miércoles, 14 de mayo de 2008
La semana pasada, la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), antigua, poderosa y emblemática industria chilena y de dueños chilenos... “la Papelera” (¿recuerdan Uds. el grito de batalla durante la UP... “¡La Papelera no!”?) anunció una inversión de US$ 30 millones en su giro de “tissue”, el segundo más importante de los que tiene, que genera un ingreso anual de US$ 200 millones.
Lo malo es que la inversión no la hará aquí, sino en el Perú. Motivo: el desproporcionado costo energético de Chile. Ese costo debe corregirse, Dios mediante, así que pasen algunos años... pero demasiados para que los “aguante” la rentabilidad de la nueva inversión. A Perú, pues, los boletos.
Igual y no hace muchos meses había ya ocurrido con una también antigua y prestigiosa textil: Zalaquett. Cerró para reabrir en el Perú.
Y ya son muchas las megaempresas que, sin dejar Chile, invierten preferente o paralelamente en algunos países latinoamericanos: Argentina, Perú, Colombia... Firmas de supermercados, retail, viñas y vinos, fruta, farmacia, plantaciones, celulosa...
A) ¿ES LA MISMA COSA QUE LOS CHILENOS INVIERTAN DENTRO O FUERA DE CHILE?
Desde luego, 1) cada cual invertirá su plata, inexorablemente, donde le parezca probable un mejor rendimiento; 2) toda medida contraria que se adopte, será ineficaz, y 3) es tan lícito y moral para un chileno, invertir en Chile como hacerlo en el Perú.
Mas para el desarrollo DEL PAIS la primera inversión es ampliamente superior a la segunda.
Supongamos una sociedad de chilenos que instala un supermercado en Argentina, y produce utilidades.
Chile, como país, GANA: a) las utilidades que correspondan a los socios nacionales, suponiendo que éstos las consuman o inviertan en Chile y no en Argentina; y b) el impuesto a la renta que paguen aquí las mismas utilidades, conforme a las normas de doble tributación existentes entre los dos países.
Chile, como país, PIERDE: a) la construcción del supermercado: adquisición del terreno; trabajo profesional de abogados, ingenieros, arquitectos, previo a edificar; la edificación misma, con sus profesionales y trabajadores; los materiales para construir; el equipamiento, etc.; b) la planta de trabajadores que atenderá el negocio; c) las adquisiciones locales e importaciones para abastecerlo; d) las innumerables actividades económicas anexas o complementarias: seguros, transportes, publicidad, agua, luz, etc., etc. y e) el IVA de las ventas.
El saldo en contra de invertir fuera de Chile, PARA ESTE, aparece muy claro.
B) ¿POR QUÉ ENTONCES LOS EMPRESARIOS CHILENOS LO HACEN CRECIENTEMENTE?
Según el secretario general de la SOFOFA, estas decisiones reflejan que nuestras empresas son parte de una economía global, y buscan “localizarse en aquellos lugares en donde puedan llegar a ser más competitivas” (El Mercurio, 9 de mayo).
Sí, pero... ¿por qué “aquellos lugares” no están en Chile?
Hay seguramente razones muy complejas y técnicas, que se me escapan, pero quiero exponer dos que juzgo fundamentales. Quizás sean demasiado simples, quizás me equivoque al formularlas, pero me atrevo a hacerlo, atendido que los economistas profesionales (por lo que leo) suelen equivocarse en pronósticos de su ciencia hechos a un mes plazo.
B.1. A mi juicio, la primera causa de esta fuga de empresarios, es la PEQUEÑEZ DE NUESTRO MERCADO CONSUMIDOR.
Somos apenas quince millones de chilenos. Cabemos todos en el Gran Buenos Aires. Cabemos todos en Ciudad de México... dejando vacío un tercio de la ciudad.
Peor aún, no aumentamos de número. Si creemos a un estudio optimista, el de la CEPAL, subiremos hasta veinte millones, no más, y desde el 2050 EMPEZAREMOS A DISMINUIR DE POBLACIÓN. Otro estudio, el de Adimark, es peor. La baja absoluta de número de habitantes sería anterior al 2050. Para esta fecha sumaríamos sólo ONCE millones de chilenos...
¿Por qué ha pasado esto? Porque cada vez es menor el promedio de hijos de la mujer chilena: 2,6 el año 1992; 1,9 el año 2003, y según la encuesta CASEN, entre 1,2 y 1,8 (según el nivel económico) el año 2006.
Y ello se debe a la contracepción masiva iniciada por el Presidente Frei Montalva en 1965, ya que la Alianza para el Progreso y el Banco Mundial la exigían como condición de sus préstamos. Programa limitatorio de la natalidad que aplicó y ha seguido aplicando hasta hoy el Ministerio de Salud. No previeron sus cerebros el desplome poblacional. Tampoco la APROFA, responsable intelectual y cooperadora material del desastre, que en 1989 decía: “El crecimiento natural es aún muy alto”.
Sólo una voz profética, también democratacristiana, se alzó contra la política despobladora de Frei, la “pandilla” de Salud y la APROFA. Ya el año 1966 dijo Radomiro Tomic: “Existe el peligro real del over success (éxito excesivo)... Es muy probable que se llegue rápidamente al extremo —nefasto en los países despoblados de América Latina— de un índice de natalidad INFERIOR al de mortalidad”.
Ya estamos en eso. Por lo cual, los empresarios mejores de nuestro país, los de más vuelo y éxito, se van alejando del minúsculo Chile de la APROFA. Les queda chico. Pronto su proporción de inversiones aquí será la menor. ¿Qué habrá ganado EL PAIS con eso?
Requerimos revertir el descenso poblacional. Todos saben que el quid, para esto, es fomentar el matrimonio único y permanente y la familia estable y numerosa, y desincentivar el sexo adolescente, el emparejamiento fugaz, y los hijos concebidos y nacidos al azar. Pero hacemos justo lo contrario. Hoy la “pareja” tiene doble opción que el matrimonio al subsidio habitacional, y paga menos impuesto a la renta. Estimulamos que nuestra población baje, en vez de subir.
B.2. La segunda causa del paulatino éxodo de los empresarios, es la despreocupación que exhibe el Estado por retenerlos en Chile.
El Estado, hoy, debido al origen ideológico-político de quienes ejercen el poder, tiene una mentalidad socialista. Algunos políticos y gobernantes de este sesgo creen que los empresarios son todos o la mayoría “explotadores” y “chupasangres”, como dijo algún líder concertacionista. Y quienes, de la clase burocrática-gobernante, no lo piensan así, de todos modos están convencidos de que el empresario se encuentra feliz en Chile, mejor que en ninguna parte... y que no se irá porque gana mucho, quizás demasiado. A veces los mismos empresarios lo dicen, ladinamente, para no enajenarse amistades útiles. Pocos “conductores sociales” aprecian la escasez de los creadores de riqueza, y la necesidad de cuidarlos.
Hay en ello un equívoco peligroso. Es muy probable que los empresarios piensen que no existe (por el momento) país comparativamente superior a Chile, dentro de Latinoamérica, en agrado de la vida y aprovechamiento personal de su nivel de rentas, orden, seguridad, institucionalidad democrática y administrativa, etc. PERO ES MUY DISTINTO VIVIR EN CHILE QUE HACER NEGOCIOS EN CHILE.
Recordemos un solo ejemplo de esta displicencia administrativa con los empresarios: el ejemplo de CELCO, no tan lejano pero ya caído en el olvido.
A su planta de celulosa de Valdivia, por la muerte (nunca bien acreditado que fuera culpa suya) de unos cisnes de cuello negro, le cambió el Estado las condiciones de funcionamiento ya otorgadas, y le fijó otras. No la menos onerosa, reducir su producción un 20% hasta que cumpliera ciertas condiciones y lo certificara el auditor externo del ambiente. CELCO cumplió las condiciones, el auditor lo certificó... y el Estado, la COREMA, demoraron desde entonces DOS AÑOS en autorizar la mayor producción... doscientos millones de dólares de celulosa perdidos.
Nadie ha dado disculpas, siquiera.
Que no nos encontremos, un día, con un Chile “país dormitorio” de los mejores empresarios nacionales... y sus negocios en otra parte.
martes, 13 de mayo de 2008
La decisión de la CMPC de redestinar al Perú la inversión en su nueva planta de papel, por el fuerte aumento del costo energético en Chile, me ha hecho reflexionar sobre el desarrollo de nuestra economía. No porque me parezca mal la internacionalización de nuestras empresas, sino porque ya son muchas las señales que muestran el debilitamiento de nuestra competitividad. El año 2002, el crecimiento del PIB bordeaba el 7%. Hoy las proyecciones nos dicen que llegaremos al 4%. Hace tres años estábamos 19 a nivel mundial en los índices de competitividad y hoy estamos 26. Seguimos siendo los primeros de América Latina, pero, al parecer, nos estamos durmiendo en los laureles.
Lo que más me preocupa es que no hemos podido dejar atrás la división clásica de los modelos económicos que nos separaron décadas atrás: la de los que ven en la redistribución la tarea más urgente y la de los que ven en el crecimiento la prioridad... como si fueran cosas absolutamente contrapuestas.
Parece claro que, paulatinamente, en los últimos años se impone desde el Gobierno y parte del Parlamento la primera visión, lo que implica definiciones muy profundas respecto de la sociedad. Aquel que ve la redistribución como la única prioridad, cree que vivimos en una sociedad estructuralmente injusta y ve en la riqueza de unos la causa de la pobreza de otros. Así, vive en una batalla permanente por construir una sociedad más justa, no una más rica. Para él, el tema de fondo no es la disminución de la pobreza, sino de las desigualdades. A partir de ahí se construye un ideario político que cree en un Estado fuerte, pues uno débil no es capaz de construir esa sociedad más justa. Se aumentan las regulaciones, pues la libertad del mercado no corrige, sino que profundiza las diferencias. Se aumenta la carga tributaria, pues los impuestos son un elemento de redistribución y de justicia. Aumenta el presupuesto público, pues la manera más eficiente de disminuir la pobreza —en su opinión— son las transferencias que realiza el Estado y no el crecimiento económico con un Estado que apoye a los más débiles y promueva el emprendimiento.
Según esa visión, el crecimiento debe esperar, porque la redistribución está primero: no más privatizaciones, no más rebajas de la carga tributaria, no más normas que flexibilicen el mercado laboral. Así, la consigna que más se siente hoy es «más Estado»: AFP estatal, más Fonasa, menos isapres, reguladores más fuertes.
El punto es que los países que crecen y se desarrollan van en el sentido contrario y, además, participan hoy del mundo globalizado. Así, los empresarios no están condenados a invertir en su país. Si la mano de obra es más barata en China, se fabrica en China; si producir salmones en Noruega es más rentable, se invierte allá; si la energía es más barata en Perú, entonces se van a Perú.
¿Y las inversiones en Chile? Fuera de grandes proyectos energéticos y mineros, estamos más preocupados de concederle al Sr. Cuevas sus demandas impuestas por medio de la violencia, que de atraer inversiones que beneficien a la mayoría de los trabajadores.
En este escenario, la competitividad va a seguir siendo fundamental para atraer inversiones y generar riqueza. Sin olvidar el objetivo de reducir las altas brechas existentes, si no generamos mayores ingresos, tendremos poco y nada que repartir. Es hora de que definamos si queremos ser un jaguar como antes o pasar a ser un gatito en esta región y en el mundo.
¿Qué falta para volver a ser jaguar? Invertir en tecnologías del conocimiento, darles valor agregado a nuestros productos, creer que podemos desarrollar tecnologías de punta, trabajar a nivel público-privado en modernizaciones legales e institucionales. Falta fomentar las pymes, seguir mejorando e innovando en educación, seguir con los procesos de modernización del Estado, mejorar la imagen país, definir políticas que permitan el abastecimiento y la diversidad energética, flexibilidad laboral necesaria para seguir siendo competitivos sin dejar de lado los derechos laborales, etc. No puedo continuar con la lista porque no hay más espacio. Pero lo que más falta es voluntad política y decisiones claras y prontas.
Nota de la Redacción:
Consideramos impecable el análisis de doña Cristina, sus conclusiones son brillantes. Lo tenemos todo para llegar al desarrollo, talvez la única carencia que tenemos es la de un Gobierno que quiera marchar por esa senda, sepa como hacerlo y se rodee de los mejores elementos.
lunes, 12 de mayo de 2008
En defensa del sargento
Pintoresca la excursión del camión militar que ingresó irregularmente a Arica con 20 soldados y un coronel peruano. Sabemos que un sargento de Carabineros estaba a cargo del complejo fronterizo de Chacalluta, única vía terrestre habilitada entre Perú y Chile, con decenas de funcionarios. Lo que no sabemos es quiénes estaban vigilando el ingreso en el resto de la frontera.
El policía, cuyo nombre se mantiene en reserva -presumo, por razones de seguridad nacional-, es el único sumariado por este acontecimiento. Injustamente, se le reprocha su encomiable iniciativa de asumir el control total de la situación y, sin más, dejar que el convoy regresara raudo al Perú, tan libremente como había entrado.
Sensato y diligente el carabinero. Inútil hacer frente al destacamento comandado por el coronel, que pudo haber llegado, inadvertidamente, con su regimiento completo. Imposible apresar e incautar el armamento. Circunspecto el sargento: evitó un incidente diplomático. Ahora viene el pago de Chile: sumariado y en el anonimato. Probablemente pensó que no se merecía hacer alharaca y que, con la vía libre, el bochorno pasaría desapercibido. Después se dieron los avisos burocráticos al coordinador del complejo aduanero, al cónsul peruano, a Policía Internacional, al SAG, al gobernador, al general de Carabineros y al de Ejército, de Arica y de ahí para abajo y para arriba. Todo esto de acuerdo con los reglamentos.
Total, la infracción estaba en otra parte y en otros manuales: en el hito 19, lugar de entrada de los militares, y en la cartilla de procedimientos fronterizos, convenida durante el gobierno del Presidente Pinochet y el anterior de Alan García. Ahí está clarito, incluso con mapas, que los contingentes armados no pueden acercarse a ciertas distancias del límite, y que las maniobras en zonas fronterizas deben comunicarse por escrito y con cierta anticipación a los ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores de los dos países. Velar por esos procedimientos no era responsabilidad del juicioso sargento. El problema no es la salida, sino el ingreso irregular al país. Esta vez fueron soldados, pero lo frecuente son miles de indocumentados y algunos narcotraficantes.
Como en Chile todo se sabe, el ministro de RR.EE. pidió explicaciones al Perú. Otro bochorno: a la Cancillería no se le había informado que los militares y el gobernador habían dado por superado el incidente. Es difícil coordinarse en Chile. Eso lo tienen claro los excursionistas uniformados, que celebrarán de por vida su experiencia, intrigados por la falta de control en la frontera y por la discusión limítrofe en la Corte de La Haya.
viernes, 9 de mayo de 2008
Tirano aterroriza a ex Primera Dama....
Marisabel Rodríguez Oropeza, periodista, ha denunciados que es hostilizada por el Presidente Hugo Chávez Frías, del que se encuentra "separada" hace ya más de seis meses.
En una entrevista transmitida por RCTV dijo que la intentona en su contra tenía como objetivo inhabilitarla políticamente e inhibirla a que postulara a algún cargo de elección popular.
Las expresiones de la ex de Chávez fueron bastante duras, pues se declaró como "víctima de violencia y de hostigamiento y de persecución por parte del presidente", afirmando que teme ser atacada por los fanáticos del Presidente.
Rodríguez aseguró que cuándo el Mandatario reclama públicamente que no lo dejan ver a su hija, está incentivando a su gente a que la hostigue y teme ser atacada por las "hordas" del Mandatario en cualesquier momento.
La ex de Chávez nos ayuda a definir algunas situaciones al afirmar que el hostigamiento como "toda conducta abusiva y especialmente los comportamientos, palabras, actos, gestos, escritos, mensajes electrónicos dirigidos a perseguir".
Sin duda la situación entre la pareja se ha agravado desde el anuncio del divorcio, tras el cual Marisabel Rodríguez no ha dejado de alertar a sus compatriotas de las características totalitarias de su ex marido.
Como podemos ver el Tirano no solo es el matón del barrio, sino que además usa su inmenso poder para acallar hasta a los miembros de su familia si tratan de "amagar" su posición de poder.
Bardón y Melnick, dos artículos imperdibles.

Menos impuestos, menos pobreza
Álvaro Bardón
En rigor, los impuestos son un robo a los trabajadores, que se ven obligados a pagarlos aunque se usen muy mal. Esto último es cada vez más común en nuestro medio y parece no tener remedio, por el enfoque dogmático clásico del socialismo, que considera pecaminoso nuestro libre gasto personal: es el Estado el que sabe lo que nos conviene; los ciudadanos somos tontones, porque no hemos tenido esa revelación "de clase" que ilumina a los marxistas y sus derivados.
Los impuestos son un despojo, pero si usted no los paga, lo van a perseguir y reducir a la fuerza para llevarlo a la cárcel. Del hurto o cartereo usted se puede defender, al menos algo, de alguna manera. Pero con los impuestos, ¡preso sin vuelta!, porque se ofende al Dios Estado, el único verdadero para los socialistas. Por eso, los impuestos siempre deben aumentar, y reducirlos es una herejía.
Después de llegar a un mínimo relativo hacia 1989, el gasto público viene subiendo sin que se conozca su eficiencia. ¿Qué grandes proyectos estatales ha habido desde 1990? ¿Educación? Algo más, pero de igual o peor calidad, excepto en el nivel universitario y técnico, donde se admitieron la gestión y la inversión privadas. En lo demás, puros funcionarios sin aumentos de productividad, aunque sí de los costos.
¿Salud? Un poquito más, pero con las colas y la mala atención clásicas del Estado benefactor.
¿Previsión? Es de esperar que no recaigamos en el quebrado sistema antiguo, que discriminaba contra los "obreros" y favorecía a los más pudientes. Cuando los socialistas hablan de volver al "solidario" sistema antiguo, dan ganas de hacer las maletas e irse. Así como cuando quieren "eliminar el lucro", esto es, el pago por el uso del capital en la educación superior. La orden parece ser que ésta no vuelva a crecer, y menos sin el control de los sabios socialistas pagados por el Estado. Es decir, debemos volver a una población de unos 90 mil universitarios, en lugar de los 600 mil actuales.
El mayor gasto público de los últimos 18 años es un desastre. Me atrevo a sostener que congelar dicho gasto aumentaría nuestro bienestar. Pero, claro, habría que flexibilizar el mercado laboral y la iniciación de actividades, para que aumenten el empleo y el ingreso de los pobres. En todo esto la Concertación no tiene política, quizás por considerar que la mayor tributación y el gasto público lo resuelven todo automáticamente.
Más que subir dogmáticamente los impuestos, habría que evaluarlos, redestinarlos hacia los más pobres y la inversión privada, crear exenciones tributarias para la beneficencia, flexibilizar jornadas, sueldos, trabajo femenino, infantil, etcétera. No puede ser que ahora prohíban ser pelotero, cuidador, arreglar jardines, empaquetar y otras tareas que tradicionalmente ha hecho la gente con baja calificación.
La flexibilidad laboral y productiva es clave para la erradicación de la pobreza, al igual que incentivar la beneficencia y las agrupaciones sin fines de lucro. Pero los socialistas quieren estatizarlo todo, desconfían de la libertad y son totalitarios; les gustaría terminar como la URSS y no como Estados Unidos.
Las regulaciones socialistas de jornadas, salario mínimo, indemnizaciones y tantas otras han hecho que en Chile trabajen unos dos millones menos que el equivalente de otros países. Esto, que explica la recurrente mala distribución del ingreso, no está tratado en "El Capital" ni en la teoría sobre la lucha de clases, así que resígnense a la pobreza, que es el resultado del constructivismo socialista y no del capitalismo libertario.

Volviendo al futuro II
Sergio Melnick
En una columna anterior escribí sobre algunas de las tendencias que están cambiando el futuro, y recibí muchos mails para una segunda vuelta. En tiempos de tanto desorden político, quizás es bueno tomar un poco de distancia para airear la discusión.
La tecnología, que no es lo mismo que la máquina, entre otras cosas, genera un proceso de aceleración del ritmo societal. Todo ocurre más rápido desde la perspectiva humana, lo que también empieza a ser agobiador. Ello es así, porque las máquinas que engendra la tecnología son una especie de “inteligencia empaquetada” que se acopla, con sinergia, a la inteligencia humana. Inicialmente lo hacen como soporte, hoy a la par, el futuro no sabemos, pero vislumbramos. Sí sabemos que estamos a 20 años de máquinas con inteligencia similar a la humana. Ya hay muchos aspectos de la sociedad que están automatizados. Es decir, que se los hemos entregado a las máquinas. Los robots en la manufactura son crecientes. Pero se aplica por igual a los sistemas telefónicos, los pilotos automáticos, las respuestas telefónicas de muchas compañías, plantas generadoras de energía, semáforos, etc. ¿Puede acaso una empresa que tiene 4 millones de clientes atenderlos de manera personalizada? Necesariamente lo hace de manera tecnológica al principio, y eso resuelve más del 90% de los requerimientos. Literalmente, la sobrevivencia de la humanidad depende hoy de la tecnología. En eso no hay vuelta atrás.
El tema de la velocidad es esencial. Sólo piense en el e-mail, que cambió radicalmente la naturaleza de las comunicaciones y de los negocios. Todo se aceleró brutalmente. Y seguirá haciéndolo. Pero hoy el e-mail ya es muy lento para la juventud, y buscan soluciones más rápidas, en línea, más precisas. Chatean, skypean, se mensajean, bloguean etc. El e-mail, además, se ha llenado de basura, y opera en diferido; es decir, lento. Increíble para quienes venimos del tiempo del correo. En el transporte es similar. Se mueve más gente, cada vez más rápido y en todas direcciones. La fabricación de aviones no alcanza a copar el aumento de la demanda por viajes, cada vez más baratos. Los nuevos aviones pueden llevar hasta 850 pasajeros. Increíble, casi como un tren por el aire. Se ha producido más información en los últimos 30 años que en los 5.000 precedentes. El conocimiento que antes se duplicaba cada cientos de años, lo hace ahora cada 4 o 5. Todo el conocimiento técnico que tenemos hoy será menos del 1% del disponible en el 2050. Eso significa que debemos aprender a administrar conocimiento más que acumularlo. Y eso, además, por el volumen debe ser a través de la tecnología, no la memoria. Los cambios en los modelos de educación que se requieren son enormes. En Chile, sin embargo, seguimos mirando hacia el pasado. Hasta hay algunos termocéfalos que les gustaría estatizar toda la educación, como EFE. Hace 15 años que no se crean nuevas universidades. Incluso hay otros termocéfalos que les gustaría que hubiera menos. Se necesitan por lo menos 30 más en Chile, y unos 100 centros tecnológicos.
Uno de los resultados positivos de la velocidad es la riqueza material. La contraparte es la angustia de la obsolescencia humana, especialmente de la adultez. La riqueza impone una presión ambiental fenomenal, a la que se suma el impresionante hecho de que la población mundial aumentará en unos 3.000 millones más de personas, en 3 a 4 décadas. Más aún, aumentará la expectativa de vida muy significativamente. Por eso, fluctuaciones más o menos, los precios de las materias primas seguirán altos por un rato largo. ¿La solución? La misma: más tecnología, más velocidad, más automatización, 7x24. Es decir, más angustia también. En el futuro, el 90% de la alimentación será transgénica, nos guste o no. La educación será de por vida en un nuevo modelo global. Los problemas de energía son transitorios, digamos unos 15 a 20 años. Es más o menos lo que se demorarán en hacerse viables las nuevas fuentes. A modo de ejemplo, en 1970 un kwh de energía proveniente de células de hidrógeno costaba unos US$ 600.000. Hoy cuesta US$ 1.200, y para el 2012 costará US$ 400 o menos. Así como van los precios del petróleo, muchas energías se hacen comercialmente rentables, y lo harán. La transición será lenta, porque el mundo está organizado en base al petróleo y el cambio abrupto sería catastrófico, peor que la crisis del 30.
No quiero dar la impresión de que lo que viene es malo, es probablemente al revés. Pero puede ser muy malo si nos dejamos estar. Necesitamos una economía más vigorosa, más iniciativa de las personas, mucha mayor investigación básica y profesiones científicas, nuevos modelos de educación, hacer en serio el tema de la innovación, mover los recursos naturales, y hacernos más amigos entre nosotros. Si es así, nuestro futuro será mejor. Pero no vamos para allá.
jueves, 8 de mayo de 2008
Perez de Arce y Rojas, dos paladínes de la Libertad.
Personas con cuyo pensamiento me identifico -es decir, una exigua minoría- están realmente consternadas por el desconocimiento de sus derechos básicos a seis distinguidos oficiales (r) de la Armada, encarcelados sin fundamento legal.
Todo ello ha sido coronado por la negativa de la Corte de Valparaíso a otorgarles siquiera libertad provisional, por considerarlos "un peligro para la sociedad". La Armada había declarado no tener "nada que decir" -y los paisas nos preguntamos qué es eso de "la familia naval"-, pero, por fortuna, posteriormente el almirante Codina tuvo algo que decir.
Dos almirantes ni siquiera han podido ser encarcelados, debido a su avanzada edad y precaria salud. Cumplen prisión domiciliaria. ¿Cómo pueden los jueces considerarlos un "peligro para la sociedad"? Bueno, por cosas como ésa los jueces son tan mal calificados en las encuestas.
Y los seis presos políticos -pues eso son, dado que legalmente no podrían estar en prisión- son personas honorables y de impecable trayectoria profesional.
Además, se les imputa un delito que no pudieron haber cometido: secuestro. Pues, según el Código Penal, sólo pueden incurrir en él los particulares. Los marinos eran funcionarios de la Armada, es decir, públicos. Si hubieran arrestado ilegalmente a alguien, habrían cometido el delito de detención ilegal. ¿Por qué la jueza elige el otro, no aplicable? Es un "ardid" para declarar que el secuestrado sigue en manos de sus captores y así eludir la prescripción y la amnistía. Si imputara a los procesados la detención ilegal, sería fácil acreditar que el detenido no está en ningún recinto de la Armada. El ardid se vendría abajo.
Todo esto parte de que un ex sacerdote, arrestado el 22 de septiembre de 1973, llegó a la "Esme-ralda" en precarias condiciones de salud. Por eso uno de los almirantes, hoy procesado como "secuestrador", ordenó derivarlo al Hospital Naval. Otro almirante (r), igualmente procesado, cumplía funciones en la oficina del personal de la Armada y, simplemente, no tuvo nada que ver con el caso. Un tercero estaba en la "Esmeralda", a cargo de los detenidos, pero el ex sacerdote estuvo sólo una hora allí y fue enviado al hospital. Es absurdo pensar que el oficial haya "secuestrado" a quien se estaba derivando a otra parte. Y el cuarto "secuestrador" es el médico naval que certificó el fallecimiento del ex sacerdote, debido a un paro cardiorrespiratorio. Es decir, extendió el acta de defunción. ¿Cabe en alguna mente racional que extender un certificado de defunción lo constituya a uno en secuestrador del difunto hasta hoy?
Naturalmente, todo lo anterior es absurdo, pero cumple con un principio claro de nuestra reali-dad actual: el debido proceso no rige para los uniformados. Como sector más débil de la sociedad -que lo son-, se les aplica "la ley del más débil".
Los más fuertes son la Concertación y el Partido Comunista. Abra el diario cualquier día y entérese de cómo ambos obtienen lo que quieren. La primera, mediante sus conocidos "ardides" para medrar casi impunemente del patrimonio público. El segundo, mediante la fuerza bruta (barricadas, incendios, atentados), para obtener lo que pide. Y ambos acordes en vengarse de los uniformados. Es la ley del más fuerte.
En Chile se cumplen ambas leyes, tan antiguas como la historia de la humanidad. Los fuertes medran, los débiles son atropellados y hasta van a la cárcel.
Y los ilusos que defendemos la razón y la legalidad hacemos ante todo eso un reducido escándalo por internet y en uno que otro medio de expresión, nada de lo cual, por supuesto, le importa a nadie ni impedirá en lo más mínimo que el abuso continúe igual.
Gonzalo Rojas Sánchez
Doscientos años después de esos levantamientos rebeldes de 1808, espontáneamente generados para hacerle frente a los invasores franceses (o a los aprovechadores de un pésimo Tratado), los fusilados de Goya representan ante nuestra conciencia a todos los que han muerto en y desde esa tierra querida -Madre y Patria, por tantos motivos- defendiendo verdaderos ideales.
Están presentes en las figuras inmortales del eximio aragonés todos los descubridores, conquistadores y colonizadores que, pecados más, pecados menos, trajeron lengua, Derecho, fe, instituciones y ciudades a estas tierras.
Se asoman por los ojos de esos ajusticiados, los miles y miles de religiosas y misioneros hispanos -tantos de ellos martirizados- que han llevado la cruz y la palabra, la Eucaristía y la salud del cuerpo y del alma, a los cinco continentes: dominicos, mercedarios, jesuitas, franciscanos, agustinos y muchos y muchas más; y, por cierto, siguen sumando mártires hoy.
Figuran representados en la tela, mientras mueren con honor, los emigrantes de los siglos XVIII, XIX y XX, familias enteras de vascos, castellanos, catalanes, andaluces, extremeños, asturianos, cántabros, etc. que generosamente se han repartido por el mundo, han comunicado su savia vital a los países en que se asentaron, han trabajado como nadie y, finalmente, reposan enterrados en los cementerios del planeta (no sin antes haber vuelto, aunque fuese por un tiempito, a su amada tierra natal).
Aparecen en la pintura, de manera figurada, los cientos de miles de caídos que, enterrados en el Valle o no, defendieron la dignidad de una España, grande y libre. Por cierto, de forma muy evidente, en los consternados ojos de los fusilados están los que sufrieron martirio proclamando su fe católica, a manos de esos tolerantes descreídos que cada cierto tiempo arrasan con el culto y con los fieles.
Pueden reconocerse también en quienes presentan sus pechos a las balas, a los miles de civiles y uniformados que, por la nuca o mediante la bomba oculta, han perdido sus vidas a manos de la ETA.
Y, sobre todo, los fusilamiento del 3 de mayo de 1808 claman para recordarnos a esos millones de españoles que han sido asesinados en el vientre materno desde que el aborto, en todas su formas, ha sido convertido en política oficial, en criterio de selección.
Desde hace años, eso sí, hay un agravante, porque ya no son tropas francesas las que disparan, sino unos españoles los que se empecinan en matar a otros compatriotas, desvalidos, inocentes, desamparados. Pero a estos últimos, claro está, no parece haber todavía pintores dispuestos a inmortalizarlos.
miércoles, 7 de mayo de 2008
¿Hacia la división de Bolivia?Joaquín Fermandois ¿Hacia la división de Bolivia?
Castro, Chávez y otros afirman que el referéndum de Santa Cruz, Bolivia, es un plan "del imperio" para combatir a Evo Morales, al costo de destruir la unidad de Bolivia. Esta tesis posee algo de las sempiternas letanías anti-estadounidenses de la política latinoamericana. Suena al cuento de que "la CIA derrocó a Allende". Por cierto, lo que sucede en las provincias del oriente boliviano no es una simple demanda de autonomía. Dentro de Bolivia se acentúa una antigua rivalidad regional con motivo de la crisis política desencadenada por la estrategia de Evo Morales, de radicalizar el escenario político en virtud de un proceso revolucionario de tintes étnicos. Y, en consonancia con el neo-populismo latinoamericano, encarnado por Chávez, adquiere una dimensión continental, aunque es poco probable que por ahora se pueda extender. Las provincias del oriente, la "medialuna", reaccionaron a la polarización política, social y étnica poniendo énfasis en un asunto antiguo, la rivalidad regional, bastante acentuada en comparación con países como Chile. Esto ha llevado a una situación de crisis política en el país, y de crisis en ciernes del Estado mismo.
Se podría hacer un símil con la crisis nacional de Chile en 1972 y 1973, en la cual los opositores sólo podían sobrevivir políticamente imitando y hasta mejorando las técnicas de movilización de masas de la Unidad Popular. Esto conllevó una crisis mayor, de redefinición del país, que involucraba al Estado mismo. De ahí surgió el 11 de septiembre. Es natural que esto lleve a un vacío de poder que atrae fuerzas externas en un grado mayor. Así como la CIA, el KGB y la inteligencia cubana (actor de primera línea) y alemana comunista estuvieron presentes en Chile, en Bolivia están Chávez y su cohorte, y tiene que haber otros. En Bolivia, la polarización política y social está, además, cruzada por la polarización regional, aunque no son la misma cosa. Esto no fue inventado por una agencia extranjera: no es algo que se pueda encargar a un "think tank" ni a una "casa del espía".
Si bien sería lamentable que Bolivia se dividiera, surgiendo dos o más estados, la verdadera tendencia del mundo actual va en dirección de la continuidad de los estados. Se habla mucho de la "globalización" y de que las naciones y los estados ya no tienen personalidad ni identidad.
Que esto se diga en todas partes ya es una prueba de que no se trata de un argumento "de los pueblos", sino expresión de un lenguaje político universal. La sociedad humana se conforma tanto por su experiencia propia como por la interacción con otras sociedades. Ha sido así siempre. Lo nuevo es el poder de la técnica y una disposición de "mejorarla" con los medios del Estado moderno. Lo que persiste en casi todas partes es que un orden político que funcione depende en lo básico de sus propios actores y actitudes. Es la razón de la permanencia de los estados, y de que haya países que funcionan relativamente bien, otros no tanto, y de que encontremos "estados fallidos". La misma Unión Europea ha sido posible porque un núcleo de sus sociedades constituye sistemas civilizados. Los estados latinoamericanos podrían haber tenido una conformación algo diferente a partir de 1810; en cambio, tras consolidarse hacia 1830, perseveran por dos siglos y es poco probable que esta realidad vaya a cambiar.
En el mundo, la mayoría de las divisiones de estados en las últimas décadas ha sido poco feliz, y es de esperar que Bolivia no siga ese curso, y que tampoco continúe la mediocre revolución de inspiración seudo-nacionalista, que no la va a llevar a ninguna parte.
Nota de la Redacción:
Ya llega a ser aburrido el discurso Castro-chavista, llevan demasiados años intentando echar la culpa a otros de sus ineficiencias e incapacidades. Con la excepción de Cuba, a la que ha empobrecido el castrismo, los otros países, Venezuela, Ecuador y Bolivia son naciones riquísimas, pero mal gobernadas, lo que hace que sus pueblos vivan paupérrimamente.
Más de alguien ha planteado en la Historia la inviabilidad de Bolivia, a la que nosotros encontramos completamente factible y, dejando de llorar por sus errores del pasado, puede llegar fácilmente a ser uno de los países ricos del continente, tiene buena gente y una cantidad importante de recursos naturales en todos los campos de la actividad humana.
Gobernar los países no puede ser un acto “chusco”, hay que concederle al país, por ende al mandatario y al cargo que representa una dignidad especial, lo que sin duda no habilita al gobernante ni para pretender imponer al país sus particulares visiones ni para pasar a llevar a las minorías. La Democracia consiste justamente en eso, cumplir lo prometido con respeto a los opositores.





