuántas divorciadas pobres atraviesan hoy el mismo vía crucis?¿Cuántas lo atravesarán mañana, a medida que el número de divorcios crezca exponencialmente, como siempre sucede? ¿Dónde están las feministas, que tanto aplaudieron la disolución del vínculo, y los parlamentarios que lo aprobaron en las condiciones que vemos?

IN MEMORIAM

RICARDO CLARO

Fue un abogado tan formidable, y después un empresario tan exitoso, que sus hazañas en ambos campos ocultaron su personalidad interna y auténtica. Ahora sólo podemos conjeturarla (con obvio riesgo de equivocarnos), tomando por base los momentos fugaces en que dejaba entreverla, y sacar del cuadro resultante, quizás erróneo, alguna conclusión:

—Era un hombre solo, de escasa vida social que no fuera la que le exigían su profesión y negocios, refugiado en la privacidad del hogar, y rodeándolo el intenso y compartido cariño de su mujer y parientes más próximos. En ellos vació generosamente el afecto que hubieran recibido los hijos que la Providencia no le dio. Pero esta vida privada no salía al exterior, constituía el secreto celosamente guardado de su intimidad, y de la intimidad de quienes amó y que lo amaron.

—Era un aristócrata absoluto, de la vieja clase alta —tan llena de virtudes y defectos— que se extinguió a mediados del siglo pasado, cuando él era adolescente. Pero pertenecía al sector menos visible de esa antigua clase rectora... a aquél que vivía sin lujos, ni despliegue de influencia ni de riqueza, ni ansias de brillar ni de figurar, seguro dentro de un modo de existir quizás ya pasado de moda pero auténtico. Por lo mismo que había sido formado en este molde aristocrático/tradicional (ya roto para siempre), Ricardo Claro nunca fue ostentoso, ni snob, ni despreciativo, ni servil.

—Era un católico también a la antigua, fervoroso y sacramental (características hoy obsoletas, me dicen). Su fe se había alimentado en la honda amistad de discípulo que lo unió con Jaime Eyzaguirre, el hombre que le habló a una generación de jóvenes ricos —y a otros que no lo eran— de Dios, del Cristo que venía, de las sagradas escrituras, de la liturgia, del arte cristiano y de la santa pobreza. Parecerá absurdo vincular con la pobreza a un hombre tan acaudalado como Ricardo Claro. Pero, según he dicho, nada hubo en él del rico moderno, predecible estereotipo. Vivía a la altura de su fortuna, por cierto, pero el gasto que de verdad lo arrastraba era el de la belleza: las maravillosas obras de arte que poseía; el museo y parque de Santa Rita; la casa “lecorbusieresca” de Zapallar, con sus paisajes y jardines......

Partidario acérrimo de la libre empresa —y quizás también influido en esto por el catolicismo y Eyzaguirre— no creyó plenamente en el mercado mecánico y ciego que entusiasmó a los economistas y empresarios de los años ’70. Pensó con Popper que el libre mercado sólo daba sus mejores frutos si se asentaba en una sólida vivencia de la ética cristiana.

Por esto, es posible, el campo empresarial de Ricardo Claro no fue el dinero —no obstante sus conocimientos financieros—, sino las iniciativas que significaran bienes y servicios más concretos y tangibles en su utilidad social: transportes, naves, cristalerías, piezas metálicas...

También atribuyo a la herencia del catolicismo social y de Eyzaguirrre la preocupación de Ricardo Claro por las personas que trabajaban con él. Preocupación no sólo referida a remunerarlas justamente, sino a ayudarlas en los problemas personales que sufrieran. Y no sólo respecto de los ejecutivos superiores, sino también de los trabajadores más modestos: secretarias, juniors, ascensoristas, jardineros, sus colaboradoras del hogar.

Por último, me parece, viene del catolicismo social, el apoyo callado y generoso de Ricardo Claro a numerosas iniciativas e instituciones sin objeto de lucro, dirigidas a estimular, en los más diversos campos, los mejores intereses de la sociedad. La relación de esta política con la fe se notaba en el hecho de que —efectivamente— la mano derecha ignoraba lo que hacía la izquierda... ni le era posible saberlo a doble página en la Vida Social de los diarios.

—Fue un hombre de batalla... de fieros combates públicos y empresariales. No sé de los segundos, pero sí de los primeros. Era en ellos sin duda un enemigo terrible, a veces excesivo. Pero esta pasión se aplicaba a la defensa de los valores que condecían con su manera de ser... valores tradicionales de honradez, justicia, propiedad, moral, familia, etc.

Al juntar todos estos rasgos de Ricardo Claro, instantáneamente recuerdo a los grandes empresarios del siglo XIX y comienzos del XX, que gastaron fortunas e hicieron inconmensurables esfuerzos y sacrificios, para beneficio propio, sí, pero también común (y quizás éste mayor que aquél). Un Domingo Eyzaguirre, del Canal del Maipo; un Urmeneta —el “loco de Tamaya”—; un Patricio Larraín, del Canal de Mallarauco; un Manuel Ossa, del ferrocarril Arica/La Paz... Hombres de exageraciones, fuertes pasiones, voluntad de hierro, empuje indomable, creadores de riqueza colectiva... en el fondo, más que nada, patriotas y —paradójicamente— servidores públicos desde el ámbito privado. Nunca han sido muchos. Quizás no nos quedara sino el que acaba de morir, una persona de otro tiempo y también del actual.

martes, 4 de noviembre de 2008

Los “winners”

Los “winners”
José Ramón Valente

Los seres humanos no hemos encontrado todavía una forma segura de proteger nuestra riqueza, en el sentido de ser capaces de atesorarla garantizando que ésta no pierda valor en el tiempo. A raíz de la crisis financiera mundial y de la caída generalizada de los precios de las acciones y otros activos financieros, esta cuestión ha tomado particular relevancia en los últimos meses.

No es poca la gente que en los últimos meses ha visto esfumarse parte importante de sus ahorros. Desde los trabajadores afiliados a las AFP, hasta los dueños de las grandes fortunas de este país, han visto desaparecer entre un 30% y un 50% de sus patrimonios. Por supuesto, siempre están los “winners”. Aquellos que alardean que a ellos no les ha pasado lo que a los demás. En este caso, ellos aseguran que no han perdido nada o muy poco de la plata que tenían ahorrada.

Pero no se amargue. Probablemente su amigo winner (todos tenemos uno) ni siquiera sabe cuánto ha perdido. Por ejemplo, están aquellos que tienen su plata en los llamados fondos mutuos garantizados. Bueno, en la mayoría de ellos la garantía cubre sólo el capital nominal descontado de las comisiones, que son bastante suculentas. Es decir, con la inflación de casi diez por ciento que hemos tenido en el último año, y comisiones de administración que en su mayoría oscilan entre 4% y 6% al año, le aseguro que como mínimo la pérdida patrimonial de los aportantes de dichos fondos debe andar entre 13% y 15% en los últimos doce meses.

Están también los visionarios, que vieron venir la crisis y vendieron las acciones antes que cayeran. Pregúnteles a ellos si también le apuntaron a que el tipo de cambio subiría 40% en cinco meses. De lo contrario, su patrimonio se podrá haber salvado de la caída en la bolsa, pero medido en dólares igual vale 40% menos que cuando el tipo de cambio era de 430 pesos. Los winners conservadores o incrédulos, aquellos que pregonan que la única forma segura de inversión es el oro, están muy de moda en estos días a raíz de la quiebra de Lehman Brothers y la desconfianza que esta situación ha creado sobre todo el sistema financiero. Pero de más está decir que el oro no paga intereses y que a través de los años ha mostrado ser un refugio sólo parcial contra la inflación. Es cierto que en los últimos dos o tres años el oro ha sido una buena inversión, pero en los últimos diez, veinte o treinta años, mantener oro ha sido una forma segura de erosionar su riqueza. Incluso en medio de esta crisis financiera el precio del oro en los últimos tres meses ha descendido cerca de 30%. En una categoría similar a la anterior podríamos ubicar a los winners ecológicos, aquellos para los que la tierra es la única forma de inversión segura.

En Chile son también abundantes las personas que señalan enfáticamente que el único modo seguro de ahorrar es manteniendo dólares; si es en billetes, tanto mejor. A éstos los podríamos denominar los winners ochenteros. Los denomino así porque su estrategia de inversión está muy marcada por la devaluación de principios de los ochenta. En ese entonces por algunos años el tipo de cambio estuvo fijo en 39 pesos y las autoridades aseguraban que permanecería así para siempre. Al poco tiempo a raíz de la crisis de la deuda externa que sacudió a toda Latinoamérica, el tipo de cambio había subido por sobre los cien pesos. Quienes nunca creyeron en el tipo de cambio fijo y mantuvieron sus dólares durante el período de fijación cambiaria hicieron grandes ganancias y trasformaron la tenencia de dólares en una especie de religión. Y quienes creyeron en el tipo de cambio fijo hicieron grandes pérdidas y también adhirieron al mismo credo.

Pero el peor de todos los winners es el agnóstico. Este es el que no cree en ningún activo en particular, pero asegura que es capaz de comprar barato y vender caro toda clase de activos. Usted se dará cuenta de las inmensas fortunas que se podrían lograr en un plazo muy corto si alguien de verdad tuviera dicha habilidad. Así que si tiene un amigo que cree estar en esta categoría, pero no tiene yate, ni se moviliza en helicóptero, ni veranea en una villa en Toscaza, no le crea.

La verdad es que podríamos seguir por mucho rato con esta clasificación y hasta escribir un libro con ella. Pero para efectos de esta columna me gustaría terminar aquí tal como empecé. No se ha inventado una forma práctica de asegurar que nuestros ahorros estén libres de todo riesgo. La mejor prueba de ello es que en medio de una de las mayores crisis económicas de la historia de EE.UU., los bonos emitidos por el Tesoro de ese país han sido el refugio preferido de los inversionistas de todo el mundo. Mientras no descubramos una fórmula para inmunizar, o blindar como diría nuestro ministro de Hacienda, nuestro patrimonio, la vieja fórmula de no poner todos los huevos en una misma canasta sigue siendo para mí la forma más segura de ahorrar.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Chileno y chilena de selección

Peligro: la Concertación convergente
Gonzalo Rojas

Los seres humanos se dividen en dos: los que entienden qué son los comunistas y los que no comprenden su realidad. Un siglo largo llevamos en ésa.

Esas dos especies, a su vez, generan los tres tercios que han operado tanto en la política chilena como en muy variados escenarios occidentales: en primer lugar existen quienes, entendiendo bien a los comunistas, los apoyan; un segundo grupo está conformado por los que comprenden a cabalidad su esencia y, por eso mismo, los combaten; una tercera categoría la integran los que viven pensando que los comunistas están equivocados, pero, como son unas personas bien intencionadas, no hay que enfrentarlos, sino comprenderlos.

El comité central del Partido Comunista de Chile cuenta siempre con esa información básica como punto de partida de todos sus análisis. Y Claudina, esa mezcla contemporánea de contundente francesa revolucionaria y de musculosa combatiente bolchevique, apeló magistralmente a ese dato básico, cuando, desde Pedro Aguirre Cerda y para el mundo, pontificó sobre el modo en que debe conducirse la política chilena en los próximos 18 meses.

Fortalecer la izquierda, converger con la Concertación y derrotar a la derecha, ésas fueron las tres coordenadas que marcó la nueva alcaldesa. Ella acababa de practicarlo: los socialistas la habían apoyado, la DC se había resignado omitiéndose (pobrecitos comunistas, siempre solitos, fue su argumento) y la derecha, efectivamente, perdió esa elección.

De ahí a todo Chile, el esquema puede -debe- ampliarse, vociferaba Claudina, con un retablo de los más altos dirigentes de su partido, cerrando a sus espaldas los planos de las tomas televisivas, desproporcionadamente generosas en minutos, por cierto.

Quizás Lenin habría pedido más cautela, menos sobreexposición de intenciones, más discreción, menos anuncio de negociaciones. Pero, esa misma noche, la decisión mediática del PC quedaba refrendada con la presencia de Teillier en La Moneda. ¿Aparecía respaldando a un gobierno que no es el suyo? No, simplemente figuraba celebrando un triunfo que sí es suyo y abriendo, desde dentro, una puerta amplia y generosa para la participación comunista en el poder.

Y nadie, nadie, en el Gobierno preguntó por qué se había colado el caballero ése: invitado estaba entonces, a la nueva repartición del poder. La Presidenta, integrante coherente de aquel primer grupo que entiende bien a los comunistas y los apoya, refrendó esta percepción con sus palabras; y Viera-Gallo (que un viejo amor, no se olvida ni se deja) sugirió la posibilidad de un puesto en el gabinete para quienes gobernaron con Allende.

Ahí los conoció, ahí comenzó a admirarlos.

¿Estamos a las puertas de la Unidad Popular 2.0? No, lo que se viene es la Concertación convergente: una astuta conformación de fuerzas que, superando las dos listas autodenominadas progresista y democrática, encuentre una nueva palabra para hacerse inclusiva y exitosa. Hace rato que todos vienen pidiendo una reinvención del conglomerado gobernante. ¿Cuál mejor? ¿Cuál más eventualmente eficaz?

La opción se abrirá paso con sobresaltos, qué duda cabe.

Primero, tendrá que superar las pocas fuerzas resistentes que puedan aún permanecer dentro de la DC. Alvear no lo hizo, y ya no está. Frei medirá en votos su conveniencia, porque sabe sumar y restar. La tarea analítica les corresponde entonces a los dirigentes que asoman con un nuevo liderazgo. Pero ¿alguno de ellos levantó fuerte y claro su voz para evitar los pactos por omisión que generaron esta situación? ¿Orrego, Undurraga, Walker se opusieron a omitirse para favorecer a los comunistas? No, no lo hicieron. Ahora, enfrentados a un escenario electoral (presidencial y parlamentario) mucho más político que asistencial, mucho más sensible para los pocos votantes que aún los apoyan, les quedará la última opción en su lucha por definirse.

Pero no será la DC la única tironeada por la nueva estrategia de la convergencia. También el PPD sufrirá, y mucho, frente a este escenario. Los elementos más liberales (casi todos) de esa amalgama inconsistente de intenciones de cambio, que es el PPD, si algo de historia saben, no tendrían por qué mirar con simpatía el dogmatismo comunista. Pero, claro, el PPD también piensa que los PC son buenas personas, que ya se corregirán...

Los radicales, bueno, ellos ya pasaron por este proceso hace 40 años y, después de sus rupturas, se alinearon sin traumas con el comunismo.

Para los socialistas tampoco hay problema: Escalona sabe negociar, Escalona entiende a los comunistas, Escalona simplemente medirá distrito a distrito los apoyos, pragmático él, sin rollos. Con el PS de eje, la Concertación convergente tiene piso asegurado.

¿Un candidato presidencial en vez de tres? ¿Tres, dos o una lista parlamentaria? Todo eso es negociable, es parte del diseño táctico que se irá ajustando semana a semana, día a día, en los próximos meses.

Porque lo que está cuajando en muchas mentes concertacionistas, lo que se abre paso como una opción estratégica notable, es mucho más amplio y generoso que un carguito por aquí o una peguita por allá. Es la Concertación convergente. Y ese diseño es posible, porque hasta ahora siempre han sido más los que entienden a los comunistas y los apoyan, cuando se les suman los que no los entienden, pero fraternalmente los comprenden.

La Argentina de los Kirchner baja otro peldaño
Karin Ebensperger

El gobierno de los Kirchner lo hizo de nuevo. Cuando ya se pensaba que el matrimonio gobernante había agotado todos los anacronismos económicos posibles, como financiar su enorme gasto público con impuestos a las exportaciones, encubrir la alta inflación con cifras irreales, y mantener precios populistas de servicios públicos, ahora anuncia la guinda de la torta: la nacionalización del sistema de pensiones.

No hay nada que afecte más al Estado de Derecho que la falta de respeto a la propiedad privada. Los fondos de pensiones pertenecen a los aportantes, no al gobierno de turno. Estatizar los dineros que los trabajadores han ahorrado para tener una vejez digna es grave e irrespetuoso, más aún si se hace para compensar con esas jubilaciones el elevado gasto público del kirchnerismo.

La medida, además de agravar el descrédito de ese gobierno ante las instituciones internacionales, contribuye a crear desconfianza en nuestra región en medio de una grave crisis financiera.

Con el anuncio, la Bolsa de Buenos Aires cayó estrepitosamente. La lectura de los mercados es que la nacionalización es una forma de sencillamente apropiarse de los activos de las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP). Nadie cree la explicación oficial de evitar que los fondos se descapitalicen. La sospecha es que el gobierno no tiene dinero para pagar los vencimientos de la deuda y sus compromisos internacionales, y que los fondos de los 10 millones de afiliados podrían destinarse a ese propósito.

El gobierno argentino no tiene la seriedad ni la confianza de la gente para poder argumentar que cuidará bien esos fondos. Y no es culpa de los jubilados que los Kirchner no hayan ahorrado durante las vacas gordas, para compensar ahora la bajada de precios de las exportaciones. Los Kirchner no sólo no ahorraron: les impusieron nuevas "retenciones" a las exportaciones para cubrir con ese dinero sus ineficiencias estatales. Ahora pretenden usar los 30.000 millones de dólares de los jubilados sin consultar a los propios afectados, ni al Parlamento, ni a nadie. Simplemente arriesgan las reservas de quienes ya no tendrán oportunidad de rehacer sus vidas y de ahorrar en otra forma.

Los Kirchner, fieles a su estilo, sólo están cambiando el origen de los recursos a que echan mano: de las "retenciones" -ya no tan cuantiosas por los menores precios de exportación- se pasan a las jubilaciones. Y así como la reciente prosperidad del mundo benefició a marido y mujer y les permitió un nuevo gobierno populista con precios artificiales, ahora van a culpar a la crisis mundial por sus desaciertos económicos y sus gastos irresponsables.






sábado, 1 de noviembre de 2008

LOS SABADOS DE MONTES

LOS SABADOS DE MONTES
Invitamos a nuestros (as) amigos y amigas a analizar los aspectos más importantes de las noticias con nuestro Director, Mario Montes, que en un video expone nuestros puntos de vista sobre problemas de actualidad.

Esta semana, la primera, estará centrada en las elecciones presidenciales, explicando porque no nos gusta Obama, y planteando a los chilenos la necesidad de comenzar a trabajar de inmediato para provocar la necesaria alternancia en el poder.

Este video se encuentra disponible en
http://radioreaccionchilena.blogspot.com/
y en http://es.youtube.com/watch?v=lzpJ7iX2J3o

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