jueves, 30 de abril de 2009

Dos comentario espectaculares


Historia de un frustrado magnicida

Mario H. Concha Vergara


El 17 de abril 2009, la prensa boliviana encabezaba sus tapas con la desarticulación de un grupo de terroristas que pensaban hacer un magnicidio en Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más rica y moderna del país altiplánico

En (Periodismo.com ) se leía, el 17 de abril, que “Los “terroristas” que planeaban asesinar al mandatario (Evo Morales) estarían vinculados con el atentado contra el cardenal Terrazas. La oposición calificó a la denuncia como un “burdo montaje” armado por el Gobierno”.

Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció el jueves 16 de abril que había sido desarticulado un atentado en su contra luego de un confuso episodio que incluyó operativos policiales, allanamientos y terroristas muertos y detenidos. Todo esto ocurrió un día después del ataque con dinamita contra la casa del cardenal Julio Terrazas, principal autoridad católica en el país del altiplano.

Desde Venezuela, donde asistía a la cumbre del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), Morales señaló que “estaban planificando acribillarnos”, en alusión a él, al vicepresidente y al ministro de la Presidencia. En tanto, el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, líder de la oposición a Morales, denunció un “burdo montaje” armado por el Gobierno.

La prensa boliviana informaba que en la madrugada del jueves, las fuerzas de élite bolivianas habían dado muerte a tres presuntos delincuentes y habían detenido a otros dos; los cinco estaban relacionados con el atentado contra el cardenal Terrazas. No obstante, luego de una serie de allanamientos, se encontró un arsenal de armas de grueso calibre y explosivos en el pabellón que alquila la Cooperativa de Telecomunicaciones Cotas ubicado en la Feria Exposición de Santa Cruz.

En realidad los hechos son que en  la madrugada del 16 de abril, las fuerzas de élite bolivianas, junto a miembros del ejercito venezolano y del G2 cubano,  dieron muerte a tres `personas en un hotel céntrico de Santa Cruz. Los abatidos fueron el rumano Mayarosi Ariad, el irlandés Duayer Michel Martin y el boliviano-croata-judío, Jorge Hurtado Flores y hubo dos detenidos quienes serían un húngaro y un boliviano. (Clarin.com).

La reacción de los países que perdieron a sus súbditos en la refriega policial, no se hizo esperar. Éstos, sin esperar un informe detallado de la situación, ni saber realmente los pormenores del enfrentamiento, manifestaron sus dudas al gobierno de La Paz. Irlanda, Croacia y Hungría habrían manifestado  que los “asesinados” eran solamente deportistas que se dedicaba a los juegos de guerra.

Este periodista pudo averiguar, con sus contactos en Europa y Argentina, que al menos uno de los muertos si era un espía profesional, y éste, había trabajado para las policías secretas de varios países europeos.

Según nuestro informante, él sabía que su ex amigo moriría de esa forma o en Venezuela o en Bolivia. Jorge Hurtado Flores, a los 16  y 17 años de edad fue traductor del terrorista Carlos Ilich Ramírez, actualmente condenado a pena perpetua en Francia, hermano del Ministro de Petróleo de Venezuela Rafael Ramírez, el hombre más poderoso en ese país después de Hugo Chávez. También, trabajó como informante y traductor de la policía de Hungría comunista. Fue uno de los últimos secretarios de la Juventud Comunista húngara, y con el cambio de régimen, dice mi informante, se dio totalmente vuelta la chaqueta y se acercó al Opus Dei en España, para quienes trabajó como periodista. Después se fue de corresponsal a la guerra de los Balcanes para un diario español ligado a la derecha de ese país. En Croacia se incorporó al Ejército y allí  llegó a ser el comandante de la Legión Extranjera (la mayoría de juventudes neonazis en Europa), terminada la guerra, finalizó como coronel del Ejercito Croata (donde había terminado como oficial de Guardia Frontera; antes de eso, dice nuestro informante, quien además era muy allegado a su familia, “hubo un gran escándalo en la familia del cual yo fui partícipe cuando con su hermana encontramos un papel en uno de sus libros en donde enumeraba como a los 18 años de edad se había acostado con más de diez hombres diferentes; obviamente, allí descubrimos también que era homosexual.

Mi informante, sobre la vida de este terrorista dice: “Yo era, prácticamente, de esta familia judía-croata-boliviana y comunista aquí (en Budapest);  allá en Bolivia, fueron vecinos del dictador H. Banzer y el papá fundó la Escuela de Arquitectura de Santa Cruz, participó con las armas en la mano en la Revolución de Paz Estensoro, emigró a Chile en tiempos de la UP arrancando de una dictadura en Bolivia, los recibió en Arica el senador comunista Volodia Teltelboim. A sus abuelos Rosenstein Obermayer, los mataron en Polonia en la II Guerra Mundial. Ayudó, también, a sobrevivientes de la guerrilla del Che a llegar a Chile”.

“Eduardo, vivió también en Israel, en un Kibutz, admiraba en su juventud a Stalin, su pieza estaba llena de fotos, estatuas de Stalin y el fundador de la Checa. En la entrada de su habitación decía: prohibido entrar a Trostkistas, Maoístas, etc… (Es decir, a todos los que él consideraba anticomunistas o traidores)”.

“En su edificio en la calle Ajtosi Dürer Nº.5 de Budapest vivían personalidades como, por ejemplo, el famoso pianista Mihály Becher, judío, profesor de la Academia de Música y el general ruso del cuerpo de ejercito de toda esta región. Nos visitábamos”…

“Esto último lo cuento para comprobarte que sobre “el muertito” sé mucho, o demasiado. Estoy seguro, segurísimo, que con justa razón se lo echaron”.

Bien, como se comprenderá, solamente con este retrato sobre quien fue uno de los terroristas abatidos, entregado por un hombre que fue su amigo y compañero de partido en su exilio en Budapest (y quien aún vive allí), podríamos concluir que el plan de efectuar un magnicidio en contra del Presidente de Bolivia Evo Morales no fue un montaje llevado a cabo por el gobierno de Bolivia. Sería interesante tener el perfil político y psicológico de los otros integrantes del grupo, tanto de los abatidos por las fuerzas policiales como de los que cayeron prisioneros, para establecer bajo las órdenes de quienes trabajaban. Es seguro que esta vez Evo Morales, ni su líder Hugo Chávez o Fidel Castro le podrán echar la culpa a la CIA norteamericana, o al gobierno de Barak Obama, toda vez que los implicados, de una u otra manera son europeos o, al menos, fueron, como el terrorista croata-boliviano-judío, de nuestra crónica, entrenados en Europa.

Referencias :

Periodismo.com tomado de Internet el 24 de abril 2009

Clarin.com tomado de Internet el 24 de abril 2009

La Nación; Año XCIII-Nº 30599, p/15, 22 de abril 2009

El ocaso de una dictadura

Marcelo Ostria Trigo

No se trata de debatir si la historia se repite. Ya lo hicieron, en el siglo XX, el alemán Oswald Spengler y el inglés Arnold J. Toynbee,  y ahora siguen en ello los historiadores actuales.

Sin embargo, es posible percibir que hay ejemplos en Latinoamérica que muestran tendencias históricas varias veces reiteradas. Una de ellas es que la desaparición de un dictador acarrea el fin de una dictadura, o la inevitable transformación de un régimen despótico en gobiernos menos represivos que ofrecen mayor libertad. Generalmente sobreviene un intento democrático.

Rosas, Melgarejo, Batista, Trujillo, Pérez Jiménez, Somoza, Duvalier, y una larga lista de tiranos, no dejaron imperios de despotismo; los andamiajes de sus regímenes se esfumaron con su caída. Pero es cierto, algunos de los sucesores de estos dictadores  simplemente cambiaron de rumbo, pero no de métodos brutales. Pero también cayeron.

En América Latina, las cosas han tomado un distinto rumbo. Hasta hace poco, los golpes de estado, la mayoría feroces y cruentos, entronizaron a tiranos. Ahora, la autocracia nace de elecciones. Así, surgidos de la voluntad mayoritaria ciudadana, los populistas encaramados en el poder, ofrecen cambios que, en esencia, crean nuevas condiciones para la dictadura.

Todo esto viene a cuento, por la declaración ante la comisión de relaciones del senado norteamericano de la secretaria de Estado del gobierno del presidente Barack Obama: “… Hillary Clinton afirmó este miércoles (22.04.2009) que el régimen cubano “está finalizando” y destacó las diferencias existentes entre el presidente Raúl Castro y Fidel, su hermano y ex líder en la isla de gobierno comunista. “Creo que es un régimen que está finalizando”, agregó Clinton. “Un día terminará y debemos prepararnos”.

En efecto, pese a los delirantes apoyos de sus aliados Hugo Chávez, Evo Morales, Andrés Ortega y el escurridizo Rafael Correa, el comunismo cubano languidece, ahogado por una cruda e inocultable realidad: su fracaso. No brindó libertad y mejores condiciones de vida. Las carencias básicas y la represión son  las constantes en la vida  en la “Perla de las Antillas; sin derechos democráticos para sus ciudadanos. El castrismo, en su ocaso, se enfrentará a la realidad: no hay dictaduras eternas ni milenarias, como fantaseaba el Führer con su Tercer Reich. Así, se esfuma el sueño de consolidación de su frágil legado del anciano dictador jubilado, Fidel Castro, que atrincherado en una columna en el diario oficial cubano, se resiste a reconocer el fin ineluctable de la pesadilla del pueblo de José Martí, y sigue con el afán de promover enfrentamientos y la represión interna  y crear entuertos internacionales.

Ciertamente, la dictadura castrista, por su duración, es una  excepción  en América Latina. Pero su fin tendrá consecuencias, como la que se produjo con los cambios en Europa oriental, luego de la caída del muro de  Berlín, que marcó el comienzo del fin de la Unión Soviética y la dispersión y la disolución del Pacto de Varsovia, adversario de la Organización del Atlántico Norte (OTAN).

Terminado el castrismo, se aplicará el viejo refrán: “Cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar”. Terminarán también  los émulos y los imitadores “marxistas – leninistas, socialistas y comunistas”. Habrá un nuevo ciclo, y el “corsi e ricorsi” que esperamos que transcurra cada vez con mayor libertad, más humano y menos cruel.


Estas dos columnas fueron tomadas de http://www.lahistoriaparalela.com.ar y las reproducimos por considerarlas de gran utilidad para entender lo que sucede en nuestro continente.

miércoles, 29 de abril de 2009

Cómo perder una elección.



Cómo perder una elección, por Gonzalo Vial.

La Derecha o Centro/Derecha hoy se llama Alianza. El nombre antiguo no le gusta mucho, pero son la misma cosa. Su avance político desde el siglo pasado ha sido enorme. Nunca excedió entonces el tercio de los votantes: hoy se acerca a la mitad. Y su adversaria, la Concertación (Izquierda + Democracia Cristiana), ha bajado sus votos correlativamente: de dos tercios a la mitad.

De otra parte, hasta los años ’50 la Derecha era manejada por la vieja aristocracia: hoy no es así, pues ésta murió aquella misma década, al abandonar su endogamia y su voluntad de poder.

Pero en la renovada casa de la Derecha —la Alianza— penan los vicios políticos que otrora la perjudicaron, a saber:

Un bipartidismo —ayer, conservadores y liberales; actualmente, UDI y RN—
de rivalidad tan marcada como inexplicable, pues carecían y carecen de diferencia apreciable en sus ideas.

Las pasiones personalistas y los odios y amores consecuentes, tan intensos como fugaces.

Los últimos días hemos asistido a episodios de distinto tipo y volumen, que marcan la persistencia de estos vicios.

Los dos partidos tienen un común candidato presidencial, pero:

A) Dentro de la UDI —y desde su exterior, por parte de simpatizantes— algunos sostienen y difunden que ni el candidato ni el partido al cual pertenece, RN, compartirían el «ideario» de la UDI.

Mas a la verdad, reitero, las diferencias son mínimas.

Incluso no son muy grandes entre la Alianza como conjunto, y el enemigo común, el concertacionismo. UDI y RN han llegado con éste a acuerdos doctrinarios que la Derecha de ayer no hubiera soñado. Por ejemplo, en maltratar la libertad de enseñanza. Y en aprobar la Ley de Divorcio; ninguna de las colectividades aliancistas tuvo postura oficial a este último respecto.

Luego, para ambas, era un tema de menor importancia, y sus parlamentarios podían votarlo como se les diera la gana. Y lo hicieron. Un senador de RN, destrabando el empate suscitado, permitió que se aprobara y rija hoy la iniquidad histórica del divorcio por repudio... la disolución del vínculo COMO DERECHO LEGAL concedido a quien ha abandonado cónyuge e hijos, con el solo requisito de cumplirse tres años de esta desvergüenza. Y otro senador, también renovacionista, votó favorablemente el divorcio, creyendo la seguridad previa que le dio la Concertación en orden a que habría una eficaz Ley de Familia... compromiso cuyo cumplimiento todos podemos presenciar.

A la verdad, ni la Alianza ni la Concertación tienen una doctrina definida, circunstancia común en conglomerados tan numerosos. Sus diferencias son sólo de estilos y matices.

Si al interior de la primera y de sus socios, ni la libertad de enseñanza ni el divorcio causaron en su momento el menor oleaje —lo que es un hecho, bueno o malo—, ¿por qué pretender que exista una «doctrina» de la UDI que se haga fuego con la del candidato aliancista?

He leído también que éste no calzaría con el carácter «popular» de la UDI, pero debe ser una broma.

B) Mas la disputa «doctrinaria» no es sino la hoja de parra de la auténtica (según lo que aparece) diferencia UDI/RN: la eventualidad de que la segunda, aprovechando la circunstancia de ser militante suyo el candidato presidencial de ambas, fagocite a la primera, quitándole votos y parlamentarios.

Por eso, habiendo acordado los dos partidos —ya tiempo atrás— hacerse «competencia abierta» en cada circunscripción, de todos modos aquélla provoca urticaria en la UDI si su parlamentario ya instalado, o el reemplazante que la colectividad le propone, y cuyo historial político —además— prestigia a ésta, es susceptible de derrota por el candidato paralelo de RN. Se quiere, en tal caso, que el franco competidor no sea un don nadie, aporte votos... pero sin chance de desplazar al compañero de lista.

El descrito fue el conflicto de Providencia, detonador de la guerra estallada entre UDI y RN,

C)Ahora bien, esta diferencia no sería nada de extraordinaria, y podría zanjarse en conversaciones y acuerdos discretos. Pero los socios de la Alianza la han materializado en público, a toda orquesta, con una completa falta de cortesía interpartidaria, y exhibición de rencores presentes y pretéritos, amenazando —aunque se diga que no... que cómo se le ocurre— a la combinación misma y la chance de su candidato, que YA NO PUEDE ser sino el que es... Aun más, intentan involucrarlo en la disputa, para aumentar el perjuicio.

¡Y todo por una, una sola diputación!

Son los personalismos, pasionalismos, exhibicionismos, orgullos y resquemores luciferinos de la antigua Derecha, que en el pasado tanto daño le hicieron. Pero, esta vez, sin que intervengan (salvo excepciones) los antiguos aristócratas, que se sentían dueños del país —con lo cual justificaban cualquier exceso o desplante—, sino sus más modestos sucesores de clase media...

Veamos, para constancia, la sucesión de exabruptos públicos:

C.1.Se retira del Comando Estratégico de la candidatura presidencial de la Alianza el senador de mayor imagen pública y arrastre de la UDI. El comando y el candidato se enteran por los diarios... no ha habido anuncio ni discusión previa.

C.2.El senador referido dice que se va a “jugar” por que el consejo general de la UDI “aclame” a Piñera “en votación unánime”. Pero confirma que le bastaría decir “una palabra” para que no fuera así.

C.3.Agrega un largo y en el fondo tan amargo como inútil recuerdo ¡de 2005!: “La comisión política de RN, con el voto de Piñera, aprobó en forma unánime que el candidato único del sector era Joaquín Lavín. ¿Y con qué nos encontramos dos meses después? Que el consejo de RN no proclamó a Lavín, sino AL SEÑOR Sebastián Piñera” (El Mercurio, 19 de abril).

El propio candidato presidencial UDI del 2005 repetía simultáneamente el mismo recuerdo, aunque negando que su partido pudiera ahora hacerle igual jugada a RN. ¿A qué fin, entonces, evocarla en tan vidriosas circunstancias? Da miedo, porque esto de lamerse por años, secretamente, rencores «apuntados en la cacha de la huasca», ha sido también rasgo característico de las querellas intestinas de la Derecha.

C.4.La UDI ofrece, para llenar el hueco del senador que ha renunciado al Comando Estratégico, el nombre de otro senador suyo, de parecido prestigio, ex presidente del partido... Pero a las pocas horas el parlamentario así propuesto rechaza el cargo; debe —dice— concentrarse en su propia reelección. El Comando Estratégico queda completamente disminuido. ¿Por qué se publicitó el ofrecimiento antes de aceptado?
Afortunadamente para la Alianza, la «guerra de Providencia» terminó de golpe porque el candidato de RN a esa diputación tuvo la generosidad de “hacerse un lado” motu proprio, quitándole el piso a la magnificada rencilla de los dos partidos. Pero el ingrato ejemplo sigue siendo valioso.

Si la Alianza quiere elegir Presidente este año, debe acordarse de por qué no lo pudo hacer en años pasados. Acordarse, v.gr., de 1946. Nunca liberales y conservadores estuvieron tan cerca de volver a La Moneda como ese año:

Disponían de tres precandidatos de lujo: Eduardo Cruz Coke, conservador, médico y científico de fama internacional; autor de leyes sociales aplaudidas unánimemente (medicina preventiva; protección de la madre y el niño), de oratoria arrebatadora y carisma juvenil y popular. Fernando Alessandri, liberal, reputado profesor de derecho, de carácter ecuánime y sereno. Jaime Larraín, agrario, socialcristiano de derecha, discípulo del padre Vives, agricultor socialmente progresista y líder de su gremio.

Las promesas del Frente Popular, en 1938, y de las dos presidencias radicales que siguieron, no se habían cumplido. La centroizquierda de la época estaba tan desprestigiada como (quizás) el concertacionismo actual.

Un sector radical, que encabezaba el Vicepresidente de la República Alfredo Duhalde, terminaría plegándose a la Derecha.

Hubo una convención para elegir el candidato derechista. Debiera haber sido triunfal... pero terminó dando un lamentable espectáculo de odios ciegos, intransigencias absolutas y división insuperable. En definitiva, fueron a las urnas dos candidatos de derecha: el conservador Cruz Coke y el liberal Alessandri. La campaña fue un torrente de imputaciones recíprocas, convencidos ambos bandos de que competían por La Moneda.

ENTRE SI... cuando resultaba obvio que estaban regalando la Presidencia al postulante radical/comunista, Gabriel González Videla. Este, efectivamente, alcanzó la mayoría relativa de votos populares, y luego la absoluta en el Congreso Pleno. Su gabinete luciría tres ministros comunistas... los primeros de nuestra historia.

Sumados los sufragios de Cruz Coke y Alessandri, excedían los de González Videla.

Apenas dos años después, los mismos jefes conservadores que habían sido intransigentes para no aceptar sino la candidatura Cruz Coke, se volvían contra éste, en los términos más vituperativos y descalificantes, por haberse negado, como senador, a votar la Ley de Defensa de la Democracia, que ilegalizó a los comunistas. Santo insustituible y nombre intransable el ’46, Cruz Coke pasó a ser demonio maldito el ’48. Así de apasionada, irracional y autodestructiva puede ser la Derecha en los momentos decisivos de la política: una lección de ayer que vale hoy.

Nota de la Redacción:
Don Gonzalo Vial toca puntos sensibles sobre todo en lo referente a la voluntad de ganar, requisito indispensable para el triunfo, y en lo autodestructiva que puede ser la derecha en los momentos de definiciones.

Hoy, hay una diferencia, Sebastián Piñera si tiene las ganas de hacerce con la victoria, lo que puede resultar cambiando una historia de derrotas auto inferidas y de divisiones personalistas graves que demuestran el síndrome de no querer ganar.

martes, 28 de abril de 2009

Tres comentarios de actualidad.


Saber quiénes somos, 

por Margarita María Errázuriz

En nuestro país los comportamientos sociales son tan contradictorios, que no permiten hacer generalizaciones sobre ellos y, menos, juicios tajantes. El proceder de los chilenos se mueve entre dos extremos: la pasividad y la agresividad. Frente a ellos, la gran pregunta es cómo somos realmente; cuán pasivos o capaces somos de hacer valer nuestros derechos y, también, cómo se entienden esas formas tan dispares de expresarse. La respuesta a esta pregunta no es fácil.


Es de suponer que reacciones tan opuestas expresen procesos sociales valiosos de comprender. Por desgracia, las explicaciones que se dan a éstos usan muletillas y frases convencionales, tales como “el país cambió” o “las personas pueden patalear”. Son juicios hechos a la rápida, que no convencen. Difícil aceptarlos, por sencillos y rotundos. Para quedar satisfechos, necesitaríamos que se nos dijera con precisión en qué consiste el cambio o por qué se patalea.


Una reflexión de esta naturaleza no es banal. Los países son aquello que su gente es y requieren de su fuerza para sobrevivir en un mundo globalizado; necesitan perfilarse, considerando las diferencias que tienen sentido para una cultura que prioriza las dimensiones sociales y el carácter humano de las personas. El país que no lo consigue pierde valor. Por ello, nuestra mirada debiera profundizar en quiénes somos.


Nuestra cara pasiva aparece en las descripciones que se hacen de nosotros. Cuando se nos caracteriza, se habla calurosamente de nuestra naturaleza y geografía, de la estabilidad de nuestras instituciones e incluso de su gobernabilidad, pero sobre su población no se dice nada. O, más bien, debo decir que he escuchado frases para el bronce. “Chile es un país sin gente; es un territorio vacío”. Si nos miramos a través de esos ojos, no somos nadie, no contamos. Se nos ve como gente silenciosa, que guarda celosamente sus historias plagadas de secretos, que no tiene personalidad y que acepta lo que le toca vivir sin protestar. Esta descripción se confirma si se observa la tolerancia y la tranquilidad con que los santiaguinos aceptan las penurias que les impone día a día la movilización. Esta imagen de los chilenos no suma cuando hay que hablar bien del país; más bien resta, si se quiere sobresalir en el mundo global.


La cara agresiva se puede ejemplificar con episodios recientes, los que han tenido rasgos muy propios. Me refiero a los casos Piñera, Frei y FASA. Lo distinto en estas ocasiones es que nos encontramos con que quienes alzaron su voz fueron personas claramente identificables, comunes y corrientes y, por añadidura, mujeres. Estamos acostumbrados a situaciones muy diferentes: a manifestaciones violentas de personas que se esconden en la multitud para luego aparecer encapuchadas; a que quienes hablan fuerte sean hombres o quienes tienen algún tipo de poder que les permite sentirse seguros.


Es difícil saber si el reclamo a FASA va a terminar en conformismo y en un “aquí no ha pasado nada”, como sucedió con el Transantiago. Pero mejor sería saber si el conformismo ayuda a una sociedad pobre, como creemos que es la nuestra, o la hace perder toda su fuerza; si alternar pasividad con agresividad es parte de la sabiduría nacional o es un punto de inflexión en un proceso que todavía no sabemos con claridad hacia dónde va.


Tenemos que ir mucho más lejos en nuestras reflexiones, ser más abiertos para entender a nuestra sociedad y no generar imágenes que la desfiguran. No es fácil decir si podemos hablar de cambio, pero para avanzar como país sería bueno prestarle la debida atención. Debiéramos evitar las caricaturas. Ellas impiden que el progreso se sustente en una visión de conjunto, con la riqueza de su diversidad expresada en un norte común. Para ello tendríamos que saber quiénes somos, acogernos, apoyarnos en nuestras mutuas expresiones, valorar lo que cada uno es.


Sólo así seremos parte de esa cultura que valora lo humano y tendremos mayor relevancia en un mundo que busca integrarse.


Un monopolio “regalón”,

 por Alejandro Ferreiro.

Han estado de moda las remuneraciones de los servidores públicos. La prensa ha publicado las rentas brutas que perciben los altos cargos de la administración y de las empresas públicas. Al parecer, las mayores corresponderían a quienes dirigen Codelco y TVN. Pero los datos son incompletos. Existen otros funcionarios que cumplen tareas reguladas por ley cuyos ingresos superan largamente los que hemos visto publicados recientemente, pero que no son cubiertos por la obligación de transparencia de la nueva ley. Son, sin embargo, ministros de fe que cumplen una función legal esencial en el registro y transferencia de la propiedad raíz, entre otras funciones que resultan ineludibles para personas y empresas. Gozan, además, de un monopolio legal en el territorio asignado. Se trata de los conservadores de bienes raíces, quienes cobran por sus servicios de acuerdo con el arancel máximo que fija un decreto del Ministerio de Justicia, previo informe de la Corte Suprema. El decreto vigente data de 1998.


Algunos dirán que son ya muchos los años sin que experimenten reajuste los valores nominales que pueden cobrar los conservadores por las copias e inscripciones que realizan. Pero ese dato, siendo cierto, es engañoso. Los aumentos de productividad que permiten las nuevas tecnologías de información han permitido bajar sustancialmente los costos de un servicio que en tiempos pasados requería básicamente de gestiones manuales sobre archivos físicos. Además, el crecimiento de la actividad económica ha multiplicado significativamente el número de actuaciones por las que cobran los conservadores. En el decreto arancelario vigente no se hace mención a ninguna fórmula, estudio o cálculo económico equivalente al que se usa para fijar las tarifas de los servicios brindados en condición de monopolio natural. No se utilizan —o al menos no se explicitan ni conocen— proyecciones de demanda futura, ni se fijan los valores por cada servicio de modo que multiplicados por la demanda esperada den origen a una utilidad razonable en relación con el capital invertido y el riesgo de la actividad (casi nulo por cierto). Más aún, a los conservadores de ciudades o comunas muy distintas se aplican, en general, los mismos aranceles, aunque la demanda y las economías de escala difieran sustancialmente. Por ello, habrá plazas mucho más apetecidas que otras. En aquellas, por cierto, y dados los menores costos unitarios, el arancel pagado resultará excesivo para el usuario y generará rentas excesivas para el afortunado conservador.


Confieso que me llama la atención la perpetuación de una situación tan anómala en la que un tipo de monopolio legal se sustrae, sin razón aparente, al tipo de regulación que busca proteger a los consumidores. Es cierto que el decreto aplicable fija máximos, pero ellos no responden al objetivo de simular los ingresos que se obtendrían en situaciones de hipotética competencia, que es precisamente lo que busca el modelo de regulación tarifaria basada en la empresa eficiente que se emplea para regular tarifas de servicios esenciales brindados por monopolios. Tampoco se utiliza la forma de competir “por” el monopolio, mediante una licitación pública que se adjudique a quien, previo cumplimiento de los requisitos técnicos y de idoneidad necesarios, ofrezca cobrar las menores tarifas por sus servicios. Este sistema es el que usamos, por ejemplo, para adjudicar concesiones de obra pública o para el administrador del seguro de cesantía. Incluso el proyecto de ley que el gobierno envió hace un año al Congreso para reformar integralmente la regulación de notarios y conservadores (paralizado en la Cámara desde entonces) contempla una licitación del cargo de conservador que, sin embargo, no considera hacer competir a los postulantes en función de la tarifa más baja. Se propone, a cambio, mantener el modelo de decreto tarifario, esta vez con firma de los ministerios de Justicia y Hacienda, pero nada se dice acerca de los criterios o modelos para definir los aranceles máximos.


En las últimas décadas, el sector privado ha asumido muchas tareas que antaño se consideraron propias de la gestión directa del Estado. Cuando ello ha supuesto la privatización de monopolios naturales —agua, electricidad, telefonía, etc.— el Estado ha buscado una regulación tarifaria que busca combinar el estímulo a la eficiencia, la protección de los consumidores y una remuneración apropiada para el inversionista. Pero nada de ello ocurre respecto de estos monopolios legales nacidos en el marco del sistema registral ideado por Andrés Bello en el Código Civil. Un siglo y medio después bien podríamos atrevernos a esa corrección tan postergada. De otra manera, resulta difícil justificar que una función esencialmente pública, monopólica y legalmente regulada se desempeñe por privados bajo un sistema de fijación tarifaria que da la espalda a todo lo que hemos aprendido en décadas acerca de cómo se fijan tarifas a los monopolios


El insulto a los telespectadores,

 por Juan Carlos Altamirano.

Tan irritante como el abuso de las farmacias, es cuando algunos canales de televisión realizan cambios imprevistos, como levantar un partido de fútbol a miles de fanáticos, cambiar los horarios abruptamente o lanzar sin previo aviso una serie esperada. Por cierto, la gente continuará comprando remedios y viendo televisión, no queda otra; sin embargo, lo hará con resentimiento y desprecio. Me pregunto: ¿qué cercanía y credibilidad puede provocar una marca que juega con el horario de los clientes, o no cumple con las expectativas que promete a través de las promociones? Lo paradójico es que los canales que realizan esta práctica lo hacen pretendiendo remontar la audiencia que han perdido. Esto significa pan para hoy y hambre para mañana.


A mi parecer, se esconde un problema de fondo tras la estrategia de “sorprender” al público “flexibilizando” la programación; vale decir, cambiándola en forma arbitraria. Efectivamente, al público de cine y televisión le encanta ser sorprendido. El uso de la sorpresa, al igual que el suspenso, son dos formas efectivas para provocar placer y entretención. Sin embargo, uno espera que estos ingredientes estén dentro de los programas: un reportaje sorprende cuando tiene investigación periodística que revela una información encubierta o entrega una primicia. Un programa dramático, como las telenovelas, es flexible y sorprende cuando no se reiteran las mismas tramas, personajes y estilos. Se produce sorpresa cuando se tiene la flexibilidad para renovar rostros. Hay flexibilidad cuando se introducen contenidos innovadores; cuando no se repiten los programas hasta la saciedad, y cuando la renovación al interior de los programas no son simples maquillajes.


Desgraciadamente, salvo excepciones, no es lo que vemos actualmente en los programas mismos, por lo cual a estos canales no les queda otra alternativa que recurrir a los cambios abruptos de programación y horarios para supuestamente mejorar ratings. Por cierto, a veces es imprescindible hacer cambios programáticos: cuando un programa queda mal ubicado en “la parrilla” o, bien, cuando fracasa. Son correcciones que normalmente se trata de evitar.


Otra razón por la cual los canales asumen esta estrategia “desesperada” es que han perdido afinidad con los telespectadores, y desconocen los enormes cambios que ha experimentado la cultura mediática. Desde hace tiempo tenemos un sistema de multicanales, en que el mercado se ha segmentado enormemente, con diferentes tipos de telespectadores, cada cual con sus propios hábitos, gustos e intereses. A su vez, los medios digitales permiten que las personas se expresen, interactúen con los contenidos, tengan espacios de participación. Se acabó el público pasivo, inerte a los mensajes. La “cultura de masas” hace tiempo se fragmentó, abriendo espacios a la diversidad y celebrando la individualidad. En definitiva, hemos entrado en la era de la comunicación personalizada: cada persona desea tener el poder para escoger por sí misma qué ver, cuándo y dónde.


Como consecuencia, los contenidos realizados para “el gusto masivo” están en franca decadencia.


 Esto ha obligado a la televisión abierta de los países avanzados a implementar estrategias de programación mucho más sofisticadas. Estas buscan establecer afinidad con el público, reconociendo su heterogeneidad social, cultural, de sexo y edad. La afinidad se establece en tanto los programas tratan a su público como personas inteligentes y sensibles. Existe afinidad cuando los canales asumen que, detrás de los números del rating, hay personas de carne y hueso que juzgan y critican; cuando se constituye una relación de complicidad con el telespectador, amigable, basada en la confianza y el respeto mutuo; cuando la comunicación es clara, directa y sincera.


Por el contrario, en la lucha por derrotar a la competencia, algunos canales en Chile terminan ignorando la sensibilidad de los telespectadores. En esta contienda de vanidades, parecen olvidar que ya pasaron los años en que los programadores y realizadores podían darse el lujo de manipular a la audiencia con el people meter, e imponer sus propios intereses, sin sufrir consecuencias.


Lamento decirlo: la estrategia de cambiar los horarios y programas en forma imprevista, buscando sacar una ventaja en el rating, deja la misma impresión de aquellas películas que recurren al sexo barato y a la violencia innecesaria, para esconder la falta de creatividad e innovación. Así de simple.

lunes, 27 de abril de 2009

Susan Boyle y la nueva sociedad planetaria, por Karin Ebensperger.


Susan Boyle y la nueva sociedad planetaria.

Karin Ebensperger.


El caso de Susan Boyle es una demostración del poder que está adquiriendo un clic en el computador, y de la influencia de la sociedad virtual. Ella era una modesta dueña de casa en el pueblo escocés llamado Blackburn, cuyo único hobby era cantar en la iglesia local y en karaoke. Un buen día se armó de valor y se presentó en el concurso buscatalentos "Britain's Got Talent". El jurado y los espectadores de la gran ciudad se rieron de su aspecto y de sus modales pueblerinos. Hasta que Susan empezó a cantar. Su voz resultó ser tan preciosa que el público la aplaudió de pie, el jurado declaró que había sido la mayor sorpresa en la historia del concurso, y Susan, quien había sido recibida como una patita fea, se transformó en un cisne triunfador.


Podría ser una linda historia personal, pero es más que eso.


Internet le ha dado realmente poder a las personas, al permitirles elegir las informaciones. Es Internet la que ha hecho posible captar hasta qué punto Susan Boyle impresionó al público, porque las personas ya no reciben pasivamente lo que la TV les entrega, sino que "visitan" lo que les interesa en la red todas las veces que quieren. El clip de la actuación de Susan ha sido visto decenas de millones de veces en YouTube, algo que pocos cantantes consagrados han logrado. Son los usuarios de Internet quienes la elevaron a la categoría de celebridad mundial.


Rolf Jensen, ex director del Instituto de Estudios Futuros de Copenhague, explica que hace 25 años vivimos en la llamada era de la información, del dato duro. Pero agrega que ahora que todos se pueden expresar en Internet también se manifiesta esa búsqueda del ser humano de un equilibrio entre lo racional y lo emocional, lo que él llama la sociedad de los sueños.


Dice Jensen que "no tenemos defensas contra una historia que va directa al corazón; las personas no toman sus decisiones sólo por la calidad objetiva de los datos, sino también por sus necesidades emocionales de aventura, amor, amistad, identidad o creencias". Los triunfadores serán quienes ofrezcan un sueño, un producto asociado a una idea que emocione.


Susan Boyle es el caso: objetivamente, su voz es maravillosa. Pero además, ella está ligada a la historia de la persona humilde, tratada sin respeto, a la cual su talento le permitió cumplir un sueño. Fueron los usuarios de Internet, a través de sus computadores, los que potenciaron su historia a nivel mundial.


El caso de Susan es un ejemplo de la nueva sociedad planetaria que está surgiendo con las tecnologías de la comunicación. En la sociedad tradicional, Susan habría estado a merced de la industria del espectáculo, de las componendas, del marketing. Pero en el mundo de Internet logró un triunfo espontáneo, irrefrenable, que surgió de los usuarios mismos. Es un hecho que desde que hace 25 años salió al mercado el primer computador personal y hace 15 años se inició la World Wide Web, conocida como Internet, la forma de relacionarnos en sociedad cambió.


En la sociedad tradicional, Susan habría estado a merced de la industria del espectáculo, de las componendas.


sábado, 25 de abril de 2009

Inscripción electoral: Sobran ideas y falta voluntad.



Inscripción electoral: Sobran ideas y falta voluntad

Ena von Baer
Libertad y Desarrollo

Jorge Jaraquemada
Fundación Jaime Guzmán
Rodrigo Yáñez
Instituto Libertad

En estas páginas se ha desarrollado una discusión en torno a las posibilidades de facilitar la inscripción en los registros electorales. Actualmente, alrededor de tres millones ochocientas mil personas -es decir, el 32% de los ciudadanos- no están inscritas. Frente a este panorama, y considerando que se trata especialmente de jóvenes, parece altamente relevante que se hagan todos los esfuerzos necesarios para bajar los costos de inscripción y así motivar la participación electoral.

Un camino es la inscripción automática. Sin embargo, dadas las complejidades técnicas y políticas del proyecto que se encuentra actualmente en el Senado, es altamente probable que su discusión no finalice de manera oportuna para que sea implementado en las próximas elecciones. Ante este escenario, si se tuviera realmente voluntad política para aumentar la inscripción, el Gobierno y el Servicio Electoral estarían trabajando en medidas concretas y rápidas que faciliten la inscripción para la elección de este año, lo que no están haciendo. Buscando contribuir en esta línea, es que los centros de estudio que suscriben plantearon una serie de propuestas a ambas entidades, en el marco de una sesión de la Comisión de Constitución del Senado.

La primera, que el Gobierno se comprometió a impulsar y que también constaba en un acuerdo previo de dicha comisión, es aumentar el período de inscripción en 30 días, lo que significa que éste concluiría un mes después de la inscripción de los candidatos. Esto es importante porque, tal como lo muestra la literatura, las personas menos interesadas en la política tienden a inscribirse motivadas por las campañas electorales. Por lo tanto, el cierre del período de inscripción debiera ser lo más cercano posible al día de la elección.

La segunda propuesta es poder establecer Juntas Inscriptoras temporales los días sábado y domingo en lugares de amplia concurrencia de público, como por ejemplo los centros comerciales o las plazas públicas. El punto acá no es aumentar el número de Juntas permanentes, sino que se constituyan temporalmente en lugares de alta afluencia de público. No se trata tampoco de juntas móviles, que más allá de lo útil que pudiesen ser, han sido ampliamente criticadas. Lo que planteamos es que en el marco del inciso primero del artículo 13 de la Ley Orgánica Constitucional de Inscripciones y Registro Electoral, el Servicio Electoral sea proactivo en la búsqueda de nuevos inscritos.

La tercera propuesta plantea la posibilidad de que las Juntas Inscriptoras se constituyan junto a las Direcciones de Tránsito, cuando ambas no se encuentran en el mismo recinto municipal. La idea es que los jóvenes que acudan a sacar su licencia de conducir sean invitados a inscribirse. Adicionalmente, se podría pensar en variar los horarios de las Juntas, que actualmente cierran entre las 13:00 y las 15:00 horas y luego a las 19:00, justo en los horarios que son más accesibles para las personas que trabajan. Por otra parte, sería recomendable que se realizara una campaña que informe y motive a las personas para que se inscriban.

Aunque las medidas parecen mínimas, su impacto conjunto será importante. A esto se suma que son de fácil implementación. De hecho, salvo la primera, ninguna necesita de cambios legales.

Frente a cada una de ellas se nos han esbozado dudas respecto a la utilidad que tendrían para aumentar la inscripción. Sin embargo, dado el éxito que ha tenido este tipo de medidas a nivel internacional, valdría la pena por lo menos intentarlo. Adicionalmente, hemos también chocado en cada uno de los casos contra el muro de la burocracia que plantea una restricción legal frente a cada nueva idea. El hecho concreto es que el sistema de Juntas Inscriptoras permanentes que describió en días previos el director del Servicio Electoral ha fracasado en captar a una nueva generación de votantes.

Estando las iniciativas sobre la mesa y las posibilidades de implementarlas claras, pareciera que lo único que realmente hace falta es la voluntad política de querer que más jóvenes participen en las próximas elecciones.

viernes, 24 de abril de 2009

Dos excelentes comentarios


Fiat lux

por Leonidas Montes


Al inicio del escándalo de Ferrocarriles, Patricio Rojas, quien fuera el zar de nuestras empresas públicas, nos explicaba con cierta arrogancia que los trenes habían sido utilizados con fines políticos “desde el Presidente Balmaceda en adelante, y eso no tiene nada de extraordinario”. Al doctor Rojas no le parecía extraordinario el despilfarro del plan trienal 2003-2005 por casi mil millones de dólares. Hoy el ex ministro de Defensa de Aylwin enfrenta un escenario complejo (ver investigación de Ciper en www.ciperchile.cl).


Eso sí, debemos reconocer el carácter solidario de la DC. Aylwin puso las manos al fuego por su ministro. Y nos enteramos de que Bartolomé Dezeraga y Patricio Rojas, involucrados en el Caso Mirage, son íntimos amigos. En 1990, Rojas llevó a Dezeraga a la gerencia de TVN. Un par de años después, Alejandro Dezeraga, hijo de Bartolomé, entró a trabajar con Rojas en el Ministerio de Defensa. Después de una meteórica carrera —estuvo menos de un año en el ministerio— partió becado por Defensa para seguir estudios de postgrado en California.


Al parecer, como era común para la élite de la Concertación, la beca iba con marraqueta y mantequilla. El programa habría durado un año y medio. Eso sí, regresó a Chile. Al Ministerio de Defensa. Con su experiencia y los conocimientos adquiridos en el extranjero, habría aprovechado de participar, junto al tío Patricio, en la Corporación de Estudios Estratégicos (CEES). Esta sociedad fue creada por Patricio Rojas mientras era ministro de Defensa. Su objetivo era realizar estudios y proyectos en temas relacionados con defensa. La idea, claro está, era venderlos a potenciales interesados. Y el cliente más interesado fue, adivine Ud., el Ministerio de Defensa.


Pero el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, quien sucediera a Rojas en la cartera, nos explicó con lógica preclara esta situación. Las asesorías del CEES eran necesarias ya que “veníamos de 17 años de gobierno militar, donde los civiles habían estado absolutamente fuera del tema militar”. En otras palabras, este inexplicable conflicto de intereses sería culpa de Pinochet.


Los estudios que realizaba CEES eran bien pagados. Y alcanzaron prestigio académico. De hecho, se ganaron un proyecto Fondecyt por unos 22 millones de pesos. Para sorpresa de la comunidad académica, el investigador responsable del proyecto titulado “De la seguridad hemisférica colectiva a la cooperación para la paz en el continente” habría sido el doctor Patricio Rojas. Aunque uno no deja de sorprenderse con la versatilidad intelectual de algunos destacados próceres de la Concertación, es posible que algún miembro de Fondecyt haya confundido Dr. Rojas con PhD Rojas. En todo caso, se cumplió con todos los requisitos académicos exigidos por Fondecyt. El trabajo se presentó en un seminario y también hubo publicación; “se editó un folleto”, nos aclaró el académico Dr. Rojas.


La acuciosa investigación de Ciper, entre una serie de otros sabrosos pormenores, revela algunos detalles del proyecto “Laguna Carén”. Días antes de que terminara el gobierno de Aylwin, el Ministerio de Bienes Nacionales le traspasó 1.033 hectáreas de terreno en Pudahuel a la Universidad de Chile. Es un área cuatro veces el tamaño del controvertido proyecto Bicentenario en Cerrillos. Sería interesante preguntarle al rector Pérez, frente a las demandas por un nuevo trato, qué ha sucedido durante estos 15 años con estos valiosos terrenos. Laguna Carén prometía ser el “futuro Silicon Valley chileno”. En todo caso, parece que este gigantesco predio urbano estuvo bien administrado. El Dr. Rojas habría recibido un sueldo de 211 UTM; esto es, más de $7 millones mensuales por esta tarea.


El libro del Génesis se inicia con un “hágase la luz” (fiat lux). La implementación de la nueva ley de transparencia tiene algo de esto. Con este big bang se abrieron las ventanas. Pero seguirán apareciendo sorpresas en algunos rincones




No más venas abiertas para América Latina

Angel Soto, Director Instituto Democracia y Mercado

En la reciente cumbre de las Américas, el Presidente venezolano, Hugo Chávez, en un acto en el que quizás pretendió pasarse de listo, entregó al Mandatario norteamericano, Barack Obama, un ejemplar del libro Las venas abiertas de América Latina, obra escrita por Eduardo Galeano en el siglo pasado.


Obama, como es su costumbre, lo recibió con una amplia sonrisa, que más bien habla de su educación, cordialidad y espíritu de recomponer las relaciones con el subcontinente, pero también de su desconocimiento de lo que se le entregaba. Porque, de saberlo, más bien debiera ser tema para preocupar a sus agentes de seguridad, dada la toxicidad del contenido. Un verdadero atentado a la seguridad nacional.


Nos hizo recordar otro arranque literario de Chávez, cuando descubrió a un “tal Noam Chomsky”, que, parecía ser, le abrió (cerró) su espectro cultural.


Efectivamente, el libro de Galeano es uno de los que más daño le han hecho a nuestro continente. Su argumentación elemental sostiene que somos pobres porque ellos son ricos. El clásico discurso del imperio que succiona la sangre de las venas hasta acabar con su víctima. Un decálogo revolucionario antiimperialista que culpa de nuestro atraso, primero, a los españoles; luego, a los ingleses, y en el siglo pasado, a Estados Unidos. De haber sido escrito en el siglo XXI, seguramente culparía a Coca-Cola, Google, Amazon, Internet, Starbucks, McDonald’s y alguna otra transnacional que “nos roba”... claro que los argumentos tendrían la misma seriedad que culpar a las rosquillas.


Un libro que resume los agravios sufridos por los latinoamericanos y que los victimiza, exculpándolos de toda responsabilidad en su fracasada historia. Transmite un odio visceral a cualquier cosa que huela a democracia y mercado; en definitiva, a la libertad, para retorcerse en el igualitarismo estrecho de mente que impide alcanzar el desarrollo.


En una próxima cita, Obama tendrá que cuidarse de recibir otros pasquines que invadan la Casa Blanca. Los hay muchos, desde La historia me absolverá, de Fidel Castro; La guerra de guerrillas, de Ernesto “Che” Guevara; ¿Revolución dentro de la revolución?, de Regis Debray, pasando por Dependencia y desarrollo en América Latina, de Fernando Cardoso y Enzo Faletto, hasta Hacia una teología de la liberación, de Gustavo Gutiérrez, para concluir en el que quizás por el título sorprenderá al Mandatario norteamericano: Para leer al Pato Donald, de Ariel Dorfman y Armand Mattelard, incubado en las propias universidades norteamericanas.


Por el bien de nuestro continente y del efectivo espíritu de relanzamiento de las relaciones entre nuestros países, es de esperar que el librito de Galeano se le haya quedado a Obama en el hotel.


Ojalá que el Presidente norteamericano, en una próxima oportunidad, le devuelva la mano regalándole a Chávez Camino de servidumbre, de Friedrich Hayek, o La acción humana, de Ludwig von Mises. Mientras tanto, si alguien me dice cómo puedo enviarle un libro al Presidente norteamericano, feliz le mando Del buen salvaje al buen revolucionario, de Carlos Rangel, que, como escribió el célebre Jean-François Revel, es el primer ensayo sobre la civilización latinoamericana que disipa las interpretaciones falsas, las descripciones mentirosas y las excusas complacientes.


Mientras tanto digamos: ¡No más venas abiertas para América Latina!

jueves, 23 de abril de 2009

Decadencia de la moral pública.


Decadencia de la moral pública
por Gonzalo Vial.

Quizás debiéramos decir «desintegración» y no «decadencia», pero seamos moderados.

La moral pública tiene numerosos aspectos, pero de ellos reviste mucha importancia —quizás la mayor, pues indica cómo andan los demás— el manejo honesto y cuidadoso de los fondos del Estado.

Arturo Prat es nuestro ejemplo en esto, igual que en tantas otras cosas. Enviado a Argentina como agente secreto de Chile, el año 1878, recibió para cumplir dicho cometido una gruesa cantidad de dinero. Rindió cuenta de su inversión con minuciosidad y severidad increíbles, resultando un sobrante a devolver, que restituyó simultáneamente.

Los criterios de Prat para calificar los gastos fueron estrechísimos. V.gr., cobraba los almuerzos, pero no el vino que los acompañara. Los cortes de pelo no le eran reembolsables, decidió, pues hubiera debido hacérselos de cualquier modo.

Esta rigurosidad decayó sin duda durante el siglo XX, pero hace ya dos décadas que ha sido remplazada por la manga ancha, y aun —no pocas veces— por irregularidades a menudo francamente deshonestas.

La más notoria, por supuesto, fue el escándalo del MOP-Gate, corriendo la anterior Presidencia... las «majamamas» entre altos empleados de Obras Públicas y los concesionarios del citado ministerio a los cuales los primeros debían fiscalizar. ¿Objeto? Extraer dineros del Estado, utilizando pagos de inexistentes trabajos materiales o de servicios nunca cumplidos, y repartir esos recursos a los mismos funcionarios, mediante sobres de billetes que se hicieron famosos. A idéntico fin concurrieron los «fondos reservados», cuyo presunto mal uso sería luego perseguido con tanta dureza respecto de Pinochet y su familia.

Pero en el MOP-Gate todo lo incorrecto o delictual se hizo humo, fue legalizado por un salvavidas que le echó la Oposición al Gobierno. Colaboraría Impuestos Internos, dictaminando, sorprendentemente, que los sobres de billetes de origen «reservado» no pagaban tributo a la renta.

Es posible que esa actitud samaritana de la Oposición tuviera un motivo razonable desde el punto de vista político. Para la moral pública, sin embargo, fue un pésimo ejemplo y golpe casi irreversible. Ya que a posterioridad se multiplicaron asaltos y saqueos parecidos contra el fisco. Citaré solamente tres:

1 El caso Chiledeportes, cuyo enjuiciamiento penal llega a su término estos precisos días.
Ha dejado claro que funcionarios de aquel organismo, que a la verdad eran «operadores» de un determinado partido concertacionista —llegados allí en virtud de un «cuoteo» extremo, sólo comparable al de la Unidad Popular—, aprovecharon ilícitamente su facultad de asignar, de modo discrecional, subsidios de fines «deportivos». ¿Para qué? Para asignar estos subsidios: 1.1. a proyectos inexistentes, inventados... un simple hurto de dinero, y 1.2. a proyectos con recomendación de alguna colectividad o parlamentario concertacionista (en especial, por supuesto, del partido que controlaba Chiledeportes). Muchas de las iniciativas así subsidiadas eran de escasa o nula utilidad... salvo la política, obviamente.

2 La desviación de fondos, desde los planes de empleos de emergencia para cesantes al financiamiento de campañas electorales. Esta barbaridad —sacarles el pan de la boca a los desocupados— ha sido demostrada judicialmente, así como a qué específicos parlamentarios benefició. Salvo uno, la ignoraban, por lo cual no fueron condenados ellos, sino colaboradores suyos. Pero conocido y comprobado el delito, que aprovechó indiscutiblemente a los respectivos congresistas, era de delicadeza obvia y mínima que éstos restituyeran las sumas sustraídas en su particular provecho político. Que yo sepa, ninguno lo ha hecho.

3 Los «informes». Ha devenido práctica usual que los ex altos jefes concertacionistas que pierdan sus cargos, mientras se les asignan otros, no padezcan un minuto de cesantía. En el lapso entre el antiguo y el nuevo puesto, evacúan «informes» sobre las más variadas materias, que les solicitan y les pagan generosamente diversas entidades... todas del Estado, ¿necesito decirlo? A la verdad, el «informe» es recompensado más que generosamente, pues su tema y/o la calificación de quien lo firma suelen tornar el documento de discutible utilidad para quien lo ha pedido.

Sucedió en CODELCO. Un ex ministro y un ex funcionario de categoría, esperando sus nombramientos en sendas embajadas, fueron contratados por la empresa minera para «informar» materias que, es probable, o ésta conocía mejor que ellos, o le eran superfluas.

Una variante ha sido derivación de los «sobres de billetes» de MOP-Gate: complementar los sueldos de funcionarios caracterizados, y en plena actividad, pidiéndoles «informar» de esto y aquello... pagados, por supuesto. Así, Gendarmería, que nunca ha tenido dinero bastante para sus necesidades más elementales, recababa «informes» cuyo costo endulzaba la vida de empleados y ex empleados públicos que le eran ajenos.

Y ahora se acaba de revelar que un ex ministro de Defensa, y tres ex subsecretarios, constituyeron una corporación para «informar» a su antiguo ministerio, de un modo similar al de los casos anteriores... Uno de los «informes» constaba de 18 páginas y se pagaron por él $6 millones. En cada página era posible hallar, entonces, más de $300 mil de sabiduría militar.

Pudiéramos creer que este déficit de moral pública es un vicio de la Concertación y subsanable removiéndola del gobierno. Pero no es así. Las municipalidades (no todas, por supuesto, pero muchas) hierven de problemas semejantes, bajo alcaldes de los más diversos colores. Funcionarios que no hacen nada, ni siquiera concurren a la oficina, porque son sólo activistas políticos... o simplemente amigos. Contratos sobrepreciados, cuyo exceso va a distintos bolsillos. Concesiones y contratos que se otorgan a parientes y/o compadres políticos, para objetivos innecesarios o también sobrepreciados. Etc., etc.

Los últimos días, la puesta en vigor de las nuevas disposiciones sobre «transparencia» de la información que deben difundir los diversos entes del Estado, ha hecho florecer la esperanza de que esas normas puedan mejorar la moral pública.

Es efectivo, pero sólo en una modesta medida. Los particulares, analizando la información que se publicite, podrán inducir o sospechar las trapisondas fraguadas al interior de tal o cual servicio. Pero es un exceso pedirles que sean ELLOS, y no el propio Estado, quienes investiguen, prueben, denuncien, persigan, etc., las incorrecciones. Esto demanda mucho tiempo, dinero y persistencia, lujos que pocos pueden darse.

Hoy mismo, presentarse a Chilecompras postulando una venta o servicio, no significa ninguna garantía de que el ente público o municipio requirente resuelva «con transparencia». Puede imponerle a la operación los requisitos necesarios para preferir a quien de antemano haya decidido —por los motivos de presumir— que sea el ganador.

La verdad y la gravedad del asunto que tratamos reside en que la moral pública no es cuestión de leyes, reglamentos, consejos, Contraloría ni «transparencia», sin desconocer ni menospreciar la importancia relativa o auxiliar de estos elementos u organismos. La moral pública se halla inserta en un todo más amplio, la MORAL SOCIAL... un sistema ético que la sociedad acepte generalmente, y que incluya la corrección en el manejo de los fondos y negocios del Estado.

Ahora bien, ese sistema de moral social generalmente aceptado no existe hoy en Chile. Comenzó a perderse con el gran cambio ético ocurrido durante el paso del siglo XIX al XX, que nos dejó DOS morales paralelas: la católica y la «laica». Ambas, de comienzo, se asemejaban bastante por lo que concernía a las normas, aunque rechazando la segunda cualquier fundamento sobrenatural. Ambas eran rigurosas respecto de la honestidad pública: en ello, Prat —católico liberal— representaba las dos vertientes. Pero el «laicismo» ético no prendió, sobre todo respecto a la juventud que educaba el Estado a través de los liceos, fenómeno del cual existen innumerables testimonios. Gran parte de los chilenos quedó, pues, sujeta a múltiples y diferentes concepciones o sistemas de moral social... o sin ninguno.Y de todos modos ella, para los «laicos», era RELATIVA: variaba según las sociedades y los tiempos.

El aprovechamiento ilícito del Estado perdió su antigua y hasta entonces inmutable connotación de moralmente inaceptable.

El fenómeno no pudo sino acentuarse cuando —concluyendo el siglo XX, y luego del desprestigio y colapso de los «socialismos reales»— cundió como reacción una nueva moda ética, que hoy persiste, y que el viejo relativismo moral consolida. A saber, la del avance, provecho y bienestar propios, sin consideración al de los otros, ni al perjuicio que se les cause... el desencantado «ande yo caliente/y ríase la gente»; la sacralización del egoísmo. La ley suprema es el interés de cada individuo, y su pedestal, los rotos derechos, intereses y aspiraciones de los demás. La disolución del matrimonio por repudio unilateral que establece nuestra Ley de Divorcio es un adecuado exponente de esta concepción ética.

Pero ella es incompatible con una moral social generalmente aceptada. Sin ésta, no hay moral pública de la misma índole, y por tanto no nos veremos libres de la grosera deshonestidad en materia de negocios y dineros del Estado, que hoy nos avergüenza.

martes, 21 de abril de 2009

Dos comentarios sobre la Cumbre y uno sobre economía continental.


Cuba en la Cumbre de las Américas,

por Cristina Bitar.

Aunque Cuba no estuvo representada físicamente en la Quinta Cumbre de las Américas que concluyó ayer en Trinidad y Tobago, el tema del embargo y la relación entre Estados Unidos y la isla marcaron el punto de quiebre. Tanto así, que el asunto hizo imposible que se firmara una declaración final de manera unánime, algo inédito en este tipo de citas.


La reunión fue el primer encuentro del Presidente estadounidense, Barack Obama, con sus homólogos latinoamericanos y caribeños. Para muchos de ellos, el encuentro continental podría marcar el inicio de una “nueva era”, después de años de falta de comunicación o malas relaciones con Estados Unidos.


-----La buena predisposición evidenciada por el Mandatario norteamericano para reencauzar las relaciones entre Washington y América Latina se ganó la atención de los dos primeros días: los abrazos, los apretones de mano, los regalos, los encantos de Obama generaron un clima de cordialidad que se mantuvo hasta el final.

-----Sin embargo, ayer ya se dejaban traslucir las dos Latinoaméricas que tenemos. Algunas delegaciones comenzaron a expresar su incomodidad de tener que presentar una declaración final que deberían firmar todos los presidentes, pero que, inevitablemente, no contaba con el apoyo de todos. Fueron muchos los temas que se pusieron en discusión. Pero el que generó el mayor desacuerdo fue el del levantamiento por parte de EE.UU. del embargo a Cuba.

Países como Bolivia, Venezuela, Honduras y Nicaragua, unidos en la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), habían acordado no firmar el texto final, entre otras cosas, en solidaridad con Cuba, que no aparece mencionada allí, está excluida de la Organización de Estados Americanos (OEA) y sometida a un embargo estadounidense desde 1962. De alguna manera, el ALBA fue el representante de Cuba en esta Cumbre.


Lo increíble es que justo algunos días antes, el 13 de abril, Barack Obama había dado un primer paso constructivo y unilateral hacia la isla, al anunciar el levantamiento de algunas restricciones que afectan a los cubanos que viven en Estados Unidos. En adelante, éstos podrán viajar a su país de origen sin ningún obstáculo y mandar remesas ilimitadas a sus familias. Así, el Presidente estadounidense cumple su promesa electoral y pone fin definitivamente a las sanciones económicas que su predecesor, George W. Bush, impuso en mayo de 2004. Obama también amplió la lista de artículos humanitarios que se pueden enviar a Cuba: ropa, productos higiénicos o material de pesca. Por otra parte, se autorizará a las empresas de telecomunicaciones estadounidenses a prestar sus servicios a los habitantes de la isla.


Aunque a los países del ALBA les parezca insuficiente, la medida de Obama es muy importante y es una gran señal de su voluntad por cambiar la relación de su país con Cuba. Obviamente, no puede levantar el embargo de la noche a la mañana y dejar de lado la discusión de temas como la libertad de expresión, la falta de democracia, la violación a los derechos humanos, entre otras materias involucradas en la decisión.


La pregunta de fondo es si de verdad estos países quieren una “nueva era” de relaciones o les conviene seguir manteniendo la rivalidad entre EE.UU. y Cuba para prorrogar la tensión y el discurso trasnochado contra el imperio, que les permite crecer con sus ideologías populistas y autoritarias en América Latina.


Creo, sin embargo, que Barack Obama les ganó esta batalla, ya que no sólo tomó medidas importantes para con Cuba antes de la Cumbre, sino que también declaró estar dispuesto a protagonizar un “nuevo comienzo” con la isla y estrechó las manos incluso a Chávez.


Espero que la otra parte de Latinoamérica rescate lo mejor de esta Cumbre, profundice las relaciones con Estados Unidos y no permita que los ALBA cierren las puertas al inicio de una “nueva era” con el país del norte, que tanta falta nos hace como región. Es evidente que naciones como Brasil, Chile, Colombia y Perú tienen intereses muy distintos en esta materia y deben imponer este nuevo trato por el bien de sus pueblos.



¿Aceptará Cuba la rama de olivo de Obama? ,

por Andrés Oppenheimer.

PUERTO ESPAÑA.– Se está hablando mucho de un nuevo capítulo en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en la Cumbre de las Américas realizada en esta capital, pero altos funcionarios estadounidenses y latinoamericanos ven un rayo de esperanza en medio de la retórica.


Después del discurso de inauguración del Presidente Barack Obama, en que declaró que "Estados Unidos busca un nuevo comienzo con Cuba", varios cancilleres latinoamericanos y altos funcionarios de Estados Unidos me dijeron, con diferentes grados de convicción, que hay pocas señales concretas de que Cuba acepte la rama de olivo de Obama.


Los asistentes del Presidente están cautelosamente alentados con la declaración de Raúl Castro el viernes en Venezuela de que Cuba puede haber cometido algunos "errores" en el pasado y que "estamos dispuestos a discutirlo todo", como derechos humanos, con el gobierno de Estados Unidos.


Denis McDonough, asesor adjunto de Seguridad Nacional, me dijo: "Estamos asombrados de la admisión del Presidente Castro de que pudieran haberse equivocado. Eso me parece un nivel de franqueza que no hemos visto antes". Y agregó: "Pero el hecho es que las medidas que el Presidente anunció la semana pasada se han venido manejando desde hace dos años, desde que escribió un editorial para The Miami Herald en agosto del 2007".


Ese editorial pedía, entre muchas otras cosas, la liberación de los presos políticos en Cuba.


Sin embargo, otro alto funcionario estadounidense advirtió: "Estamos en el principio de la búsqueda de una nueva relación con Cuba, y eso tomará tiempo. Vamos a respirar hondo, concluir la cumbre, reflexionar sobre todo esto, y entonces pensar en medidas futuras".


Muchos altos funcionarios latinoamericanos creen que Cuba es sincera cuando dice que desea mejores relaciones con Washington. Alejandro González Galeano, viceministro de Relaciones Exteriores cubano visitó la semana pasada a la Presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, llevando un mensaje de que La Habana quería evitar el fracaso de la cumbre de Trinidad y Tobago, como sucedió en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, Argentina, en el 2005.


Cuba envió un mensaje similar al Presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirman.


"Los cubanos querían que todos pidiéramos el fin del bloqueo estadounidense a Cuba, pero no convertirlo en un tema que pudiera afectar el impulso hacia mejores relaciones con Estados Unidos", me dijo un alto diplomático latinoamericano.


Una historia publicada el sábado en la página de internet del diario argentino Ámbito Financiero expresa que Cuba le pidió a Fernández de Kirchner que "controlara" a Chávez en la cumbre de Trinidad y Tobago. Agregaba que Cuba temía que la opinión pública estadounidense se opusiera a un descongelamiento de las relaciones con Cuba si Obama era maltratado por sus colegas en la cumbre sobre el tema cubano y que Cuba necesita mejores relaciones con EE.UU. para impulsar su abrumada economía.


Sin embargo, algunos observadores de la situación cubana dicen que los funcionarios estadounidenses y latinoamericanos dan demasiada importancia a la reacción del gobierno de la isla.

-----"No hay prueba de un cambio significativo en la postura cubana -dice Richard Feinberg, ex alto funcionario del gobierno de Clinton-. Los Castro han dicho cientos de veces que tienen que 'rectificar' errores pasados. El gobierno de EE.UU. busca respuestas positivas y es posible que estén dando demasiada importancia al significado de las palabras de Raúl".


Mi opinión: No importa si las declaraciones de Raúl Castro son un cambio en la política cubana o no, tengo escepticismo sobre la sinceridad de Cuba en su alegación de que desea mejores relaciones con Washington.


¿Estrategia clara?


La dictadura cubana necesita una confrontación con EE.UU. para justificar su control absoluto del poder y la supresión total de los derechos políticos, laborales y civiles. Durante los últimos 50 años, cada vez que Washington ha tratado de mejorar las relaciones bilaterales, Fidel Castro ha hecho algo para sabotear el esfuerzo.


Y no estoy seguro que el gobierno de Obama tenga una estrategia clara sobre Cuba. Los funcionarios de la Casa Blanca dicen que "la pelota está ahora en el terreno de Cuba" y que "Estados Unidos formula su política sobre la base de los intereses estadounidenses, no los de Cuba". Estoy confundido y apuesto a que no soy el único que se está rascando la cabeza.


Si Obama está lanzándole un hueso a Cuba para ayudar a cambiar la opinión pública y alentar a América Latina a convencer a Cuba de que se abra, eso es positivo. Y si está probando a Raúl Castro para ver si es más abierto que Fidel, eso también es positivo.

Tomado de Diario "El Mercurio".



Viviendo más allá de nuestros medios

José Ramón Valente


La semana pasada tuve la oportunidad de participar como invitado en la versión latinoamericana del Foro Económico Mundial que se realizó en Río de Janeiro, Brasil. Este foro reúne a destacados hombres de negocios, políticos y académicos para debatir temas de interés común, y, en este caso particular, el impacto que esos temas tendrían sobre nuestra región. Como era de esperar, la crisis económica mundial, si bien no fue el único tema de la agenda, dominó gran parte de las presentaciones y sobre todo la gran mayoría de las conversaciones y encuentros que tienen lugar en los pasillos.


Mientras los líderes políticos y los académicos de origen latinoamericano estaban particularmente optimistas respecto de la forma en que la región se estaba defendiendo de la crisis y respecto de la posibilidad que ya hayamos visto lo peor de ella, los empresarios y hombres de negocios, cifras en mano, no compartían dicho optimismo. El optimismo tampoco era compartido por quienes nos visitaban desde el hemisferio norte.


El optimismo latinoamericano se base en tres elementos. Primero, el sistema financiero de los países de la región no estaba contaminado con activos tóxicos del tipo deuda subprime. Por lo mismo hoy se encontraría en buen pie en comparación con los bancos de los países desarrollados. Segundo, varios de los países de la región, incluyendo Chile por supuesto, ahorraron parte de los excedentes fiscales generados durante el quinquenio de oro, 2003-2007, lo cual les permite hoy desplegar políticas contracíclicas, es decir, aumentar el gasto de gobierno y reducir impuestos, para aliviar los efectos de la crisis internacional sobre su población y sus empresas. Adicionalmente los bancos centrales de varios países en el continente realizaron políticas antiinflacionarias durante el 2008, lo que les permite hoy reducir la tasa de interés, en un intento por contrarrestar la disminución de la oferta y la demanda de crédito que se ha generado a raíz de la crisis. En tercer lugar, los precios de los principales productos de exportación de la región, los commodities, han dejado de caer en las últimas semanas y además su nivel actual es superior al observado en crisis anteriores. Estos tres elementos conformaban un panorama que ponen a Latinoamérica en una posición indiscutiblemente mejor que en la de crisis anteriores, como la de principios de los 80, el tequilazo del 94 o el default de Argentina en el 2001. Pero, ¿son estos argumentos suficientes para señalar que ya vimos lo peor de la crisis para Latinoamérica?


Yo tiendo a creer que no. El buen desempeño económico de Latinoamérica durante el período 2003-2007 se debió en gran medida a un gigantesco aumento de los ingresos de la región provenientes del resto del mundo, mucho más que a la capacidad de los países por generar nueva riqueza. El aumento de los precios de los commodities, el crecimiento de las transferencias de dinero de los ciudadanos latinoamericanos residentes en otros países y la reducción de las tasas de interés mundiales le significaron a la región un monto sideral de nuevos recursos, sin que nadie se tuviera que mover de su escritorio.


Aun así, o probablemente por lo mismo, el crecimiento latinoamericano fue notoriamente inferior al del resto de los países emergentes y muy similar al crecimiento promedio de la economía mundial.


Las fuentes de ingreso que permitieron a Latinoamérica financiar el crecimiento de su gasto durante el período 2003-2007 se han reducido considerablemente a raíz de la crisis.


Al mismo tiempo, las políticas contracíclicas de los gobiernos intentan suplir la reducción de ingresos que afecta a sus ciudadanos. La combinación de estos dos elementos nos lleva a una situación en la que durante el 2009 la mayoría de los países latinoamericanos estarán gastando más de lo que producen. Si la crisis es transitoria, las municiones pueden alcanzar para luchar contra este enemigo, pero si la crisis es más larga, como parecen pensar mayoritariamente los analistas y académicos de los países desarrollados y los hombres de negocios de Latinoamérica, es probable que nos quedemos sin balas antes de haber derrotado al enemigo.


Una recesión prolongada o una recuperación muy lenta de la economía mundial significará, probablemente, que los ingresos para la mayoría de los países de la región no volverán a subir a los niveles precrisis. Nadie puede gastar más de lo que produce por períodos prolongados y ciertamente hoy Latinoamérica, de la mano de las políticas fiscales y monetarias expansivas de sus gobiernos, lo está haciendo, a la espera de que la situación mundial mejore y con la esperanza de que dicha mejora le produzca ingresos suficientes como para sostener el nivel de gasto que tiene actualmente. Ese es —a mi juicio— un optimismo que no se condice con la realidad de los hechos. En el mejor de los casos, la economía mundial crecerá en torno al 2% en los próximos 2 o 3 años, y difícilmente Latinoamérica puede aspirar a crecer mucho más que el resto del mundo, a menos que impulse seriamente reformas para aumentar su competitividad y productividad, cosa que no se avizora en un horizonte cercano. Muchos países latinoamericanos se acostumbraron a vivir en los últimos años más allá de sus medios, financiados por los recursos que el resto del mundo les estaba transfiriendo. Ese país de fantasía ya no existe y tampoco volverá en el corto plazo. Mientras más nos demoremos en reconocerlo peor será el ajuste que tendremos que hacer después.


El Foro sobre Latinoamérica concluyó el jueves con una declaración que refleja el optimismo y autocomplacencia de los líderes políticos de la región. Los mercados financieros parecen compartir dicha visión. Yo me temo que estamos subestimando al enemigo

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