martes, 9 de diciembre de 2008

Dos comentarios espectaculares

Monopolio político

Juan Carlos Eichholz 

Técnicamente no lo es, pero a veces se le parece. Y es que, teniendo un sistema político que permite la competencia, los resultados visibles no dan demasiada cuenta de ello y se asemejan más a los de un monopolio, es decir, pocos cambios: una misma coalición por 20 años en el gobierno; básicamente el mismo padrón electoral durante 20 años; casi los mismos protagonistas políticos de hace 20 años; esencialmente los mismos militantes de hace 20 años; escasísimo número de independientes electos en 20 años. Como llevamos tanto tiempo en lo mismo, nos hemos ido acostumbrando, y nos parece normal que sea así, pero resulta alarmante el grado de estancamiento en que ha ido cayendo nuestro sistema político. Y eso, naturalmente, genera paralelos en otros mundos, como el de la administración pública e, incluso, el empresarial.

El debate acerca de las causas estructurales es interminable: que el sistema binominal, que la falta de primarias, que el sistema de inscripción, que la reelección indefinida, que la ausencia de cuotas para ciertos grupos, que la democracia interna de los partidos, etc. Ha habido proyectos de ley para cada uno de estos temas, pero también hay resistencias a los cambios que van más allá de las estructuras y que provienen de los temores de los propios actores políticos o de quienes podrían desafiarlos: a perder poder, a perder la fuente de sustento económico, a disentir, a moverse en un escenario distinto del que dominan, a quedarse solos, a salir de la comodidad.

Por supuesto, no se trata de cambiarlo todo. De hecho, una gran parte de lo que existe es bueno y provee esa tan ansiada estabilidad, que en otros tiempos se echó de menos. Pero el exceso de estabilidad inhibe la también necesaria adaptación, y parece que ése es el lugar en el que estamos hoy, que nos lleva al estancamiento.

La buena noticia es que pequeños cambios pueden tener grandes efectos. Es lo que ocurre con los seres humanos y los gorilas: somos muy diferentes unos de otros, pero compartimos el 99 por ciento de nuestro ADN; es decir, ese mínimo uno por ciento tiene efectos sumamente visibles.

¿Cuál es, entonces, el 99 por ciento que debemos mantener, y el uno por ciento que debemos cambiar? No tengo una respuesta definitiva, pero sí vale la pena destacar dos hechos ocurridos la semana pasada: la aprobación en la comisión del Senado del sistema de inscripción automática y voto voluntario, y la decisión de Lagos de no repostular. Un inicio de cambio estructural y un cambio personal que pueden ser los gatilladores de una nueva dinámica política.

Deuda moral con la primera ingeniera geógrafa de Sudamérica, Adela Abraham de Epstein 

Por Nélida Rebollo de Montes (*)

(columnista de Radio La Red en su Revista Plural) 

Ante la barbarie criminal que se ha desatado en nuestro país sin límites y sin freno, se impone destacar a quienes le han dado una dirección valorativa a su vida. La universalidad que ha logrado la Dra. Ingeniera Abraham de Epstein, sin militancia partidista, fiel al sentido teórico y ético de su docencia, merece una jubilación especial por seguir honrando a su Patria con el valor de su ejemplo.

 

Sobre la primera ingeniera geógrafa de Sudamérica Dra. Ing. Adela Abraham de Epstein me he ocupado en otras ocasiones, promoviendo actos de justicia por sus méritos como el derecho a una jubilación especial. Esta petición no ha tenido respuesta favorable, hasta el momento, no obstante haberse gestionado la compensación de referencia, aportando testimonios valiosos para que la respuesta sea positiva e inmediata.

Se ha hecho una objeción; y es, el haber residido la Ingeniera en los Estados Unidos de Norteamérica cuarenta años aproximadamente. Su origen de nacimiento y residencia es San Juan (Argentina) donde realizó sus estudios universitarios graduándose como primera ingeniera geógrafa de Sudamérica. 

La génesis de su pensamiento, profesión e investigación nació en su tierra natal donde inició también actividades profesionales y cursos de perfeccionamientos en la Argentina. Sin embargo la ANSES (sistema de jubilación estatal) no lo tiene en cuenta y la considera extranjera en su propia Patria.

Es verdad que enriqueció su profesión y cultura con el perfeccionamiento en los Estados Unidos de Norteamérica donde fijó temporariamente su residencia pues contrajo nupcias con el doctor en astronomía Isadore Epstein, norteamericano y verdadero líder en la búsqueda moderna de sitios para instalar observatorios en el Hemisferio Sur. Precísamente el Dr. Epstein recomendaría años posteriores y después de pacientes estudios e investigación que, por la claridad y estabilidad de la atmósfera y otros fundamentos científicos, San Juan, Argentina, merecía contar con la instalación del Observatorio Astronómico instalado por su iniciativa en el lugar que él aconsejó y precisó.

La vida de este matrimonio de científicos transcurrió entre los Estados Unidos (Nueva York) y la Argentina (San Juan). El observatorio a que hago referencia se denomina El Leoncito y hoy lleva el nombre de “Estación de altura Carlos Ulrico Cesco – El Leoncito”. De ahí que sea injusto ignorar el vínculo de nacimiento, estudios y trabajos profesionales de la Dra. Abraham de Epstein en San Juan, Argentina.

Cabe destacar que al quedar viuda la Dra. Abraham de Epstein sintió más intensamente su arraigo a nuestro país, tras la irreparable pérdida, lo que ha motivado que viaje todos los años a San Juan, Argentina, pasando prolongadas estadías en su hogar sanjuanino donde se quedará próximamente para siempre.

Los que conocemos su gran trayectoria científica y su amor al estudio permanente, concebimos la idea de que esta distinguida investigadora tuviera una jubilación especial, en reconocimiento a una compatriota que supo forjar con esfuerzo, dedicación y profundos estudios un gran prestigio para su Patria.

Hoy más que nunca, es necesario mantener en la memoria y mostrar los valores que han marcado rumbos científicos y culturales en nuestro tiempo como es el caso de la Dra. Abraham de Epstein. Sin embargo la ANSES (sistema jubilatorio estatal argentino) ha desviado en otros casos los fondos pertenecientes a los jubilados. Esto se llama malversación de caudales que tienen dueño.

También la ANSES jubiló a un millón de personas entre las que se contaba en mayoría gente que nunca trabajó ni aportó para una jubilación futura. Esos  jubilados privilegiados cuenta con favorecidos que poseen bienes inmobiliarios importantísimos y fortunas personales. 

La primera ingeniera geógrafa de Sudamérica es oriunda de San Juan y tiene todos los testimonios y derechos para que se le otorgue una jubilación como lo ha reclamado, con apoyo de numerosísimos ciudadanos. Además los funcionarios en la Argentina tienen jubilaciones de privilegio aunque hayan trabajado poco tiempo en el cargo político otorgado, sin que el pueblo conozca cuáles son los méritos aportados.

En la Argentina se ha desatado una barbarie criminal que hasta el momento no tiene frenos, pero sí goza de impunidad por la ligereza de jueces que ni siquiera aplican el sentido común para el cumplimiento de las condenas de los delincuentes. Es el momento de moralizar con ejemplos y medidas sólidas para que el pueblo mantenga el sentimiento de libertad y emancipación de las pasiones que degradan al hombre.

Ante la barbarie que mantiene a nuestra sociedad en desosiego y máxima angustia, la justicia reclamada en múltiples manifestaciones públicas, impone imperiosamente el cumplimiento e interpretación correcta de la ley, para poner límites a la delincuencia que está desangrando una sociedad, que vive presa del miedo tras los trágicos episodios diarios que provocan los que matan por matar con desprecio absoluto de la vida.

Es urgente restaurar la sanción y el cumplimiento de la ley contra los que gozan de impunidad para fusilar inocentes, a los que atraca para despojarlos del dinero y sus bienes, rematando estos hechos deleznables con la muerte de las víctimas en presencia de sus familiares.

Evidentemente hace falta moralizar y no premiar con la inmediata libertad a los que permanentemente cometen delitos gravísimos poniendo en peligro al pueblo que ha perdido hasta las garantías individuales, en un ambiente en donde predomina el desorden moral, la tragedia, la infelicidad de los que son dignos, honrados y trabajadores.

El pueblo argentino ansía que prive la justicia en la aplicación y cumplimiento de las condenas de los que se han dedicado a la matanza humana para vivir de sus bienes en un submundo donde sólo se percibe un ambiente sórdido que amenaza la continuidad de la vida marginal.

Todos los días tenemos nuevos casos de desbordamientos de límites en el comportamiento y no se avizora el sentido normal que cada uno debe darle a su vida. Pero además la declinación moral trata de imponer su dominio sobre el pensamiento de los demás con el vértigo ideológico totalitario, falseando menospreciadamente la vida social, política, intelectual y cultural.

Es de esperar que prive la justicia en el caso que nos ocupa y en otros para que San Juan honre a sus hijos dilectos en permanente ascenso intelectual, científico y moral con una jubilación especial a quienes saben honrar su patria.

El reconocimiento al talento y la universalidad científico-cultural de la Dra. Ingeniera Geógrafa Adela Abraham de Epstein debe perseguir como cometido supremo el derecho a destacar a quien ha dado una dirección valorativa de la vida, por lo cual es merecedora a una jubilación especial por el mérito demostrado en la competencia técnica mediante el desarrollo profesional; la capacidad para la investigación del saber científico y la conciencia de la posición del hombre ante los reclamos sociales y espirituales de su tiempo, alentando ideales superiores y sanos propósitos de dignificación del hombre en la sociedad .

(*)Nélida Rebollo de Montes, es una laureada Profesora y Periodista argentina

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